Y otro nuevo premio, el Luna de Aire de poesía infantil, convocado por el CEPLI (Centro de Estudios de Promoción de la Lectura y la Literatura Infantil de la Universidad de Castilla-La Mancha) de Cuenca, fue para Isabel Cobo (Madrid, 1958) con su primer poemario, Versos para estar guapo, editado por el propio CEPLI.
Finalmente, Carmen Fernández Villalba (Sevilla, 1962), consiguió con Dora, la hija del Sol (SGAE/Anaya) el Premio SGAE de Teatro Infantil y Juvenil en su tercera convocatoria.
Hombres: de la creación para adultos a la LIJ
Entre los nueve autores premiados que firman sus obras en castellano (los autores en otras lenguas son tratados en los artículos que siguen a continuación), cabe destacar dos curiosas coincidencias. Todos ellos trabajan habitualmente para adultos y han sido galardonados por lo que constituye su primera incursión en el ámbito infantil-juvenil. Las tres excepciones son el artista gráfico Ajubel (Cuba, 1956), Premio Nacional de Ilustración por El pájaro libro (SM), su tercer libro para niños; Ricardo Gómez (Segovia, 1954), Premio Alandar por la novela juvenil El cazador de estrellas (Edelvives), que se inició en la literatura para jóvenes en 2000 y tiene, hasta el momento, cinco obras publicadas, y Juan Carlos Martín Ramos (Córdoba, 1959), poeta que permanecía inédito hasta el año pasado, cuando ganó el Premio Leer es Vivir (Las palabras que se lleva el viento, Everest), y que este año ha sido galardonado con el Lazarillo de Creación por Poemamundi (Anaya), su segundo poemario.
Escritor de guiones para el cine y la televisión, Rafael Calatayud (Caracas, 1969, pero valenciano desde los 7 años) fue el ganador del Premio Ala Delta con su primer libro para niños, En el mar de la imaginación (Edelvives), y Eloy M. Cebrián (Albacete, 1963), autor de nar-rativa para adultos y director de una revista literaria, ganó el Premio Jaén con Bajo la fría luz de octubre (Alfaguara), su primera novela para jóvenes.
Por su parte, Pablo Pérez (Alicante, 1971), especialista en literatura oral y de oficio cuentacuentos para adultos, y Pablo Auladell (Alicante, 1972), dibujante de cómic, fueron los ganadores del Premio Ciudad de Alicante con Mar de sábanas (Anaya), su primer álbum ilustrado infantil. Y el norteamericano afincado en Barcelona Philip Stanton (1962), diseñador gráfico y pintor, se estrenó en la ilustración para niños con Ring 1-2-3 y el mundo nuevo (Destino), cuento del veterano Emili Teixidor, con el que ambos ganaron el Premio Destino Infantil Apel·les Mestres.
Mención aparte merece el regreso de Pablo Echevarría (Bilbao, 1963) a la ilustración de libros infantiles. Nombre importante en los 80, que había abandonado la especialidad para dedicarse a la pintura, ha vuelto ahora con el álbum Una amistad peligrosa (SM), con el que ha conseguido el Premio Internacional de Ilustración de la Fundación Santa María.
Los mejores libros del año
Premios aparte, cabe reseñar una serie de títulos que, por su especial calidad, han destacado este año. En narrativa juvenil, de autores españoles: El fantasma anidó bajo el alero (Anaya), de Emilio Pascual; Tres cuentos de hadas (Siruela), de Gustavo Martín Garzo; y La compañía de las moscas (Alfaguara), de César Mallorquí. De extranjeros: Harry Potter y la Orden del Fénix (Salamandra), de J. K. Rowling; La joven de las naranjas (Siruela), de Jostein Gaarder y La isla de las palabras (Salamandra), de Eric Orsenna; Benny y Babe (Destino), de Eoin Colfer; Corazón kikuyu (Edelvives), de Stefanie Zweig; Gregor. La profecía del gris (Alfaguara), de Suzanne Collins, uno de los últimos hallazgos de la literatura fantástica; y, para más pequeños, la nueva serie de El Vampirillo (Espasa Calpe), de la siempre divertida Renate Welsh; y los nuevos títulos de la muy popular colección Cuatro Amigos y Medio (Edebé), de Joaquim Friedrich.
En el apartado de libros ilustrados, destacaron especialmente los espléndidos álbumes África, pequeño Chaka (Edelvives), de las francesas Marie Sel-lier y Marion Lesage y La isla (Lóguez), de Armin Greder. Junto a ellos, varios títulos del atractivo catálogo de Serres, en un año especial para la editorial catalana que abre sede en México: valores seguros como Lucy Cousins, con Sueños de colores y Maisy va de excursión y Lauren Child, con ¿Quién teme al libro feroz?; un nuevo autor-ilustrador, Todd Parr, con Pelos y Está bien ser diferente, y un título innovador y atrevido sobre la homosexulidad, Rey y Rey, dirigido a niños pequeños.
Además, El último refugio (Fondo de Cultura Económica), con ilustraciones de Roberto Innocenti, álbum ganador del Premio Llibreter 2004; La cama mágica (Kókinos), de John Burningham; La reina de los colores (Lóguez), de Jutta Bauer, Zoológico (Diagonal), de Jöel-le Jolivert; y los mini-álbumes de la Biblioteca del Ratoncito Pérez (Corimbo).
Entre los ilustrados de autoría espa-ñola, cabe mencionar Lula va al mar (RqueR), de Javier Mariscal y, dentro de la colección Sopa de Libros (Anaya), la serie Sopa de Cuentos dedicada a los cuentos populares, en la que participan ilustradores como Elisa Arguilé, Javier Sáez Castán, Judit Morales y Adrià Gòdia, Carmen Segovia, Ana Juan, Elena Odriozola y Xan López Domínguez, además de los títulos publicados por las Serres, Lumen y Brosquil con motivo del Año Dalí, que se mencionan en el artículo dedicado a Cataluña por ser obra de autores catalanes, y la nueva colección Makakiños (El conejo blanco y La ratita presumida), de Kalandraka, dirigida a niños que tienen dificultades de aprendizaje.
Los imperdibles
Este año, los editores han continuado recuperando títulos memorables, algunos de ellos auténticos clásicos modernos, con ediciones agotadas o inéditos todavía en España, como es el caso de Las noches del gato verde (Siruela), de Elisabeth Mulder y de Fábulas (Corimbo), de Arnold Lobel y Los niños del bosque (ING Edicions), de Elsa Beskow. Entre los primeros: El grillo silencioso (Kókinos), de Eric Carle y los españoles Las hadas de Villaviciosa de Odón, de María Luisa Gefaell y la edición facsímil anual del CEPLI de Cuenca, esta vez del libro ilustrado por Joan Llaverias en los años 20, Monita, Babuino.
Mención aparte merece la iniciativa de Alfaguara de reeditar todos sus títulos de Roald Dahl, en una colección especial: Biblioteca Roald Dahl.
Finalmente, cabe recomendar como «imperdibles», las obras de tres autores extranjeros, bien conocidos en España, que han merecido este año reconocimiento internacional. Se trata de los Premios Andersen Martin Waddel (Irlanda) y el ilustrador-autor holandés Max Velthuijs (veáse CLIJ 163, septiembre 2003). Los candidatos españoles, Juan Farias y el ilustrador Javier Serrano se quedaron a las puertas de los «pequeños Nobel», pero también sus libros resultan «imperdibles». La tercera autora es la brasileña Lygia Bojunga Nunes (veáse CLIJ 173, julio-agosto 2004), ganadora del Memorial Award Astrid Lindgren, en su segunda convocatoria.
Libros para compartir
Una de las tendencias de este año han sido los libros para compartir entre niños o jóvenes y adultos. Diferentes a los clásicos volúmenes de cuentos, poemas o folclore infantil para utilizar como recurso en casa, cuya edición también ha proliferado, se trata en este caso de «libros de familia», que interesan igualmente a unos y a otros, bien porque dan pistas a los padres para iniciar a los más pequeños en la lectura y en la complejidad de la vida, bien porque son libros de divulgación con un contenido serio y expuesto con amenidad, que permite a los mayores refrescar conocimientos y a los más jóvenes acceder a interesantes informaciones.