En 1979 entrega La cuerda floja, su quinta novela. Publicada ese año, la narración constituye un hito en su obra. Se trata del primer relato en el que únicamente se enfrenta con personajes humanos y representa una profundización de la investigación de los procesos psicológicos expresados en forma simbólica. En esta narración, María, la protagonista, emprende un viaje al interior de sí misma y trata de recomponer su vida interior, transmitiendo la idea de que la vida es un proyecto que debe ser trazado por cada ser humano. En esta historia, Lygia muestra además una gran maestría para desarrollar personajes y caracterizarlos a través de los diálogos. Capacidad que refrenda posteriormente en el libro de cuentos titulado Adiós.
«Barbuda ha dejado a María en casa de su abuela. Luego la llama por teléfono a despedirse porque se van de correría por otras ciudades con el circo. En el teléfono público hay cola, Barbuda ya gastó las dos fichas que tenía para la llamada. María nunca hablaba pero ahora se está desahogando:
-¿María? Dime, hijita, ¿qué es lo peor que no me has dicho?
-Es que ella da la clase con el pie encima del perro.
-¿Encima de qué? Habla más alto.
-Del perro.
-¿De qué?
-De un PERRO que se queda bajo la mesa cuando da la clase. Dice que a él le gusta.
-¿Qué es lo que le gusta?
-Que le ponga el pie encima
-Si, pero, ¿y qué pasa?
-Es que la mesa es pequeña. Y el perro es enorme. Y se despatarra. Y termina siempre por haber un trozo de perro bajo mi silla. No puedo mover el pie sin que, ale, tropiece con él. Y basta rozarle un poquito para que se levante de un salto y empiece a ladrar con una voz ronca, que tendrías que oír. Me muero de miedo.
-Pero ¿solamente porque ladra, hijita?
-Es que ladra así para delante, como si fuera a morder.
-¿Y la profesora no dice nada?
-Hace Chisss solamente. Y estoy pensando todo el tiempo dónde voy a poner el pie.
Barbuda se quedó preocupada: ¿Cómo va la niña a entender la lección si no tiene un sitio donde poner el pie tranquila?
-Oye, María, ¿has hablado con la abuela?
-Sí, le hablé, Le dije que tenía miedo del perro.
-¿Y qué dijo ella?
-Dijo que eran tonterías mías.
-Habla entonces con don Pedro.
-Llega muy tarde a casa, no puedo. ¿Qué hago, Barbuda?
-Espera un poco, déjame pensar un poquito.» (La cuerda floja).
El sofá estampado publicado en 1980, la hace acreedora de los premios de la Fundación Nacional del Libro Infantil y Juvenil y de la Asociación Paulista de Críticos de Arte. En esta narración muestra una estructura de composición atrevida, con juegos espacio-temporales muy distantes de la estructura lineal tan común en la literatura para niños.
«El armadillo Víctor, furioso por la actitud de su novia, una gata angora llamada Dalva, cavó un hoyo tan profundo que fue a parar al tiempo en que todavía era un armadillo niño.
Víctor volvió al pasado un martes por la mañana. Las vacaciones habían terminado hacía poco y tenía que tomar su segundo curso.» (El sofá estampado).
Con apenas seis libros publicados, recibe, en 1982, el galardón más preciado de la literatura infantil y juvenil en el mundo: el Premio Hans Christian Andersen. Es de anotar que ya había sido postulada en 1980.
Por primera vez, en sus 25 años de existencia, dicho galardón, considerado el Nobel de la literatura infantil y juvenil, recayó en una autora de un país en vías de desarrollo.
«Es una de los autoras más originales que hemos tenido oportunidad de leer. Tiene un lenguaje absolutamente propio, que atrapa al lector. En cada frase entrega un mensaje subyacente. La riqueza de sus metáforas es admirable, así como su dominio técnico en la elaboración de la narrativa y en la perfecta fusión de lo individual y social. Ninguno de los otros autores postulados presenta tantas condiciones para contribuir de manera duradera a la literatura infantil, ni tanta capacidad de influir sobre otros. Estamos delante de algo absolutamente nuevo. Profundamente fiel a las fuentes brasileñas, tiene una resonancia universal. [...] Va a ser un clásico mundial.» (Acta del Tribunal Premio Hans Christian Andersen).
Tres años después de ganarse el Premio Andersen, Nunes publica un nuevo libro. Se trata de 7 cartas e 2 sonhos. Fue un texto creado a solicitud de Berlendis y Vertecchia Editores, para acompañar las reproducciones de obras de Tomie Ohtake, pintora brasileña de origen japonés.
Posteriormente, logra crear una nueva versión que se publica en España en 1985 y en Alemania en 1986, con el título de Mi amigo el pintor. En Brasil es publicada en 1987. La propia Lygia la adaptó para el escenario. Una vez montada recibió el Premio Molière de autor, uno de los más importantes galardones otorgados en Brasil en el campo del arte dramático.
«La obra presenta conflictos de gran dramatismo mediante un poético y eficaz "tono menor". En Mi amigo el pintor se pone de relieve la voluntad de Bojunga Nunes de reflexionar sobre los sentimientos y valores que inducen la conducta del individuo contemporáneo, así como su propósito de retar la inteligencia y la imaginación de los lectores, sean éstos grandes o chicos.» (Sergio Andricaín).
Los libros de Lygia Bojunga han sido traducidos al inglés, francés, alemán, español, sueco, noruego, danés, finés, islandés, vasco, hebreo, italiano, checo, búlgaro, gallego y catalán.
«No soy rápida para escribir, ni para nada. La elaboración de cada libro es un proceso muy lento. Detesto la rapidez, soy lenta para todo. ¡Incluso escribo a mano! No me gustan los ordenadores, prefiero tocar las palabras, palparlas, manosearlas sin prisa.» (Lygia Bojunga Nunes).
Aparte del humor presente en todas las historias de Lygia, en las metáforas que utiliza, en la caracterización de los personajes y en su visión crítica del mundo, en sus relatos emplea además un lenguaje coloquial mediante el que recrea el universo verbal en el cual se insertan los niños y jóvenes. De ese modo logra ponerlos en contacto con toda la riqueza de su propia lengua.
María Antonieta Cunha ha dicho que Lygia, al cuestionar la ideología burguesa, opta por el uso de la lengua en sus formas más genuinas y menos valoradas. Y echa por tierra el (pre) concepto de que la lengua de la clase dominante es la única generadora del discurso literario. La autora brasileña lo corrobora cuando dice: «Desde mi primer libro vengo buscando lo coloquial, la oralidad. Fue esa manera la que escogí para -entre varias que existen- vestir mi literatura. Cada vez que yo percibo (¡y con cuánta frecuencia lo percibo!) mi escritura contando una cosa de modo diferente de como se contaría en una conversación casera, vuelvo atrás, empiezo de nuevo y experimento otra vez. Diez, veinte, cien veces. Mi paciencia para jugar con las palabras no tiene límites.»
Según Rosa María Cuba Riche, «Las obras de la Bojunga crean sus propios lectores, escapan del rótulo de literatura de masas y no dan prioridad al argumento externo sino al mismo acto de escribir; se inscriben en la literatura de la diferencia, asociada a una cultura de resistencia, que une los tiempos en una visión en que el horizonte final del texto no consiste en hallar un sentido único sino en la posibilidad de una interpretación polisémica que involucre al lector. Con esos recursos construye relatos impregnados de fantasía, pero basados en elementos tomados de la realidad, con el objetivo de discutir los comportamientos sociales, fruto de la ideología dominante sin, no obstante, dejar de lado la función lúdica de la literatura».
«Un día, sin embargo, le dijeron que no podía andar sin rumbo
-No voy sin rumbo, estoy descubriendo las cosas -dijo él.
-No puedes vivir así: tienes que ir a la escuela, para aprender a leer y escribir.
Y entonces allá fue.