www.revistasculturales.com

El portal de la Asociación de Revistas Culturales de España

 >> arce.es


Última actualización: (CET)

La cultura pasa por aquí

CLIJ (Cuadernos de Literatura Infantil y Juvenil) 194 CLIJ (Cuadernos de Literatura Infantil y Juvenil)

ESTUDIO. Philip Pullman: el realismo de la fabulación

por Víctor Aldea
CLIJ (Cuadernos de Literatura Infantil y Juvenil) nº 194, Junio 2006

Número de páginas: 7
imprimir

Uno de los personajes que más ampollas ha levantado entre los detractores de Pullman es el de Mary Malone, una antigua monja que decidió colgar los hábitos al dudar de la existencia de Dios hasta el punto de terminar menospreciando a la Iglesia y a la religión cristiana de forma furibunda para convertirse en una eminente científica. El papel de Malone en la trilogía es fundamental, pues ella personifica la serpiente que induce a Lyra a cumplir su destino de convertirse en la segunda Eva. Sin embargo, a diferencia de la tentación representada por el áspid bíblico, Malone se distancia de la figura de Satán al no incitar ni a Lyra ni a Will a desobedecer ninguna prohibición (recordemos que la chica debe cumplir su sino sin tener conocimiento de ello), sino que se limita a contarles historias (¿reflejo del propio Pullman?) que suscitan en los protagonistas de la trilogía el deseo de experimentar los instintos afectivos que han ido medrando a medida que se desarrollaba su viaje iniciático.
El segundo gran punto de desacuerdo entre los lectores de la trilogía es el proyecto literario de Pullman al que denomina la República del Cielo, una personal revisión del tradicional reino de los cielos cristiano, donde habitan aquellas personas que han aprendido a valorarse a sí mismas y al prójimo y donde la culpa y la vergüenza ante el sexo que la Biblia fomenta deberá reemplazarse con la aceptación del goce y el placer de la carne. En lugar de acudir a sacerdotes y al libro sagrado en busca de consejo, las personas deberían aprender a confiar en sus propios instintos para obrar como es debido, con el fin de alcanzar un estado de armonía consigo mismas y con sus semejantes. En realidad, el mensaje que Pullman deja entrever con esta revisión del paraíso es su defensa del personaje de Eva, a la que considera una heroína por atreverse a buscar las cosas por sí misma, actitud que el escritor piensa que es la base de toda verdadera educación.
El argumento principal que los detractores de Pullman esgrimen ante la idea de esta República del Cielo es la incoherencia frente al ideal de que cada uno debe seguir sus propios instintos, pues para alcanzar la bondad y valorarse a sí mismas es necesario que las personas conozcan el mal y sepan distinguirlo del bien. En la sociedad occidental el principal paladín de esta distinción es la moral cristiana, cuya fuente de inspiración es Dios. Sin una autoridad a la que seguir como modelo, el mundo caería presa de la anarquía, ante lo cual Pullman defiende su proyecto con unos cuantos personajes que aparecen en su trilogía, como el oso Iorek Byrnison o la científica Mary Malone, que representan el peso de una autoridad ganada, jamás asumida ni impuesta, y que hacen uso de su arbitrio con un gran sentido de la responsabilidad, algo muy alejado de la imposición cristiana del Dios todopoderoso.
Otra de las cuestiones extensamente debatidas tras la publicación de la serie de Pullman es el sentido del Polvo y su verdadera naturaleza. Si bien el autor en ningún momento aborda el tema de forma expresa y jamás ofrece abiertamente su propia interpretación de la Materia Oscura, sí es cierto que tras la lectura de los libros queda más o menos explícito que esta sustancia desprendida por los adultos representa un tipo de conciencia colectiva, algo así como un legado humano en constante evolución desde la primera caída de Eva en el Jardín del Edén, una suerte de recordatorio de lo que para la Iglesia representa el paso de la inocencia a la experiencia.
Para la Iglesia, el Polvo se refiere al pecado original que se ceba en las personas al alcanzar la edad adulta, razón por la cual la institución financia y fomenta los experimentos de la señora Coulter relativos al proceso de separación de los personajes prepubescentes de sus daimonions a lo largo de la trilogía para lograr que los niños permanezcan en un estado de inocencia indefinido, en un ejercicio muy parejo a la operación a la que se sometió a los castrati italianos entre los siglos xviii y xix. En cualquier caso, sea cual sea el significado de esta Materia Oscura, lo cierto es que Pullman considera el Polvo como la sustancia que forma una unidad con el universo (recordemos la maldición que Yahvé lanzó sobre Adán al echarlo del Paraíso que le desterró con las palabras «polvo eres y en polvo te convertirás») y que la muerte representa un proceso jovial de reintegración con este polvo universal.
Los lectores y La Materia Oscura
Como escritor, uno de los mayores logros de Pullman es haber obtenido el favor de sus lectores a través de la creación de personajes dotados de una importante carga psicológica que los aleja del mimetismo literario y del arquetipo maniqueo de otras obras. Lyra y Will se erigen como piedras de toque de la complejidad argumental, pero no sólo ellos, sino la mayor parte de la pléiade de personajes que pueblan los mundos paralelos en los que transcurre la acción de la trilogía. Si bien las razones por las que los adultos forman parte de los seguidores de Pullman pueden diferir de las que empujan a los lectores más jóvenes a acercarse a la trilogía, lo cierto es que tanto en un segmento como en el otro los motivos deberían rastrearse en la identificación con los protagonistas, en las razones que los llevan a obrar como lo hacen y en los ideales que defienden y por los cuales se arrojan al vacío en más de una ocasión.
Durante la infancia y la adolescencia los niños y los jóvenes a menudo viven bajo la idea de que en realidad son personas especiales, herederos de una fuerza ignota que, con el paso del tiempo, los hará aparecer ante el mundo como los elegidos, asombrando a cuantos los rodean. No es menos cierto que, en algunos casos, esta idealización del «yo» probablemente llegue a prolongarse hasta la madurez, cuando el cúmulo de experiencias se encarga de demostrar a los adultos que la mayoría de nosotros no somos, al fin y al cabo, más que peones en la sociedad en que vivimos. Durante los dos primeros libros de la serie, Will y, sobre todo, Lyra, viven en esta noción de espejismo permanente de la que, por curioso que parezca, no da la impresión de que tomen conciencia al término de su aventura, cuando obvian regocijarse en la heroicidad de su logro de salvar el mundo y desbaratar los planes de cuantos enemigos se han ido cruzando a lo largo de su periplo.
Esta fantasía individual opuesta al gregarismo colectivo es lo que promueve la empatía que gran parte de los lectores establece con los protagonistas de la aventura: mientras que los niños y los adolescentes ven en las peripecias de Lyra y Will una prolongación de las cuestiones que atenazan su día a día, los adultos proyectan en ellos el reconocimiento de su desarrollo vital que también ellos experimentaron.
Número de páginas: 7
imprimir


Todos los artículos que aparecen en esta web cuentan con la autorización de las empresas editoras de las revistas en que han sido publicados, asumiendo dichas empresas, frente a ARCE, todas las responsabilidades derivadas de cualquier tipo de reclamación
Página generada el Domingo, 14 de Marzo de 2010 05:53:10