www.revistasculturales.com

El portal de la Asociación de Revistas Culturales de España

 >> arce.es


Última actualización: (CET)

La cultura pasa por aquí

CLIJ (Cuadernos de Literatura Infantil y Juvenil) 183 CLIJ (Cuadernos de Literatura Infantil y Juvenil)

La inmigración en la LIJ actual

por Anabel Sáiz Ripoll
CLIJ (Cuadernos de Literatura Infantil y Juvenil) nº 183, junio 2005

Número de páginas: 9
imprimir

Maura (Cuéntamelo de nuevo) quiere ayudar a un inmigrante que encuentra escondido; trata de hacer que coma y se sienta mejor, aunque no se puede mantener la situación y ahí entramos en otro aspecto. Una vez que llega el inmigrante, si es ilegal, tiene que tratar de hacerse con «los papeles» y a eso se dedica el padre de Maura: «De modo que mi padre viaja a Santa Cruz a cada poco para mover las gestiones los enchufes con el fin de conseguirle a Shandaniel los papeles que le permitan quedarse a trabajar, en las islas o donde prefiera. Y él no lo dice, pero no está resultando fácil: suele volver agotado y de mal humor...» (p. 153).
La profesora de Ética de Claudio, María Dolores, que es una inmigrante ilegal, les explica por qué deben marcharse ella y los otros chicos que la acompañaban: «Nos explicó que en todos los países hay leyes, y que las leyes hay que cumplirlas, y que algunas cosas se habían hecho demasiado deprisa. Que por intentar ayudar a los demás, ahora resultaba que su estancia en España no era legal porque no se habían hecho bien los trámites y los papeleos, y que con un poco de suerte a lo mejor en el futuro todo se arreglaba y a lo mejor podían volver otra vez al colegio» (Dieciocho inmigrantes y medio, p. 115).
A Luna sus padres le han prohibido salir y hablar porque tienen miedo de que los descubran, y ella así lo cuenta en una carta que escribe: «Ahora no puedo deciros dónde me encuentro. Mis padres me lo han prohibido, porque si nos descubriesen nos echarían. La culpa la tienen unos papeles que no podemos conseguir. Vivimos escondidos y sobrevivimos gracias a la ayuda de algunas personas buenas y generosas» (Las trenzas de Luna, p. 89).
También de papeles se habla a los más pequeños en La reina de los mares. Kadina debe irse y su compañero de pupitre no está muy de acuerdo con eso: «Dijo el maestro: "Kadina no estará aquí mucho tiempo porque no tiene sus papeles en regla". El chico del pupitre de al lado pensó para sus adentros: "Eso lo arreglo yo". Con una regla y un lápiz azul estuvo mucho rato haciendo rayas en unas hojas para que Kadina tuviera sus papeles en regla. Pero el maestro le dijo que no eran ésos los papeles que necesitaba Kadina y que se tendría que marchar» (p. 34).
Ahora bien, a nadie le cuesta tanto hacer el viaje como al bueno del rey Baltasar. En el cuento Noche de Reyes, de Joan de Déu Prats, se explica, de manera jocosa, la cantidad de trabas administrativas, burocráticas y humanas que tuvo que pasar el rey Baltasar para llevar su regalo al niño que le había escrito la carta: «El rey mago se encogió de hombros, dio media vuelta y decidió acampar con su camello en las mismas puertas de Europa. Fueron pasando los días, y cada mañana el rey se presentaba ante los guardias para preguntarles si ya podía entrar. Pero el permiso nunca llegaba». Al pobre rey le roban el camello, le ponen una multa, no lo dejan trabajar... En fin, que el cuento nos sirve de alegoría para entender el calvario por el que han de pasar los inmigrantes que llegan a «este lejano y extraño continente» que es el nuestro. En general no se habla mal ni de la policía, ni de la Guardia Civil, ni de las fuerzas del orden que interceptan a los inmigrantes ilegales; al contrario, se suele ponderar su humanidad y su disposición a ayudarlos.
Recelos y racismo. «El racismo no era ninguna tontería» [ 6 ]
Los países de acogida no siempre reciben bien a los inmigrantes y a menudo los miran con recelo, con desconfianza, puesto que lo que no se conoce suele despertar este tipo de sentimientos. Todos los narradores que estamos leyendo, de una manera o de otra, combaten el racismo y lo denuncian con crudeza en muchos casos. Dejemos que hablen ellos. Fran, en A punta de navaja, critica el racismo y manifiesta que: «... el racismo no era ninguna tontería ni un asunto baladí, sino algo dañino y tenebroso...» (p. 17). En su instituto están apareciendo pintadas muy ofensivas que ponen en alerta a la comunidad educativa y hacen que empiecen las sospechas: «Ocurrió una mañana en que en las paredes de todos los servicios destinados a uso del alumnado, aparecieron pintadas con enormes mayúsculas hechas con un spray: NEGRO=MIERDA=H. DE PUTA» (p. 17). «Poco después de la aparición de las pintadas en los servicios, Fran y la gente de su curso se quedaron patitiesas al encontrarse un día con su aula profusamente decorada con cruces gamadas y svásticas e infamias de este rango: Hay que echar a los moros al mar. Moros a la puta morería. Moro bueno, moro muerto» (pp. 17-18). Ante la nueva provocación que aparece en la pizarra del aula (p. 24), Fran estalla llena de indignación ante algunas risas de sus compañeros: «¿Os hace gracia, eh? La misma que a mí, si apareciera ahora mismo por la puerta un grupo de los defensores de la pureza aria y os llevaran a patadas en el culo a un campo de exterminio para gasearos por ser unos "aceitunos" latinos, morenos y que no llegáis al 1´90 de estatura» (p. 24).
Muy dramática es la confesión que hace Carlos en A cielo abierto: «¡No veas cómo se puso el Iván! Estaba superrabioso. "¡Yo no soy un cochino emigrante!", gritó, y se tiró encima del otro. Se había sacado los luchacos de la Bomber. Fue visto y no visto. Cuando me quise dar cuenta le había abierto la cabeza. De repente vi al menda tirado en el suelo, con la mirada fija...» (p. 13). Selene, en este mismo libro, no entiende estos comportamientos faltos de coherencia y se pregunta: «Digo yo, ¿cómo se explica que, por una parte, a los skinheads les mueva el ska, que es ritmo nacido del corazón jamaicano, y por otra rechacen a los jamaicanos, es decir, al inmigrante? Si fueran coherentes, deberían rechazarlo todo del jamaicano, en lugar de aprovecharse hipócritamente de la parte de ellos que les interesa....» (p. 52).
El propio Aser, en A punta de navaja, sufre un ataque a manos del grupo radical de su instituto: «Aser en el suelo. Los otros huyendo en desbandada. La cara de Aser llena de sangre. Había sido una acción criminal, rápida, realizada al amparo de la oscuridad de la noche de invierno» (p. 45).
A menudo, tras las posturas racistas se esconden los grupos neonazis como en el ejemplo anterior los skins como en Un viento frío del infierno. Manu no soporta que su hermana Eva tenga relaciones con un marroquí y no descansa hasta acabar con él, aunque se equivoca y a quien acaba matando es a su propia hermana.
Ahmed (¿Dónde estás, Ahmed?) le explica a Claudia que las posturas racistas son mucho más frecuentes de lo que nos pensamos: «El racismo se confunde con la intolerancia. A la mayoría de la gente le cuesta respetar la diferencia que existe entre ellos y sus vecinos, y eso se acentúa cuando los vecinos son de otras razas, de otras religiones. Y si encima de ser inmigrantes son pobres, te aseguro que la cosa se complica todavía más» (p. 41).
Los inmigrantes despiertan recelos y muchos prejuicios, como el consejo que le da Toni a Claudia cuando le dice que no salga con Ahmed: «Yo que tú no saldría a la calle con el moro ese. A la que te descuides, te robará lo que pueda» (p. 65).
Los mismos recelos que encontramos en De una a otra orilla: «Hay que decir que el día en que nos vinimos a este apartamento había escrito sobre nuestra puerta: "¡Los árabes, a su país!". Mi padre, intrigado por aquellos jeroglíficos, me pidió que los tradujese y le dije que la vecina nos daba la bienvenida. La señora Durand nos detesta y no pierde ocasión de demostrarlo. No quiere que los extranjeros vengan a perturbar su tranquilidad. Fue entonces cuando nos convertimos en los vecinos-extranjeros. No era muy divertido aquel ambiente» (p. 24).
Número de páginas: 9
imprimir

NOTAS
  • [ 6 ] A punta de navaja, de Carmen Gómez Ojea, p. 16.

¿Desea opinar sobre este artículo en el foro? Pinche aquí.

Todos los artículos que aparecen en esta web cuentan con la autorización de las empresas editoras de las revistas en que han sido publicados, asumiendo dichas empresas, frente a ARCE, todas las responsabilidades derivadas de cualquier tipo de reclamación
Página generada el Jueves, 18 de Marzo de 2010 02:24:39