La primera de esas «secuelas» -y no en el sentido de «segunda
parte» con que suele utilizarse incorrectamente este término, sino
en su acepción literal de «trastorno o lesión que queda
como consecuencia de una enfermedad»- fue dirigida en 1990, con
el título de La historia interminable II. El siguiente capítulo,
por George Miller, a quien no debe confundirse con su homónimo, también
de origen australiano, autor de la trilogía Mad Max, Las brujas de Eastwick
(1987), El aceite de la vida (1992), o la más reciente Babe, el cerdito
en la ciudad (1998).
El siguiente capítulo arranca con una serie de cabriolas narrativas que
pretenden salvar el problema que supone continuar una historia que había
quedado cerrada en la película anterior y recuperar el hilo de la novela,
cuando Bastian emprende su viaje por Fantasía.
En el texto, al joven le es concedida la facultad de pedir todo lo que desee
a cambio de sus recuerdos, lo que le irá alejando cada vez más
de ese «dulce porvenir» que es en el fondo el mundo real. La novela
desarrolla este tema de forma progresiva, sin explicar desde un principio lo
que ocurre y permitiendo así que el lector lo descubra poco a poco. En
el film, los guionistas se inventan una máquina, parecida a los dispensadores
de caramelos de los años cincuenta, donde van cayendo unas bolitas que
son los recuerdos de Bastian. Debieron de pensar que semejante prodigio de sutileza
requería una explicación, y decidieron que la bruja Xayide -que
ha dejado de ser el personaje intrigante y misterioso que era en el original
para convertirse en una muñeca plastificada, con mirada y diálogos
de actriz porno- lo mostrara con claridad a unos espectadores a quienes
los productores suelen considerar completamente tontos. Si a ese invento se
le añade un tipo disfrazado de gallina, el resultado es delirante. Pero
no acaban ahí los despropósitos: una estética «pop»
sacada de los videoclips de la cadena especializada MTV, un guión deslavazado
que no deja lugar para la sugerencia, la desafortunada invención del
«vacío» como fenómeno amenazante análogo a
la «nada» de la novela, y la inclusión de personajes como
el hijo del Comerrocas, nada menos, completan un cuadro atroz.
De mal en peor
Y cuando podíamos pensar que la pesadilla cinematográfica había
terminado para los protagonistas del universo ideado por Ende, tropezamos con
una nueva versión, en este caso basada sólo en los personajes
y no en el argumento de la novela. Se titula Las aventuras de Bastian (La historia
interminable III) y la dirigió en 1994 Peter Macdonald, que ya había
mostrado cumplidamente su sensibilidad en lindezas como Rambo III (1988). Esta
vez Bastian tiene una hermanastra que toca la guitarra cual cantautora, una
simpática madrastra y un nuevo año escolar por delante. En su
primer día de colegio, vuelve a ser perseguido por una pandilla llamada
Los Bestias, que capitanea el temible ¿actor? Jack Black (Escuela de
rock, 2003), y tiene que refugiarse en la biblioteca de la escuela, donde naturalmente
-maravillas del guión- trabaja en la actualidad el señor
Koreander... Antes de que lleguen sus perseguidores, Bastian consigue introducirse,
literalmente, en el volumen de La historia interminable, volviendo así
a Fantasía, donde reencuentra a antiguos compañeros. Entre ellos,
un muy cambiado Comerrocas, su hijo y -otro hallazgo- su mujer,
para que la familia esté completa. Por si faltaba algo, y ya en plan
sexista, la amante esposa lleva unos rulos de piedra y friega el suelo del hogar
con primor, mientras los dos hombres de la casa suben a una moto -que
no bicicleta- y se marchan a correr aventuras al ritmo de la canción
Born to be wild. Tras esta sucesión de disparates, Los Bestias llegan
a la biblioteca, toman el libro y se dedican a cometer, no se sabe muy bien
cómo, todo tipo de desmanes en el reino de Fantasía, con lo que
se cierra un bucle conceptual de inusitada profundidad: ahora la amenaza no
es «la nada», ni «el vacío», sino «lo bestial»...
Triste desenlace, hasta el momento, para la peripecia cinematográfica
de La historia interminable.
Doblemente triste, la verdad: porque, sarcasmos al margen, la poderosa creación
literaria de Michael Ende merecía sin duda un mejor trato en la pantalla,
y porque, en unos tiempos en los que la fascinación por los ordenadores
hace que muchos directores olviden lo que es hacer cine para plegarse a los
dictados comerciales de un sistema que pretende adormecer al espectador a base
de fogonazos sin sentido, para que piense lo menos posible -sin caer en
la cuenta, por ejemplo, de que los dueños de la industria del cine son
también los de la informática-, se hace más necesario
que nunca recuperar el tipo de aventuras cargadas de significado que propone
Ende. Porque los ordenadores, que bien utilizados pueden devolver al cine, bajo
unas nuevas formas, mucho de la magia que parece haber perdido, necesitan de
cineastas con cerebro y de historias verdaderamente fantásticas. Y si
son interminables, mucho mejor. Por eso sería deseable que alguien se
atreviera a realizar, con los medios técnicos de que se dispone hoy,
la versión «definitiva» de una novela que figura ya, por
derecho propio, en un lugar destacado de la imaginación colectiva. Pero
ésa es otra historia y deberá ser contada en otra ocasión.
Ernesto Pérez Morán es crítico de cine.
Ficha técnica
La historia interminable, de Michael Ende. Il. Roswitha Quadflieg. Trad. Miguel
Sáenz. Madrid: Alfaguara, 1982/2005.
Existe ed. en catalán (La història interminable). Trad. Francesca
Martínez. Barcelona: Alfaguara/Grup Promotor, 1988/2003.
Versiones cinematográficas
La historia interminable (Die unendliche Geschichte/Never Ending Story)
Dir.: Wolfgang Petersen. Prod.: Bernd Eichinger, Bernd Schaefers y Dieter Geissler (Alemania, Estados Unidos, 1984). Guión: Wolfgang Petersen y Herman Weigel (basado en la novela La historia interminable, de Michael
Ende). Intérpretes: Barret Oliver (Bastian), Noah Hathaway (Atreyu), Thomas Hill (Koreander), Gerald McRaney (Padre de Bastian), Moses Gunn (Cairon), Tami Stronach (Emperatriz Infantil).
La historia interminable II (El siguiente capítulo) Never Ending Story II (The Next Chapter) Dir: George Miller. Prod.: Dieter Geissle (1990). Guión: Karin Howard (basado en la novela La historia interminable de Michael Ende). Intérpretes: Jonathan Brandis (Bastian), Kenny Morrison (Atreyu), Clarissa Burt (Xayide), John Wesley Shipp (Padre de Bastian), Martin Umbach (Nimbly), Thomas Hill (Koreander), Alexandra Johnes (Emperatriz Infantil).
Las aventuras de Bastian (La historia interminable III). Die unendliche Geschichte
III (Rettung aus Phantasien)/The Never Ending Story III (Escape from Fantasia) Dir.: Peter Macdonald. Prod: Dieter Geissler y Tim Hampton (Alemania, 1994). Guión: Jeff Lieberman (basado en los personajes de la novela La historia interminable, de Michael Ende). Intérpretes: Jason James Richter (Bastian), Melody Kay (Hermana de Bastian), Jack Black (Slip), Freddie Jones (Koreander), Kevin McNulty (Padre de Bastian).