Tolkien y Dahl
En cuanto a literatura contemporánea, en la producción
de Rowling se aprecia una clara influencia de dos autores relevantes en
el mundo de la literatura juvenil en lengua inglesa: J. R. R. Tolkien (1892-1973)
y Roald Dahl (1916-1990). En el caso de Tolkien, son muchas las conexiones
que se pueden establecer entre el mundo fantástico de Hogwarts y
la Tierra Media. Uno de los casos más evidentes es el personaje de
Dobby, el elfo-doméstico que en Harry Potter y la cámara secreta
previene a Harry de posteriores peligros y que tanto recuerda al escurridizo
Sméagol-Gollum de El señor de los anillos (1966), y no sólo
por su naturaleza fantástica y su aspecto físico, sino porque
en sus conversaciones con otros protagonistas ambos hablan de sí
mismos en tercera persona. Es más, estos seres permanecen literalmente
pegados a los protagonistas de ambas sagas, brindándoles protección,
según parece. Evidentemente, la doble personalidad que manifiesta
Gollum no se corresponde con Dobby, si bien este elfo causa más de
un accidente a Harry con la única intención de protegerlo
de un futuro funesto. La semejanza entre uno y otro personaje se hace mucho
más evidente al público al coincidir en el tiempo los estrenos
de las versiones cinematográficas de Harry Potter y la cámara
secreta y El señor de los anillos. Las Dos Torres (2003). Al comparar
ambas producciones, las semejanzas entre Gollum y Dobby son más que
obvias: la altura, la forma de moverse y comportarse, la desconfianza que
ambos despiertan, la forma de hablar y dirigirse al protagonista, etc.
Otro de los personajes de claras reminiscencias tolkianas es Aragog,
la gigantesca araña criada por Hagrid que aparece en Harry Potter
y la cámara secreta, y que nada más aparecer en pantalla nos
transporta al mundo de la Tierra Media, y no ya por ser un claro paralelo
a Ella-Laraña, animal siniestro que habita las tierras de Mordor
y casi acaba con Frodo en Las Dos Torres (en su versión cinematográfica
aparece en El retorno del rey), sino también porque Rowling bautiza
a esta particular criatura con un nombre muy parecido a uno de los grandes
protagonistas de la trilogía de Tolkien, Aragorn, y porque estas
dos arañas curiosamente aparecen en los segundos libros de ambas
sagas.
Una vez analizado el componente fantástico en las historias de
Harry Potter, sólo queda hacer referencia a la obra de Roald Dahl
como otra de las influencias más destacables en J. K. Rowling. Una
de las características esenciales de la literatura de Dahl, tanto
en sus relatos para adultos como en los infantiles, es que "satiriza
hechos cotidianos mezclándolos con la fantasía, exagerándolos
hasta llegar a crear situaciones absurdas",
[ 5 ] como ocurre en los pequeños
percances que la magia de Harry provoca en la familia Dursley, ofreciendo
escenas cómicas, incluso ridículas como la escena del pastel
estampado en la cara de la señora Mason en Harry Potter y la cámara
secreta.
Como se aprecia en muchos de los relatos infantiles de este autor, "su
tema preferido es el niño inteligente e imaginativo, oprimido por
los adultos, que decide transgredir la norma y obtiene como recompensa una
vida llena de emociones y aventuras",
[ 6 ] definición que corresponde
exactamente al personaje de Harry Potter quien, tras años de marginación
familiar, decide transgredir las normas de los Dursley en particular y los
muggles en general y abandonar su triste existencia para vivir en un mundo
de emociones y aventuras permanentes. De hecho, incluso en los comentarios
críticos o las reseñas de periódicos de renombre que
se incluyen en la colección se hace referencia al paralelismo entre
Dahl y Rowling, a cuyas obras se califica de ingeniosas, sorprendentes y
divertidas en la misma medida.
Además de estas generalidades y coincidencias entre ambos autores,
en Harry Potter y el prisionero de Azkabán aparece una escena que
nos recuerda a uno de los más conocidos relatos de Dahl. Remontándonos
a Charlie y la fábrica de chocolate (1964), recordamos que la acción
gira en torno a la visita de un grupo de niños a la fantástica
fábrica de chocolates del señor Wonka, un lugar donde la realidad
de la tienda de golosinas de los jóvenes lectores se amplía
y magnifica en un misterioso recinto en el que se producen los mejores chocolates
junto a toda clase de golosinas maravillosas. El misterioso señor
Wonka hará realidad los más increíbles deseos de Charlie
y de los niños creando golosinas imposibles de imaginar, como lograr
un sabor a violetas, caramelos que cambian de color, chicles con los que
inflar globos gigantes o los caramelos-huevo de los que nacen diminutos
pájaros. La descripción detallada y pormenorizada que hace
Dahl tanto del aspecto como de las propiedades de las golosinas de esta
peculiar fábrica, tiene mucho que ver en la caracterización
de las maravillosas golosinas que los estudiantes de Hogwarts adquieren
en Hogsmeade: algunas de sabores indescriptibles, otras de propiedades mágicas,
en todo caso, nunca simples golosinas.
La maga Rowling
Tras comprobar la influencia que ciertos autores y subgéneros
de la literatura juvenil han ejercido en J. K. Rowling de manera evidente,
y ya que no podemos elogiar su originalidad en cuanto a personajes o temática,
ahora valoramos la obra de esta autora por la forma en que ha sabido utilizar
ciertos elementos, personajes o situaciones de una larga tradición
literaria y combinarlos entre sí de manera magistral. A sabiendas
o no, Rowling toma los mejores ingredientes de la literatura juvenil en
lengua inglesa, para crear unos personajes y elaborar unas historias que
cautivan al lector, y si bien no es difícil hacer un seguimiento
histórico-literario de los principales componentes de su literatura,
es precisamente por esta habilidad sintetizadora y recreadora por lo que
hoy debemos valorar la aportación de Rowling a la literatura fantástica
contemporánea; es más, su literatura puede ser tomada como
punto de partida o primera referencia desde la que reconstruir o estudiar
la evolución de la literatura juvenil desde sus orígenes en
la tradición oral hasta nuestros días.
* Blasina Cantizano Márquez es profesora en el Departamento de
Filología Inglesa y Alemana de la Universidad de Almería.