Lyra y Will son caracteres fuertes, muy comprometidos con su causa, que en ningún momento permiten que la tragedia a la que sobrevivieron durante su infancia los transtorne ni someta la visión que puedan tener ante el despliegue de su futuro. Ambos descartan cualquier influencia negativa que, en el fondo, pudiera entorpecer su desarrollo como individuos sociales. Bien es cierto que los problemas a los que deben hacer frente resultan extrínsecos a sus personas y, a excepción de los remordimientos que siente Will al tener que dejar a su madre enferma al cuidado de otra persona y que va aprendiendo a canalizar a medida que avanza la narración, ni se convierten en fantasmas psicológicos ni redundan en traumas que no han podido resolver.
En realidad, el mensaje implícito en sus aventuras es que cualquiera puede lograr cuanto se proponga siempre que adopte la actitud adecuada.
La gran diferencia que hay entre los libros de Pullman y los de muchos otros escritores es que las novelas en las que aparecen este tipo de personajes se ciñen al patrón de la redención y la recompensa finales, en el que el bien somete al mal en una suerte de batalla cósmica en la que el lector ya conoce de antemano de qué lado estarán los vencedores. Pullman, de forma consecuente con los planteamientos sobre los cuales asienta los pilares narrativos de La Materia Oscura, se aleja de este final feliz y concluye su narración con la separación forzosa de sus dos protagonistas, rompiendo el previsible esquema de que al final los héroes de la peripecia superan todos los obstáculos y reciben su recompensa. En las últimas páginas de El catalejo lacado Lyra y Will deben renunciar a su amor y volver cada uno a su mundo, pues permanecer en un universo extraño acabaría con ellos. La narración llega a su fin y el sacrificio definitivo se manifiesta como el auténtico propósito de sus vidas.
El cierre de la trilogía, pues, se convierte en un acto de expiación en el que la experiencia de las aventuras llega a su fin y sus protagonistas deben recuperar la calma y el sosiego psicológico de sus vidas anteriores al descubrimiento del aletiómetro y de la daga de la Torre de los Ángeles. Pullman se revela, así, como un escritor moralmente comprometido con su particular visión del pecado original y de las implicaciones en las que éste pueda redundar, en relación ya no tanto con sus personajes como con sus lectores.
El Oxford de Lyra
Tres años después de la publicación del tercer volumen de la trilogía, Pullman regresó al mundo de la Materia Oscura y publicó un librito bautizado con el título El Oxford de Lyra en el que el escritor recuperaba el personaje dos años después del final de El catalejo lacado. El volumen, en el que se incluye un mapa del Oxford de Lyra y otros elementos como anuncios publicitarios, páginas de una guía turística o la reproducción de una postal que Mary Malone le mandó a la madre de Will, está ilustrado con grabados del británico John Lawrence y ofrece a los seguidores de Pullman un cuento titulado «Lyra y los pájaros», en el que la heroína de la Materia Oscura rescata al daimonion de una bruja, que le pide que la ayude a encontrar a un famoso alquimista, Sebastian Makepeace. La intención secreta de la bruja es matar al que acaba resultando un charlatán, y hacer responsable a la chica del asesinato.
Pullman escribió «Lyra y los pájaros» con el propósito inicial de incluir el relato en El libro del Polvo, pero su editor le convenció de la conveniencia de convertirlo en un texto independiente como primer adelanto de su próxima obra.
Recepción de la serie
Tras la aparición del primer volumen de la trilogía, la obra de Pullman no ha cesado de dar alegrías a su creador. Ya en 1996, al año siguiente de la publicación de Luces del norte, el escritor fue merecedor de dos premios importantes: el Guardian Children's Fiction Award y la Carnegie Medal y, en 2001, El catalejo lacado obtuvo los premios Whitbread Children's Book of the Year y Whitbread Book of the Year, la primera vez que un libro dirigido tanto a adultos como a niños se alzaba con un reconocimiento tradicionalmente otorgado a obras escritas para el público adulto. Ello puso de manifiesto que la obra de Philip Pullman es capaz de atraer a lectores de todas las edades, algo que cimentó su renombre nacional e internacional y que, a finales de 2002, le hizo merecedor de un nuevo galardón, el Eleanor Farjeon Award por sus logros a la hora de ayudar a cambiar la percepción que los adultos tienen de la literatura infantil y juvenil. En 2005 se concedió al autor el Premio Astrid Lindgren en reconocimiento a toda su carrera y a su aportación a la literatura.
La trilogía de La Materia Oscura ha sido adaptada en distintas ocasiones para la radio (existe en formato CD una grabación íntegra de la obra leída por el propio Pullman y por un elenco de actores) y en diciembre de 2003 se estrenó en Londres una versión teatral de los libros de Lyra y Will firmada por el dramaturgo británico Nicholas Wright, dividida en dos partes y cuya duración alcanzaba las seis horas que obtuvo un gran éxito por parte de crítica y público.
En febrero de 2002, la productora norteamericana New Line Cinema , la misma que produjo la trilogía de El señor de los anillos dirigida por Peter Jackson, adquirió los derechos cinematográficos de la primera de las novelas de La Materia Oscura con opción a comprar las dos siguientes; sin embargo, la película sigue en etapa de preproducción y por el momento pocos más son los datos que han trascendido acerca del proyecto.
Sea como fuere, lo que sí es cierto es que Pullman sigue trabajando en el que será su siguiente proyecto, el ya mencionado The Book of Dust, un libro de cuentos en la línea de El Silmarilion o de la colección de relatos de los «Cuentos Inconclusos» de J. R. R. Tolkien, con el deseo expreso de no ser una secuela al uso y cuya intención es profundizar en las historias de algunos de los personajes que aparecen en su trilogía, ofrecer algunas respuestas a muchos de los interrogantes que no se cerraron en La Materia Oscura, con la consecuente propuesta de nuevas incógnitas para sus lectores, y abrir ventanas a nuevos mundos con su particular daga de la Torre de los Ángeles: el albedrío de su imaginación.
*Víctor Aldea es escritor y estudioso de la LIJ.
Por razones de espacio, este artículo sólo analiza las obras relacionadas con La Materia Oscura, a saber, Luces del norte, La daga, El catalejo lacado y la última aportación de Pullman a la serie, el librito titulado El Oxford de Lyra, todas ellas editadas en nuestro país por Ediciones B. Reservamos para un futuro artículo el resto de la abundante obra de este prolífico autor, así como un estudio sobre la polémica suscitada por el propio Pullman tras el encono de sus declaraciones en relación con Las Crónicas de Narnia, de Clive Staples Lewis