www.revistasculturales.com

El portal de la Asociación de Revistas Culturales de España

 >> arce.es


Última actualización: (CET)


El Rapto de Europa 11 El Rapto de Europa

Reflexiones históricas en torno a las relaciones entre locura, criminalidad y peligrosidad social

por Ricardo Campos
El Rapto de Europa nº 11, Noviembre 2007

Número de páginas: 3
imprimir

Recientemente se ha desarrollado en la Audiencia provincial de Madrid el juicio contra Jorge Ramos, acusado de empujar a las vías de metro a Miriam Alonso. El tribunal ha condenado a Ramos al internamiento en un centro psiquiátrico penitenciario por un periodo de 11 años, para que pueda seguir el tratamiento adecuado a la esquizofrenia que sufre. Además, ha sido absuelto del delito de intento de asesinato "al concurrir la eximente completa de anomalía psíquica por la enfermedad que padece". La joven agredida, que perdió una pierna, se ha quejado amargamente de la sentencia en los siguientes términos: "Me parece un poquito fuerte que sólo le hayan impuesto 11 años con la enfermedad que tiene y lo peligroso que es, porque me intentó matar", insistiendo en la injusticia que la sentencia supone, pues "tratan peor" a los "no han hecho nada que a los culpables". (El País, 3-10-2007)
Este juicio pone de manifiesto, al menos, cuatro cuestiones de gran relevancia social por el debate que suscita en la opinión pública y la ciudadanía:
1. La irresponsabilidad penal de los criminales afectados por una enfermedad mental.
2. Las relaciones entre crimen, locura y peligrosidad del enfermo mental, sintetizada en las declaraciones de la víctima.
3. La condición híbrida del espacio de reclusión al que ha sido condenado el autor de los hechos, así como la duración y naturaleza de la pena impuesta por el tribunal.
4. La intervención de dos instancias en el juicio provenientes de dos saberes diferentes: la judicial, que debe impartir la justicia, y la médica (psiquiátrica) requerida por la primera para aportar informes técnicos sobre el acusado.
El debate suscitado por este tipo de casos es importante, y las discusiones sobre las relaciones entre crimen y enfermedad mental, locura y peligrosidad o responsabilidad e irresponsabilidad del criminal loco, son asuntos apasionantes que inundan los medios de comunicación y los foros de expertos. Sin embargo, es un debate que tiene, como poco, doscientos años y que ha pasado por diferentes visicitudes. Por ello, creo necesario reflexionar históricamente sobre la cuestión, intentando mostrar algunas de las claves que puedan ayudarnos a su mejor contextualización y comprensión. En las próximas páginas mostraré brevemente algunos de los momentos fundamentales de dicho debate durante el siglo xix y comienzos del xx, analizando la importancia que tuvieron los conceptos psiquiátricos de monomanía y de degeneración, así como las discusiones sobre la peligrosidad social del loco criminal.
Locos que no lo parecen: la monomanía
Desde comienzos del siglo xix, la psiquiatría, utilizará los grandes procesos criminales como plataforma para mostrar a la sociedad sus avances científicos, en busca de la legitimación social necesaria para conseguir su implantación y reconocimiento como disciplina científica. Para ello, los psiquiatras se enfrentaron a los juristas, intentando presentarse como los únicos expertos capacitados para dilucidar la existencia de individuos que cometían actos criminales privados o limitados en el uso de sus facultades mentales. La estrategia utilizada fue extender al máximo la interpretación de dichas salvedades, que recogían las disposiciones legales, con el objeto de que pasaran a ser la norma. El instrumento para tales fines fue la construcción de teorías de la enfermedad mental que ampliaran la patologización de las conductas individuales, y sociales, abriendo un extenso campo de acción a los psiquiatras como expertos. Esta estrategia tuvo como consecuencia la impugnación de la responsabilidad individual y del libre albedrío, que el derecho penal suponía a todos los individuos. Dos fueron las teorías médicas al servicio de esta idea durante el siglo xix: la monomanía y el degeneracionismo.
La monomanía fue definida durante la década de 1810 por J. E. D. Esquirol. La idea básica era que en una monomanía, el alienado conservaba el uso de la razón y su delirio se limitaba a un objeto o un pequeño número de objetos, razonando y obrando en los demás órdenes de la vida con normalidad. Su discípulo E. J. Georget, ahondó en el concepto y consideró que uno de los rasgos más importantes de la monomanía consistía en una alteración del comportamiento que se caracterizaba por una inclinación a la ferocidad, a la destrucción y al crimen. Esta variedad de la monomanía, definida como homicida, tuvo una gran repercusión en las salas de justicia. Al tratarse de una forma de locura difícil de detectar para los profanos en psiquiatría, representaba un buen instrumento para argumentar la enfermedad mental del acusado y, por tanto, su irresponsabilidad penal. En Francia fue particularmente importante, en este sentido, el proceso de Pierre Rivière (1836), en el que los alienistas demostraron que el acusado, que había degollado a toda su familia, era, pese a su aparente normalidad, un monomaniaco homicida, irresponsable penalmente, que debía ser internado en un manicomio.
Esta primera embestida de la psiquiatría al derecho penal se produjo simultáneamente en casi todos los países europeos. En España, con algo de retraso, fue Pedro Mata quien teorizó sobre la monomanía y emprendió la tarea de intentar convencer a la justicia de la existencia de numerosos criminales que en realidad eran enfermos mentales y que pasaban desapercibidos para los no expertos.
Criminalización de la locura, patologización del crimen
Hacia mediados del siglo xix, diversos motivos de índole social y científico convergieron para que la monomanía comenzara a caer en desuso entre los psiquiatras. Uno de los factores que más influyeron en este rechazo fue la dificultad que encontraron a la hora de manejar ese concepto en la práctica médico-forense. Así, el modelo médico de criminalidad a mediados del siglo xix precisaba ajustes que permitieran responder mejor a las expectativas de los médicos de cara a mejorar su aceptación por la sociedad. La teoría de la degeneración, formulada en 1857 por B. A. Morel, supuso un giro radical en la comprensión de la locura, al considerarse ésta como una anomalía constitucional ligada a alteraciones morfológicas. La favorable recepción que recibió la aportación de Morel entre los alienistas fue debida a la fácil solución que ofrecía a problemas cruciales planteados por la enfermedad mental. Al referir el proceso patológico a un substrato físico, la anormal configuración corporal, proporcionaba claves aparentemente objetivas para el diagnóstico de las anomalías mentales. De hecho, las alteraciones somáticas de los pacientes degenerados, de los que el alienado era un ejemplo especialmente relevante, se podían poner en evidencia por medio de ciertos aspectos de su morfología externa que servían para hacerlo fácilmente reconocible.
Los postulados de la teoría de la degeneración tuvieron en España un momento crucial: la década de 1880. Una serie de casos criminales con amplia repercusión social fueron esenciales para la introducción del degeneracionismo en los peritajes psiquiátricos y para dar a conocer a la sociedad las vinculaciones entre locura y criminalidad. Los procesos criminales de José Díez Garayo "El Sacamantecas" (1880), de Manuel Morillo (1884), del Cura Galeote (1886), de Louis Hillairaud (1887) o de Remigio Vega Armentero (1889), fueron fundamentales para que un grupo de jóvenes frenópatas como Luis Simarro, Jaime Vera o José María Escuder, encabezados por José María Esquerdo, se lanzaran a la palestra defendiendo la vinculación entre locura, criminalidad y anormal conformación orgánica.
Número de páginas: 3
imprimir


Todos los artículos que aparecen en esta web cuentan con la autorización de las empresas editoras de las revistas en que han sido publicados, asumiendo dichas empresas, frente a ARCE, todas las responsabilidades derivadas de cualquier tipo de reclamación
Página generada el Viernes, 10 de Febrero de 2012 14:34:55