En esta saga, el escenario de aventuras es Hogwarts, un particular colegio
encargado de la formación de futuros magos. En la tradición
literaria inglesa las "historias de colegio" aparecen por vez
primera en el siglo XVIII con el título The Governess (1749), de
Sarah Fielding, posteriormente llegaría The Crofton Boys (1841),
de Harriet Martineau. La vida y la atmósfera de estos centros también
llamaron la atención de grandes escritores de la época, quienes
utilizaron escenas y escenarios relacionados con la vida colegial, como
Charlotte Brontë en Jane Eyre (1847), y Charles Dickens en Dombey and
Son (1848) y David Copperfield (1850).
A mitad de la época victoriana, se produjo una mejora de la educación
tanto por la creación y expansión de centros públicos
y privados como por los cambios pedagógicos que tuvieron lugar, promoviendo
el deporte y la formación moral de los estudiantes. Como resultado
de esta mejora generalizada, aparecieron relatos juveniles que tenían
lugar y trataban temas relacionados con la vida en los centros educativos,
en los que se describían experiencias similares a las de sus lectores:
la existencia de grupos, la amistad, la rivalidad (en deportes o estudios),
el honor, la relación con la autoridad del centro, la relación
alumnado-profesorado, etc.
Curiosamente, éstos son los mismos temas que se tratan, de forma
directa o indirecta, en los relatos de Harry Potter: la especial relación
de Harry con sus amigos Ron y Hermione, la amistad y el compañerismo
que se establece entre ellos, la rivalidad y competencia permanente entre
los miembros de las distintas casas, la existencia de cierto código
de honor en Hogwarts, la práctica del quidditch, la relación
con el director Dumbledore y el resto del profesorado, etc.
Un título clásico de este subgénero es Tom Brown´s
Schooldays (1856), escrito por Thomas Hughes, discípulo de Thomas Arnold, uno de los principales reformadores
del sistema educativo desde su cargo de director del centro educativo de
Rugby (de 1828 a 1842). Tal como hoy los títulos de Harry Potter
avanzan en el tiempo siguiendo la formación del joven protagonista
en Hogwarts, este autor sigue la trayectoria académica de su personaje
hasta llegar a narrar sus experiencias universitarias en Tom Brown at Oxford
(1861). Tanto fue el éxito de estos relatos de colegio que, posteriormente,
aparecieron títulos dedicados a completar esta visión masculina
de la vida escolar tratando las vivencias y experiencias femeninas en los
colegios para chicas. Tal es el caso de A World of Girls: The Story of a
School (1886), de L. T. Meade, título que recoge las experiencias
de un grupo de chicas de clase social alta en un internado para señoritas.
Por suerte, con el paso del tiempo los colegios exclusivos para uno u otro
sexo se convierten en centros mixtos como Hogwarts donde la instrucción
de los alumnos se ofrece por igual, sin tener en cuenta distinciones de
sexo. Y la integración de los sexos es tal que hasta en el juego
del quidditch los equipos son mixtos.
Huérfano como los héroes de Dickens
Heredera de esta larga tradición escolar, J. K. Rowling no es
la primera en situar su acción en un colegio de magia, ya en 1974,
la también británica Jill Murphy comenzó una serie
de relatos sobre la particular Academia de Brujas de la señorita
Cackle, cuyas alumnas vestían uniformes de color negro y acudían
al centro en sus propias escobas el primer día de curso.
Tampoco el personaje de Harry Potter es de creación original,
sino que responde a un estereotipo literario del que forman parte muchos
personajes considerados como clásicos de la literatura inglesa. Al
más puro estilo de Charles Dickens, Harry tiene mucho en común
con los protagonistas de obras tan célebres como Oliver Twist (1838), Nicholas Nickleby (1839), La tienda
de antigüedades (1840), David Copperfield (1850), Casa desolada (1852)
o Grandes esperanzas (1860). Con todos ellos comparte el hecho de ser huérfano
y haber llevado una vida de penalidades.
A lo largo de toda la producción de Dickens, se aprecia la predilección
del escritor por los niños desvalidos, como afirma Tébar:
"Los huérfanos, paradigma del niño desgraciado, son
su material humano más frecuente y más querido".
[ 3 ] Al
estudiar a estos personajes-niño, se puede observar cómo,
aunque huérfanos, la mayoría conoce sus raíces, lo
que fue de su familia; a algunos les sobrevive algún familiar que
cuida de ellos, como la hermana de Pip en Grandes esperanzas, o el abuelo
de la pequeña Nell en La tienda de antigüedades; otros llegan
a descubrir su verdadera identidad en el transcurso de la obra, como ocurre
en Casa desolada cuando la protagonista, Esther Summerson, descubre a su
verdadera madre.
En el caso que nos ocupa, en el primero de los libros, Harry Potter sabe
que sus padres murieron, en un accidente cree, y vive con unos parientes
directos que lo desprecian. Recordemos que Harry vivía en el hueco
de la escalera, su comida era diferente y más escasa que la del resto
de la familia, y también que se vestía con la ropa que su
primo ya había desechado. Posteriormente, a medida que avanzan los
títulos, Harry va evolucionando, descubriendo su verdadero origen,
la razón de la muerte de sus progenitores e, incluso, comienza a
reconstruir la figura y vivencias de sus padres a través de su estancia
en Hogwarts, por la información que le ofrecen sus profesores o los
que en su día fueron compañeros de clase.
Llegados a este punto, es importante destacar el papel que desempeña
la pandilla o grupo de amigos no ya en la literatura infantil y juvenil,
sino en el desarrollo personal de los jóvenes lectores; es raro
encontrar alguna obra donde no se potencien valores como la amistad, la
lealtad, incluso el honor entre miembros de un mismo grupo. Es precisamente
en el entorno de Hogwarts y con la ayuda de sus compañeros donde
Harry comienza a conocerse a sí mismo, a descubrir sus facultades
mágicas y a aplicarlas en casos de necesidad. Es muy importante aquí
la especial relación que se da entre Harry Potter y sus amigos Ron
y Hermione, gracias a cuya amistad no sólo descubre el mundo de Hogwarts,
sino que vence su inicial timidez y vive aventuras fantásticas. Como
asegura Gilabert: "la autora de las novelas nos sitúa a Harry
Potter frente a desafíos rodeados de misterio que deberá afrontar
con la ayuda de sus amigos, Ron y Hermione... El protagonista y sus compañeros
de colegio forman una pequeña pandilla, aunque la personalidad y
dotes del líder son más vigorosas que en otros casos".
[ 4 ]
En toda la serie de Harry Potter es evidente el papel de líder
que el protagonista desempeña no ya en su grupo, sino en todo el
colegio; aunque en un principio fue un papel no deseado, casi forzado, al
que parecía no adaptarse (recordemos su llegada a Hogwarts, la admiración
de sus compañeros al oír su nombre, etc.), en cuanto se complicaba
la situación allí se mostraban las verdaderas razones de este
liderazgo natural y poco asumido: inteligencia, valor, audacia, etc.