www.revistasculturales.com

El portal de la Asociación de Revistas Culturales de España


Última actualización: (CET)

La cultura pasa por aquí
CLIJ (Cuadernos de Literatura Infantil y Juvenil) 178 CLIJ (Cuadernos de Literatura Infantil y Juvenil)

Las mil caras de la luna. Un paseo por el astro de la noche de la mano de la literatura infantil

por Juan Ignacio Pérez Palomares
CLIJ (Cuadernos de Literatura Infantil y Juvenil) nº 178, enero 2005

Número de páginas: 6
imprimir

«Hay momentos especiales en mi vida, si a la luna sé mirar cuando sonríe...» (Mi dinosaurio).
O que se despierten en ella las ganas de atraparla para prolongar el tiempo de su amistad:
«-¡Madre! ¡Padre! -dice Munia-. ¡Mirad la luna! ¡Parece de papel de envolver chocolates!
El padre, la madre, Andrea, llenan los cubos de agua y Munia, con su botellita vacía en las manos, corretea entre los juncos, pensando que sí que quiere agua. Pero agua de luna o agua con luna y mete su botella en el río, donde el reflejo de la luna es perfecto para atraparla.
-¡Agua de luna! -chilla Munia, cuando van subiendo despacito la cuesta hacia su casa-. ¡Me llevo la luna en botella!» (Munia y la luna).
Pero no siempre es un niño el que se relaciona con la luna con semejante intensidad. A veces se trata, y no por casualidad, de una persona mayor, aunque en estos casos se añade el trasfondo melancólico de la soledad:
«-¿Quién eres? ¡Pareces la luna!
-Es que soy la luna. Y tú, ¿qué estás haciendo?
-Estoy haciendo una bufanda. ¿Por qué has venido, luna?
-Es que estoy muy sola. Me aburro mucho allá arriba. Me canso de dar vueltas y vueltas. ¡Y la Tierra parece tan divertida!
Luna y Soledad se sentaron en lo alto de la colina y se contaron su vida» (La luna, doña Soledad y su gato).
También los animales, preferentemente los gatos, símbolo literario del deseo de libertad, eligen a la luna como compañera de sus andanzas por el mundo:
«La luna y el gato se hablan tan sólo con la mirada.
Una noche, la luna ayudó al gato callejero, que estaba en peligro» (Baile de luna).
O incluso una planta, llevando el pensamiento animista a nuevos terrenos:
«La palmera nació de un dátil que el viento había llevado lejos. Creció sola, muy alta y hermosa. Tan alta y tan hermosa que la luna bajaba para que la palmera le hiciera cosquillas, y se reían las dos» (El árbol de mi patio).
Y también, por qué no, la luna es capaz de despertar sentimientos en criaturas artificiales:
«Todas las noches, 03-OWE burlaba la vigilancia del robot supervisor y salía a contemplar la luna.
Apenas se dejaba ver por el horizonte, empezaba a sentir cosas raras: una vibración le hacía cosquillas en las placas de metal que cubrían su cuerpo y las células de visión se le nublaban.
En esos momentos, no podía evitar que se le saltaran las lágrimas. Y lloraba y reía, mirando a su alrededor, enamorado de todas las cosas.
-Ochenta y tres -decía entonces, emocionado, porque no sabía decir otra cosa que números.
Poco a poco, fue aceptando que tendría que vivir con aquella terrible maldición: porque en las noches de luna llena... 03-OWE sentía...» (El robot y la luna).
Es, en fin, la luna, compañera de juegos no sólo de los niños pequeños sino también de los adolescentes, que llegan a sentirse unidos a ella cuando la descubren como una excelente interlocutora ante la incomprensión familiar:
«A veces había pensado que la luna era la hermana que le gustaría tener: propicia a escucharlo, dispuesta a jugar con él cuando los padres salían de noche» (Cuentos para los que duermen con un ojo abierto).
«Muchas veces, si el sueño o el cansancio no me vencen, la contemplo, ama y señora, en el medio del cielo, y le confieso mis penas, mis sufrimientos. Le hablo de mis ilusiones y ella me aconseja» (La mirada de la luna).
Y es que la luna se muestra, como pudimos leer en la cita de Jules Verne, de forma dulce y humana, ayudando a todos los que se sienten desamparados en la noche:
«La luna canta una canción para que los personajes, uno por uno, vuelvan a esconderse en la caja de los sueños» (Cuando llega la noche).
En el lenguaje poético para niños
Si para Gómez de la Serna «la luna es el ojo de buey del barco de la noche» y para Bécquer «el amor es un rayo de luna», en los libros infantiles llama la atención la abundancia de lunas-objeto, como las lunas-queso:
«Igual que el sol, la luna es muy dada a desaparecer, pero lo hace muy poco a poco, como un queso tierno que alguien va comiendo con lentitud, o lentitud y pico» (Las bambulísticas historias de Bambulo: primeros pasos).
O las lunas-cometa:
«Luna de mediodía / con cara de payaso. / Señor del equilibrio. / Bailarín del espacio» («Escuela de pájaros», en Letras para armar poemas).
También las lunas-moneda:
«Estaba la rana / con la boca abierta; / le cayó la luna / como una moneda» (Pajarulí, poemas para seguir andando).
O lunas-superficie donde expresarse gráficamente:
«Quisiera pintar en la luna llena / de verdes colores: / de yerba y de menta. / De tonos rojizos: / de sándalo y fresa» («Pintar en la luna», en Zaranda).
Pero si alguna vez ha irrumpido en el medio escolar no lo hace como objeto cotidiano sino como maestra:
«Pin, pin, sabalín, / vamos al colegio. / La maestra luna / dicta la lección; / una nube negra / es el pizarrón, / y un trozo de viento, / como borrador» (Tungairá, mis primeras poesías).
Y de cara a los más pequeños, sin duda, es un recurso de primera recurrir a sus intereses más inmediatos, pudiendo convertirse en un globo de cumpleaños:
«-¿Cuándo viene papá?
-Cuando la luna se ponga redonda como un globo de cumpleaños -dijo la mamá osa, acariciándole la cabeza» (¿Cuándo viene papá?).
O también, por qué no, en una anciana entrañable:
«-¡Aullad, aullad siempre! -decía Loba Abuela a sus lobeznos-. No es que la luna sea terca, es que es muy viejecita; por eso anda tan despacio y tarda en darse la vuelta para enseñar su cara oscura, y en dejarnos dormir. Pero lo consigue. Claro que con los años que tiene, está desmemoriada, y cada poco tiempo vuelve a mostrarse con toda su luz» (Un lugar en el bosque).
Y como en los últimos años la tendencia en la LIJ es que las obras se posicionen «a favor del lector infantil» para reforzar su amor propio, no es extraño encontrarse con demostraciones del gran poder del niño frente al mundo; en alguna ocasión es capaz de apagar la luna como si de una gran vela se tratara:
«Estaba claro que el bandido aquel que aplaudía desde el balcón de sus brazos había apagado la luna de un soplido. Notó un escalofrío por la espalda, miró desconfiadamente a un lado y a otro por si alguien lo había visto y bajó a casa con los ojos redondos como lunas y la cara con una palidez lunática» (Cuentos para todo el año).
Pero no siempre ofrece la luna una imagen amable, también puede presentarse como un ser amenazador:
«Era luna llena. Parecía una cara roja que estaba mirándome, con los ojos serios y la boca abierta.
Sentí mucho miedo. [...]
Parecía un fantasma con sábana negra» (Aventuras de Picofino).
Un fantasma al que se aprende a conjurar a través del propio libro:
«Cuando una luna mala ilumina mi casa con luces fantasmales... ¡HUÁKALA!, le grito a la LUNA y mi conjuro enciende luces agradables» (¡Huákala! a los miedos).
Aunque otras veces nos ayuda como un talismán procurador de fortuna:
«Mirando en silencio la luna redonda / harás que la suerte te ayude a alcanzar / las cosas que quieras / del cielo y la tierra, / y también del mar...» (Fórmulas secretas y extraños hechizos).
Como ya hemos visto en el apartado anterior, la luna no sólo se relaciona con los humanos; a veces se divierte con seres paralelos que la convierten, por ejemplo, en los cuernos de un toro:
«CUARTO CRECIENTE / Alguien diría / que está jugando al toro / la angelería» (Un ave azul que vino de las islas del sueño).
O se dedica a la contemplación de su propia imagen con la misma vanagloria que cualquier ser humano:
Número de páginas: 6
imprimir


¿Desea opinar sobre este artículo en el foro? Pinche aquí.

Todos los artículos que aparecen en esta web cuentan con la autorización de las empresas editoras de las revistas en que han sido publicados, asumiendo dichas empresas, frente a ARCE, todas las responsabilidades derivadas de cualquier tipo de reclamación
Página generada el Lunes, 11 de Agosto de 2008 23:04:35