El Rapto de Europa

“Contra Nationes”. Voces, textos y poéticas

por Editorial

El Rapto de Europa nº 5, noviembre 2004

En el escudo de la Liga Hanseática reza la siguiente máxima: Navegar es necesario, vivir no. La parquedad expresiva de esta consigna hace aún más intenso su significado y da cuenta suficiente de la peculiaridad de la condición humana, condición para la que es más importante lo que se hace que lo que se es, hasta el punto de que la segunda se funde en la primera. Navegar es entonces una metáfora de muchas metáforas pero también en su literalidad exhibe la aventura de transitar lo diverso, lo diferente, lo desconocido, lo nuevo, lo inesperado y, la más de las veces, lo no deseado. El siglo xx ha sido –siguiendo con la proposición hanseática– uno de los siglos más navegados. Y lo han transitado las masas migratorias que han circundado el planeta de sur a norte, de este a oeste y al revés. Siempre alguna figura de Tánatos ha empujado estas migraciones pero también, inescrutablemente, Eros las ha acompañado y ha provocado producciones culturales y obras maravillosamente emblemáticas para la historia. Toda la amplia parafernalia de términos con los que hoy parece que inauguramos nuevas posibilidades de la cultura existían como realidad desde hace mucho tiempo y se intensificaron al inicio del pasado siglo: el multiculturalismo, la paradoja de las potencialidades migratorias, las geometrías variables de la experiencia de la vida, las convergencias inesperadas de afinidades talladas en culturas diferentes han sido parte de la grandeza, pero también de la perplejidad que heredamos de nuestros inmediatos mayores. El forjamiento de grandes naciones fue la quimera del sentido de los Estados modernos, concebida como la llegada de un tiempo culminante de la historia en la que todos, finalmente, tendríamos un marco de referencias desde el cual situar nuestra identidad y para el cual construir formas de manifestación de su propia existencia. Pero no fue así, la labor más valiosa de cualquier manifestación de la cultura no sabe de nacionalidades y aunque muchas veces las representa, siempre está más allá de cualquier corsé que se le intente proponer. Las buenas obras, como los hijos, no son de nadie, son de la vida y su valía se mide, justamente en la capacidad de exhibir una onda expansiva que traspase cualquiera y todas las fronteras así como se proyecta desde un tiempo evidente hacia el devenir siempre incontrolado e imprevisible de la historia. “Contra Nationes”. Voces, textos y poéticas, es otra forma de contribuir a la necesaria reflexión sobre el conflicto siempre vivo entre sujetos y sociedades, entre textos y contextos, entre identidades abiertas e identidades cerradas. Lo que pretendemos es, antes que dar una respuesta, desplegar un abanico de experiencias y de protagonismos que dan cuenta de la necesaria confrontación entre pertenencia y experiencia, que no es sino confrontar la idea de la línea recta con la del laberinto. Sólo la lucidez atrevida de quienes miran, piensan y se atreven a traspasar todo tipo de fronteras a través de sus quehaceres, nos anuncian que el futuro puede traer un por venir y no sólo una repetición de lo conocido.

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