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CLIJ (Cuadernos de Literatura Infantil y Juvenil) 173 CLIJ (Cuadernos de Literatura Infantil y Juvenil)

Lygia Bojunga Nunes, la maga brasileña

por Luis Bernardo Yepes Osorio
CLIJ (Cuadernos de Literatura Infantil y Juvenil) nº 173, julio-agosto 2004

Número de páginas: 4
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Si para Christine Nöstlinger son importantes las no-normas en favor de la libertad del niño y para María Gripe lo son los secretos, testimonios de esa libertad, para Lygia Bojunga Nunes se trata de las ideas, el pensamiento y la necesidad de ser escritora.
Esos elementos, más una técnica que los cineastas llaman flash back, son una constante en su obra. Sus libros nos traen a la memoria la película Novecento, de Bernardo Bertolucci. [ 1 ] Sus personajes suelen aparecer en las primeras páginas con un presente que sólo aceptaremos o rechazaremos a plenitud en un futuro hipotético; es decir, después de habernos adentrado en la lectura de varias páginas del relato. Hasta que ello no suceda, los podremos querer, sin saber que luego los odiaremos -como ocurre con la gata angora llamada Dalva en El sofá estampado- [ 2 ] o, por el contrario, los odiamos al principio y terminamos por amarlos finalmente -como Jota Cocodrilo, en Angélica-. [ 3 ]
Esas sensaciones son propiciadas por una escritora latinoamericana permanente, conocedora del golpeado suelo que habitamos. Precisamente, hace ya varios agostos, escribí un artículo para un programa radial [ 4 ] a propósito de un curso sobre Literatura Infantil de América Latina y el Caribe dictado en Colombia por el especialista cubano Antonio Orlando Rodríguez. En dicho ensayo expresé: «La literatura escrita en América Latina suele ser triste, melancólica. No es para menos, la literatura refleja lo que son las naciones que la engendran...». Ahora lo ratifico.
No es pues gratuito entonces que en El sofá estampado aparezca la siguiente posdata enviada por una abuela a su nieto Víctor, un armadillo: «Hay muchos animales con la barriga vacía, más que con la barriga llena. No te olvides de esta injusticia antes de elegir tu profesión». [ 5 ] Sin embargo, estas preocupaciones no le impiden a Lygia Bojunga dejar de amar la vida, todo lo contrario, piensa que matar las ganas de vivir con la muerte misma es un error sin sentido, porque al otro día el cielo puede amanecer «de un bonito color azul». [ 6 ]
Es, además, una delicia saber que en la obra de la maga brasileña se encuentra un humor, «así de grande», en cualquier lugar de una página. En una ocasión, «El armadillo piensa varias veces: "si esta calle fuera mía", pero tantas veces, que empezó a creer que era de él». Humor, pero con una idea al frente, siempre con una idea que proviene del pensamiento. Un pensamiento sin ideas es un pensamiento como el del gallo Ter-rible: cosido, sin espacio. [ 7 ] No es necesario tener muchas ideas para saber que la Bojunga sin ideas es nada. La honrada Angélica tiene un botón para abotonar las ideas. [ 8 ] En la escuela estudiaban la vida de «Los hombres que lucharon por sus ideas». [ 9 ] En sus historias es habitual que los personajes resuelvan como «compañeros» sus problemas con ideas, ésa es la idea.
El amor a su oficio y su punto de vista como escritora independiente, sin ataduras, son constantes de su obra. Eso está refrendado en un cuento suyo titulado «El trueque y la tarea» [ 10 ] aparecido en el espectacular libro Adiós, donde todos los cuentos son bebida sublime a la tristeza, a la belleza, a todo. De hecho lo ha manifestado: «Escribo todo lo que me da la gana». [ 11 ]
Es cierto, escribe lo que le da la gana dándole vida a todo, al fin y al cabo para ella «el libro significa vida». [ 12 ] En ellos la noche se mete en el pensamiento de un conejo -como sucede en Los compañeros, su primer libro-, no es el conejo quien mete la noche en su pensamiento, es ella quien se mete; «Los brazos se levantan para decir adioses», no son los individuos quienes los levantan, ellos lo hacen por sí solos. Esos mínimos ejemplos muestran que su obra más que objetos, contiene seres impregnados de vida y escritura empapada de poesía.
Lygia en intervalos
Lygia Bojunga Nunes nació en 1932, bajo el sigo Virgo, en la ciudad brasileña de Pelotas. Se trasladó a Río de Janeiro, en compañía de sus familiares, cuando tenía 8 años. En esa ciudad se matriculó en la carrera de Medicina cuando tenía 19 años de edad.
«¡Hola Guillermo!
El otro día me fijé en el mapa para ver donde está Pelotas. ¡Jo! Cómo quedamos lejos de repente, ¿eh? no se me había ocurrido que Pelotas estuviese allí, tan al final de Brasil.» (El bistec y las palomitas).
Un acontecimiento imprevisto cambió el curso de su destino. En esa época se presentó a una convocatoria para ingresar en el teatro Duse y obtuvo el primer lugar en la audición. Así comenzó la car-rera de Lygia como actriz. Después de su incursión en el mundo del teatro, conoció la televisión; en ese medio no sólo actuó, sino que también escribió guiones y adaptó y tradujo piezas teatrales. El deseo de escribir literatura llegaría más tarde.
«La vida de teatro me oprimía mucho. No tengo vocación para ella. Siento amor, pero no vocación. Soy una persona de temperamento muy recogido y me gusta tener periodos de vida muy quieta, de soledad. Eso es incompatible con el ritmo del teatro. Yo no tengo dificultad para comunicarme con todos, pero a veces me sentía infeliz de tener que depender de otras personas. Entonces dejé la actuación y comencé a escribir para la televisión. Un buen día me dije: "voy a experimentar, voy a tratar de hacer un libro para niños", y ahí comenzó esta otra historia.» (Lygia Bojunga Nunes).
En 1964, en compañía de su esposo Peter, abandona la ciudad y se instala en una zona montañosa de Río. Allí creó y mantuvo, durante cinco años, una escuela rural llamada TOCA.
«A la profesora le gustaba ver a la clase contenta; apenas entraba en el aula, contaba algo delicioso. Después abría la cartera y escogía el paquete del día. Tenía paquetes muy pequeñitos, medianos, grandes; tenía paquetes envueltos en papel de seda, metidos en bolsitas de plástico; tenía paquetes de todos los colores; no era casual que la cartera quedara así de gorda.» (La casa de la madrina).
Seguramente ese contacto directo y cotidiano con los niños la impulsó a escribir; así, en 1971 aparece el libro que da inicio a su trayectoria como autora literaria, la novela Los compañeros. Con él gana el concurso de Literatura Infantil convocado por el Instituto Nacional del Libro de Brasil. Una vez publicado, el libro obtuvo también el premio Jabuti, que concede la Cámara Brasileña del Libro. En ésta obra emplea un recurso que seguirá utilizando en la mayoría de sus narraciones: el antropomorfismo, es decir, la técnica de atribuir comportamientos humanos a animales y objetos.
«Cuando los compañeros se acostaron ya era muy tarde. Tiriña pensó: "dentro de poco será la madrugada, pero no tendré que salir a revolver los cubos de basura. ¡Qué bien!".» (Los compañeros).
Cuatro años después da a conocer Angélica, obra ganadora del Premio al Mejor Libro para Niños de 1975 otorgado por la Fundación Nacional del Libro Infantil y Juvenil (FNLIJ) y también del Gran Premio de la Asociación Paulista de Críticos de Arte.
«Angélica sabía música, sabía leer y escribir, hasta poesía sabía hacer.» (Angélica).
Su libro El bolso amarillo recibe, en 1976, el premio de la Fundación Nacional del Libro Infantil y Juvenil (FNLIJ)
«El gallo terrible, peleó 133 veces y perdió tres.» (El bolso amarillo).
Su libro La casa de la madrina recibe, en 1978, el premio de la Fundación Nacional del Libro Infantil y Juvenil (FNLIJ)
«Al día siguiente, en cuanto llegó al jardín zoológico, don Joca fue a mirar al pavo real (solía decir que, para curar la tristeza, la gente debe mirar cosa bonitas).» (La casa de la madrina).
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NOTAS
  • [ 1 ] . Esta película se inicia con la imagen de dos ancianos perseguidos por unos campesinos armados de rastrillos. Como espectador uno se dice: «pobres». Después de cuatro horas de proyección, cuando vuelve a aparecer la misma escena, sentimos, al igual que quienes los persiguen, odio por ellos y unos terribles deseos de lanzarles la butaca del teatro.
  • [ 2 ] . Bojunga Nunes, Lygia, El sofá estampado, Madrid: Espasa-Calpe, 1985, p. 173.
  • [ 3 ] . Angélica, Bogotá: Norma, 1985, p. 171.
  • [ 4 ] . El programa se llama Voz, Libro y Cultura, es emitido por la Emisora Cultural de la Universidad de Antioquia, Colombia y realizado por estudiantes de Bibliotecología de la misma universidad.
  • [ 5 ] . El sofá estampado, op. cit., p. 79.
  • [ 6 ] . Bojunga Nunes, Lygia, Mi amigo el pintor, Bogotá: Norma, 1989, p. 36.
  • [ 7 ] . El bolso amarillo, Madrid: Espasa-Calpe, 1989, p. 152.
  • [ 8 ] . Angélica, op. cit., p. 117.
  • [ 9 ] . El bolso amarillo, op. cit. p. 44.
  • [ 10 ] . Bojunga Nunes, Lygia, Adiós, Madrid: Alfaguara, 1987. p. 61.
  • [ 12 ] . Bojunga Nunes, Lygia, «El libro: un trueque», en Cuenta que te Cuento, Revista Latinoamericana de Literatura Infantil, San José, Vol. 1 (1992), p. 79.

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