Apenas entró en la clase les dijo ¡hola! a los compañeros y se puso a mirar a todo el mundo con atención para ver de quién se haría amigo.» (Angélica).
Para Eliana Yunes, critica brasileña, la organización narrativa de la obras de Lygia enuncia un ejercicio de metalenguaje cada vez más deliberado, con una reflexión sobre el quehacer literario dentro de la propia ficción, rompiendo temática y formalmente con las restricciones de un género que ha sido considerado como menor. Lygia, en efecto, es una autora que no hace concesiones. Tal vez por ello su obra no cese de transformarse y de sorprender.
«Un día, me dio por transformar cosas pequeñas;
transformaba un dolor en coma;
convertía un alivio en signo de exclamación;
transformaba una esperanza en interrogación.
Me gustó. Me sentí medio hechicera.
Escribí veintiséis libros.» (El trueque y la tarea).
Vera María Tietzmann Sillva dice: «La obra de Lygia Bojunga tiene dos fases: la luminosa y la cenicienta: en la fase luminosa, se privilegia el lado mágico de la vida. La casa de la madrina de Alexandre, la bolsa de Raquel y sus contenidos, el caballo Ah son ejemplos de ello. En la fase cenicienta al contrario, prevalece el lado trágico, como se ve en el abandono de la madre, en el suicidio del amigo el pintor. En la fase luminosa, la iniciación es para la vida, para el amor, la sexualidad y la independencia, (como en los cuentos de hadas). En la fase cenicienta, la iniciación es para el enfrentamiento del dolor, del sufrimiento y de la muerte. La primera se puede tomar como la visión de la inocencia y la otra sería la visión de la experiencia».
«No hay reglas fijas. Cada libro es una aventura nueva, una experiencia diferente. Suele ocurrir que todo empiece cuando un personaje aparece y se impone con mucha fuerza: llega, se mete en mi casa sin pedir permiso, entra en mi vida de una forma un tanto desconsiderada.» (Lygia Bojunga Nunes).
Lygia Bojunga dijo en una ocasión: «Para mí, el libro significa vida; desde muy pequeña los libros me dieron casa y comida. Así fue. Yo jugaba a que era constructora, el libro hacía de ladrillo; de pie, hacía de pared; acostado hacía de gradas de escalera; inclinado y apoyado sobre otro hacía de tejado. Y cuando la casa quedaba lista yo me escurría para jugar a vivir en el libro».
«Me encanta cuando los niños se me acercan y me hablan sobre algo que escribí, cuando discuten conmigo sus ideas de un libro. Me encanta cuando lo que escribo logra llegar a ellos. Pero el "estigma" de autora para niños, aparta de mis libros a otros lectores que podrían conocerlos. Por favor, no quiero que digan que yo escribo para niños, pues entonces los grandes no me van a leer.» (Lygia Bojunga Nunes).
El último gran reconocimiento lo obtiene en el 2004. A la postre, el premio más importante de la literatura infantil y juvenil concedido por gobierno alguno: el premio sueco Astrid Lindgren, instituido en el año 2002 y que ya le había sido concedido a la autora austriaca Christine Nöstlinger y al escritor e ilustrador norteamericano Maurice Sendak. Muy significativo este hecho habida cuenta de que en la actualidad Lygia Bojunga obtiene un galardón mundial por encima de muchos otros autores de prestigio universal que hoy, como ella, tienen en su haber el premio Hans Christian Andersen.
«Lygia Bojunga disuelve fácilmente las fronteras entre la fantasía y la realidad de una forma tan vertiginosa como la de un niño saltando. En su obra reúne de una forma profunda y original la sonrisa, la belleza poética y un humor absurdo, realzando la libertad, la crítica social y una fuerte solidaridad con los niños desprotegidos. Además, con una sensibilidad psicológica afinada, deja a los lectores entrar directamente en los sueños y fantasías que sus personajes usan para sobrevivir.» (Acta del fallo del Jurado del Premio Astrid Lingrend 2004).
La meta de la autora
Estamos frente a una autora que convierte todo lo que hace y escribe en deleite. De una inmensa capacidad artística, en especial literaria, que aviva al más escéptico a que la premie, al igual que ella nos premia, de manera constante y con la paciencia de relojero, cada vez que nos acercamos a sus historias y paseamos por sus páginas de la mano de Dalva, Alexandre, Jota Cocodrilo, Víctor, Angélica, Guillermo, Tiriña, Claudio, Don Joca, Barbuda, María, Rafaela, Rebeca y el gallo Terrible, entre otros seres mágico-reales.
Gracias por existir y por la vigencia de su obra. Una obra que dignifica, a todas luces, a la literatura infantil y juvenil, tan venida a menos en estos apresurados y desafortunados tiempos de escritores-máquinas.
Bienvenida sea su presencia, sus reconocimientos y la confusión que suele tener con las palabras libro y libre. La meta está alcanzada tal como lo expresara en el discurso que pronunció al recibir el premio Andersen: ha logrado expresarse a sí misma resucitando la imaginación dormida de nosotros los lectores, hemos sido tocados por la vara mágica de una maga brasileña, por la magia de escribir.
*Luis Bernardo Yepes Osorio es bibliotecólogo colombiano egresado de la Escuela Interamericana de Bibliotecología de la Universidad de Antioquia, institución de la que ha sido profesor. Es, además, especialista en Gestión Pública de la Escuela Superior de Administración Pública-Universidad del Estado, ESAP. Actualmente, coordina el área de Fomento de la Lectura del Departamento de Cultura y Bibliotecas de COMFENALCO Colombia y adelanta un doctorado en la Universidad Carlos III de España. Como consecuencia de éste se encuentra desarrollando una investigación en la Fundación Germán Sánchez Ruipérez de Peñaranda de Bracamonte.
Bibliografía consultada
Andricaín, Sergio, reseña de Mi amigo el pintor en Cuatrogatos 2, abril-junio, 2000.
Bojunga Nunes, Lygia, Discurso al recibir el premio Andersen en Cuadernos de Pedagogía 96, 1982. pp. 76-79.
Bojunga Nunes, Lygia, «El libro: un trueque», en Cuenta que te Cuento, Revista Latinoamericana de Literatura Infantil. San José, vol.1 (1992); p. 79.
Bojunga Nunes, Lygia, «Víctor», en Revista Latinoamericana de Literatura Infantil y Juvenil 1, enero-junio 1995, p. 43.
«Lygia Bojunga Nunes», en Revista Latinoamericana de Literatura Infantil y Juvenil 1, enero-junio 1995, p. 32.
Mora, Luisa, «Lygia Bojunga Nunes», en Educación y Biblioteca 40, octubre de 1993, pp. 18-19.
Rodríguez, Antonio Orlando, «La nar-rativa de Lygia Bojunga Nunes», en Amigos del Libro 43-44, enero-marzo de 1999, pp. 23-26.
Rodríguez, Antonio Orlando, «Entrevista a Lygia Bojunga Nunes», en Revista Latinoamericana de Literatura Infantil y Juvenil 1, enero-junio 1995, pp. 44-46.
Rodríguez, Antonio Orlando, Panorama histórico de la literatura infantil en América Latina y el Caribe, Bogotá: CERLALC, 1994. p. 125.
Sandroni, Laura, «Lygia Bojunga Nunes, de la actriz a la escritora», en Revista Latinoamericana de Literatura Infantil y Juvenil 1, enero-junio 1995, p. 34.
Tietzmann Silva, Vera María, «La ambivalencia del mar en Lygia Bojunga Nunes», en Revista Latinoamericana de Literatura Infantil y Juvenil 1, enero-junio 1995, pp. 35-42.
Yunes, Eliana, «De lector a autor: la obra literaria de Lygia Bojunga Nunes», en Revista Latinoamericana de Literatura Infantil y Juvenil 1, enero-junio de 1995, p. 33.
Bibliografía de la autora en España y América Latina
A bolsa amarela, Río de Janeiro: Agir, 1986.
A bolsa amarela. Vigo: Galaxia, 1991.
A casa da madrina, Río de Janeiro: Agir, 1986.
A casa da madriña, Vigo: Galaxia, 1990.
Adéu, Barcelona: Aliorna, 1987.
Adiós, Madrid: Alfaguara, 1987.
Angelica, Río de Janeiro: Agir, 1985.
Angélica, Bogotá: Norma, 1995.
Colegas(os), Río de Janeiro: J. Olympio, 1984.
Corda bamba, Río de Janeiro: Agir, 2001.