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CLIJ (Cuadernos de Literatura Infantil y Juvenil) 190 CLIJ (Cuadernos de Literatura Infantil y Juvenil)

Maria Gripe: literatura de emociones

por Beatriz Vera Poseck
CLIJ (Cuadernos de Literatura Infantil y Juvenil) nº 190, Febrero 2006

Número de páginas: 3
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El rey y el cabeza de turco (1967) y El país de más allá (1969) son dos cuentos de factura tradicional en los que no faltan los castillos, los reyes y las princesas, pero a los que se le añaden el toque personal de la autora, que estructura a través de estas historias un alegato sobre el poder de rebelarse contra las normas y lo que está escrito, por el amor a la libertad de ser uno mismo.
Que las relaciones entre niños y adultos no tienen que ser siempre complicadas y distantes, que pueden desarrollarse con naturalidad y facilidad y ser enriquecedoras para ambos, es algo que queda muy bien reflejado en Mi tía, agente secreto (1970), quizás uno de sus libros más convencionales y por tanto de menor relevancia, pero igualmente entretenido, y en los libros de Julia y el papá de noche (1968-1971). En ellos, se narra la relación de la pequeña Julia con Peter, el hombre a quien su madre contrata para que cuide de ella mientras trabaja durante la noche, y que se transforma no sólo en su «papá de noche» sino en un verdadero amigo. La editorial Juventud publicó los dos libros que componen la saga, y en el año 2003 reeditó por quinta vez el primero de ellos; esperamos fervientemente que se decida a reeditar también el segundo.
El comienzo de la década de los 70 es testigo de una de las mejores sagas de la autora, que tienen como protagonista a Elvis Karlsson (1972-1979). Cinco novelas -de las que desgraciada e incomprensiblemente sólo tres han sido traducidas al castellano-, que componen un recorrido por los primeros años del pequeño Elvis y que nos permiten acompañarlo en su crecimiento como persona.
Elvis es un niño al que sus padres no hacen mucho caso. Tiene 6 años y está a punto de comenzar la escuela, mantiene una difícil relación con sus padres; no se entiende con ellos y, de hecho, parecen hablar idiomas diferentes. Es especialmente reflexivo y juicioso pero sus padres no entienden que ha dejado de ser un bebé y que necesita que le traten como una persona capaz de pensar y decidir por sí misma, que le digan la verdad y le hablen con franqueza, sin tapujos ni mentiras -una denuncia al secretismo que está presente en muchos de los libros de la escritora sueca-. Las relaciones personales, el amor por los animales y la naturaleza, la muerte de seres queridos, el divorcio de los padres y la importancia de ser uno mismo son otros temas tratados en estos libros.
Los libros de Elvis reflejan los problemas de comunicación entre padres e hijos y hacen así de guía útil para padres. De hecho, la figura de la madre de Elvis, que cree que su hijo sólo pierde el tiempo, juega y corretea, que no tiene criterio ni capacidad de decidir, que no merece ser escuchado ni tomado en cuenta, es el reflejo del sentir general de muchos adultos.
Cumplen además una importante labor educativa al funcionar como un instrumento que ayuda a formar la personalidad del pequeño lector a través de las vivencias de un niño fácilmente reconocible y cercano.
El mundo juvenil de la escritora
Es obvio que existe una diferencia cultural importante entre los países nórdicos y los mediterráneos. Se atribuye a los primeros una frialdad y seriedad que contrasta con la calurosa alegría de los países del sur. Sin embargo, la literatura de Maria Gripe es universal y sus historias y personajes no entienden de diferencias culturales, por lo que el lector de sus novelas se siente plenamente reflejado en ellos e identificado con sus planteamientos.
Dedicada al mundo juvenil, Maria Gripe se centra en el desarrollo de la personalidad, en las dudas y desorientaciones que vive aquel que ha dejado de ser un niño pero aún no ha alcanzado la edad adulta, en esa etapa de transición tormentosa que es la adolescencia.
Continúa tratando temas de importancia clave para la formación del ser humano: la muerte, el divorcio de los padres, la amistad, las relaciones entre padres e hijos, aunque son libros que demandan ya una lectura más madura y profunda, a la vez que introduce temas nuevos y acordes con los intereses y preocupaciones de sus lectores: los cambios en la adolescencia, la búsqueda del yo, la formación de la personalidad propia, la libertad de decidir y el proceso de convertirse en aquel que se quiere ser.
Los años 70 son testigo de los primeros acercamientos de la autora al público juvenil. Siendo ya una escritora consagrada de literatura infantil, comienza a interesarse también por el lector de más de 12 años. El túnel de cristal (1969) es su primera incursión en el mundo de la adolescencia, una biografía de un chico que desaparece de su casa decidido a encontrarse a sí mismo y a descubrir su verdadera personalidad. En su viaje iniciático encuentra numerosos amigos que le enseñan importantes lecciones de vida y le ayudan en su transformación personal.
La consagración de Maria Gripe como escritora juvenil llegará en 1974 con El abrigo verde, sin duda su libro más crudo y profundo, ya que aparece en él una textura que no estaba presente en ninguno de sus anteriores trabajos. Fredrika es una adolescente que busca su propio camino mientras se enfrenta a la separación de sus padres y al posterior fallecimiento de su padre, y acaba encontrando su propia personalidad y demostrando ser dueña de sí misma.
A partir de 1980, Maria Gripe se arriesga con un nuevo género por el que siempre se había sentido atraída: la novela de misterio. Con su aproximación a la literatura de suspense, la escritora consigue atraer al sector juvenil, ya que este género es sin duda el más adecuado para despertar en el adolescente el interés por la lectura.
A esta época pertenece uno de sus libros más alabados, Los escarabajos vuelan al atardecer (1979), que todavía hoy continúa siendo reeditado y ha alcanzado las cuarenta y cuatro ediciones en España. David, Annika y Jonás son tres jóvenes amigos que pasan las vacaciones de verano cuidando las plantas de una misteriosa finca que guarda enigmáticos secretos. A través de la identificación de cada uno de los tres protagonistas con una parte del misterio, el lector se acerca a su mundo interior y descubre sus caracteres y personalidades. Y es que el misterio proporciona en esta ocasión a la autora un pretexto con el que continuar desmenuzando las relaciones humanas, el amor e incluso el papel de la mujer en la sociedad del siglo xix.
Agnes Cecilia (1981) es un relato en el que lo sobrenatural y lo real se entrelazan y se comunican a través de Nora y Cecilia, dos adolescentes pertenecientes a distintas épocas. Nora es una joven de 15 años cuyos padres murieron en un accidente de tráfico siendo ella una niña, y fue adoptada por unos familiares lejanos. De forma paralela a sus encuentros con otras dimensiones espacio-temporales que la llevarán a desvelar las raíces de su propia familia, Maria Gripe revela los sentimientos de pertenencia y desarraigo y toca temas tan relevantes como la familia, la adopción y las mentiras piadosas que ocultan verdades incómodas.
A pesar de tratarse de novelas de misterio, la escritora continúa explorando la personalidad y el mundo afectivo de los protagonistas. Con un estilo conciso y espontáneo el suspense va envolviendo al lector a medida que avanza en la lectura, a la vez que va conociendo en profundidad la personalidad de los protagonistas, sus deseos y sus miedos, por lo que ni siquiera en estas novelas deja Maria Gripe de ahondar en el mundo interior del adolescente.
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