Las Tres Edades, que nació en 1990 defendiendo la buena literatura
para todas las edades («para lectores de 8 a 88 años»,
decía su lema), editó Los cuentos de las Esfinge, un volumen
especial en el que se recogen 40 historias de autores de todo el mundo seleccionados
por Michi Strausfeld, directora de la colección. El nº 99 fue
El último gigante, de Miguel Fernández-Pacheco y el 101, La
cabeza del durmiente, de José María Guelbenzu.
Por otra parte, Destino, que ha pasado también por su fase de
cambios, ha estrenado nuevo plan editorial y nueva editora, Patrizia Campana,
de origen italiano. Mantiene la convocatoria de su prestigioso premio de
libros ilustrados, que ha cambiado de denominación -Premio Destino
Infantil Apel·les Mestres, se llama a partir de ahora-; ha abierto
tres colecciones infantiles, Milcuentos, Camaleón y La Isla del Tiempo,
y una juvenil, Nautilus. Y además, lanza la serie Geronimo Stilton
(un fenómeno de popularidad en Italia), dirigida a lectores de 8
a 12 años. Y también en Barcelona, RBA ha abierto una nueva
y muy cuidada colección juvenil, Samarkanda, con tres interesantes
títulos: Historias desde el hielo, una antología de relatos
de los países nórdicos; El reino de Kensure, un relato japonés
de Michael Morpurgo, y La escuela vacía, del marroquí afincado
en París, Tahar Ben Jelloun.
Por su parte, la veterana editorial catalana, La Galera, que cumple 25
años, ha realizado un lanzamiento inusual. Habitualmente, publica
títulos simultáneamente en catalán y castellano, pero
esta vez ha apostado por una novela de aventuras, Las andanzas de Kip Parvati,
publicada solamente en castellano, dentro de la colección El Corsario,
primera obra de Miguel Larrea, un madrileño buen conocedor del mar.
Finalmente, la pequeña y selecta Kókinos ha cumplido ya
once años de existencia y sigue cuidando sus propuestas de libros
ilustrados. La más reciente, Mi laberinto, un precioso álbum
de Emilio Urberuaga, que pone en imágenes la poética y conocida
canción, del mismo tí-
tulo, de Pablo Guerrero. De Urberuaga, por cierto, excelente ilustrador
que no se prodiga demasiado, es también el divertido álbum
para pequeños Un bicho raro, editado por Edelvives.
Y la igualmente pequeña Corimbo, responsable de la traducción
en castellano y catalán de los excelentes álbumes franceses
de L'École des Loisirs (con quienes coedita), acaba de celebrar su
quinto aniversario con éxito y con nuevos proyectos. Entre sus últimos
títulos, el espectacular Roberto Elbanco, de Claude Ponti.
Poesía, música y arte
Que el Premio Nacional de Literatura haya sido para un poeta, Miquel
Desclot, y que otro premio importante -el Leer es Vivir Infantil, de Everest-
haya sido también para un libro de poesía, Las palabras que
se lleva el viento, de Juan C. Martín Ramos, refleja que el interés
por la poesía sigue vivo, pese a la escasez de títulos, de
poetas y de lectores. Algo que quedó bien patente en dos interesantes
congresos que se celebraron en noviembre de 2002 y que, curiosamente, coincidieron
en su temática y en varios de sus ponentes: el Congreso «Haur
Poesia/Poesía Infantil», organizado por la Asociación
Galtzagorri (sección vasca de la OEPLI), y el VIII Simposio sobre
Literatura Infantil y Lectura «Leer, cantar, contar. Poesía
y Narración», organizado por la Fundación Germán
Sánchez Ruipérez. En ambos coincidieron los principales autores
de este género minoritario, como el citado Desclot, el vasco Juan
Kruz Igerabide, el gallego Anto-
nio Garcia Teijeiro y el malagueño Antonio Gómez Yebra,
que une a su condición de poeta la de entusiasta editor de poesía.
Su colección Caracol, que desde 1998 edita la Diputación de
Málaga, y que va ya por los veinte títulos, tiene el mérito
de incentivar la aparición de poetas noveles, tanto españoles
(incluyendo la edición bilingüe en todas las lenguas del Estado)
como hispanoamericanos. Sus últimos títulos: Desmadrario,
de Mar Pavón; Begi Loti/Ojitos dormilones, de Juan Kruz Igerabide;
Hojas de líneas cojas, de Paloma Bordóns; Poecuentos, de Reinaldo
Jiménez Morales, y Poemas para niños, una antología
del propio Gómez Yebra, fuera de colección.
Además, Hiperión ha editado nuevos títulos en su
estupenda colección Ajonjolí -El sapo y la luna, de Carlos
Reviejo; Pitiflores, de Mari Carmen Díez Navarro; Oro parece , de
Luis Martínez de Merlo-; Media Vaca ha publicado el oportuno Garra
de Guerra, de Gloria Fuertes; Alfaguara el fresco y divertido poemario Animales
muy normales, del novel Rafael Ordóñez, y Ekaré, Poemas
con sol y son, una antología de poesía para niños de
América Latina.
La edición de libros sobre música y arte tiene en Agruparte
y Serres, respectivamente, sus editoriales de referencia. La primera, con
su colección La Mota de Polvo (que incluye un CD y la posibilidad
de interactuar como en un karaoke) ha editado Sherezade, de Rimski-Kórsakov,
La leyenda de Santa María de la Pena Negra, de Chaikovski, y el volumen
especial Las óperas del Real para los más jóvenes,
de Fernando Palacios, con ilustraciones de Jesús Gabán. Además,
la pequeña editorial catalana Hipótesis, ha editado el quinto
título -Turandot, de Puccini- de su cuidada colección Ópera
Prima, en la que se ofrecen adaptaciones de los libretos originales de las
grandes óperas, en formato de álbum ilustrado y acompañadas
por un CD con fragmentos musicales de las obras; también con CD,
Lóguez incorporó un nuevo título, Johann Strauss, a
su colección Joven Música; Diagonal/Grup 62, publicó
Mi primer libro de Ópera, de Jordi Sierra i Fabra, y Siruela, un
clásico de la divulgación musical: El maestro invita a un
concierto, de Leonard Bernstein.
En cuanto a los libros de arte, Serres inició una interesante
serie sobre los museos españoles Mateo de paseo por con sus dos primeros
títulos: El Museo del Prado y El Museo Thyssen; en Cataluña,
Tuscania inició una nueva colección infantil sobre grandes
artistas, con Un niño llamado Giotto y Leonardo, ese genio; y Alfaguara
editó el excelente álbum de procedencia norteamericana Frida,
dedicado a la famosa pintora mexicana Frida Kahlo.
Premio de Fomento a la Fundación GSR
Como cierre de este panorama anual, generoso, como se ha visto, en cantidad
y calidad, y empresarialmente algo «movido», cabe destacar la
concesión del Premio Nacional al Fomento de la Lectura, que otorga
el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, a la Fundación
Germán Sánchez Ruipérez (junto a la revista Turia).
Un merecidísimo reconocimiento, ya que, si en España hay una
institución de referencia en el campo de la promoción del
libro infantil y la lectura, ésa es la Fundación GSR.