www.revistasculturales.com

El portal de la Asociación de Revistas Culturales de España

 >> arce.es


Última actualización: (CET)


Política Exterior 124 Política Exterior

Activismo islámico en España

por Juan José Escobar Stemmann
Política Exterior nº 124, Julio / Agosto 2008

Número de páginas: 5
imprimir

Aunque en principio el salafismo reformista se opone al uso de la violencia, predica un islam de completa ruptura cultural con el contexto impío en Europa. El salafismo en las sociedades occidentales no tiene como objetivo a las comunidades ligadas a una cultura de origen, sino a individuos con dudas sobre su fe y su identidad. Promueve la creación de una identidad religiosa transnacional, lo que implica un rechazo a la cultura de origen y una negativa a asimilar la cultura occidental que le rodea. Para estos individuos el salafismo ofrece un sistema que regula la conducta en cualquier situación o lugar, ya sea en los desiertos de Afganistán o en una universidad española.
Activismo ‘alqaedista'
El tercer tipo de activismo está representado hoy por la ideología y los grupos que se articulan alrededor de Al Qaeda. El salafismo yihadista se introduce en España a mediados de la década de los noventa de la mano de los grupos armados argelinos y de miembros de los HH MM sirios, asentados en España durante la década de los ochenta huyendo de la represión del régimen sirio. Las primeras células conocidas pertenecieron al Grupo Islámico Armado (GIA) argelino, que entre 1995 y 1996 emprendió una campaña de atentados en Francia. El redactor jefe de su órgano de expresión en Europa, el semanario Al Ansar, era precisamente Abu Qatada, que a la postre se convertiría en uno de los principales ideólogos del salafismo yihadista.
Su área de actuación prioritaria fue la provincia de Alicante, donde residía una buena parte de la colonia argelina en España. En abril de 1997, la policía española realizaba el primer gran operativo contra las redes "alqaedistas" al detener a siete personas acusadas de pertenecer al GIA. Entre ellas se encontraba Allekema Lamari, uno de los líderes de la célula que cometió el atentado del 11 de marzo de 2004 en Madrid. Un año clave en la recomposición de los grupos "alqaedistas" magrebíes y en la consolidación del salafismo yihadista fue 1998. Impulsados por Al Qaeda, surgen el Grupo Salafista para la Predicación y el Combate (GSPC), escisión del GIA liderada por Hassan Hattab, y el Grupo Islámico Combatiente Marroquí, que desempeñarían un papel esencial en el desarrollo del activismo de Al Qaeda en España.
Por otra parte, en 1994, un grupo de islamistas sirios intentó hacerse con el control de la mezquita de Tetuán en Madrid, constituyendo una organización denominada Alianza Islámica. De esta organización se escindió un grupo denominado "Soldados de Alá", seguidores del jeque palestino Abu Salah. Esta célula llevó a cabo tareas de reclutamiento para enviar muyahidines a Bosnia. En 1995, Salah se desplazó a Afganistán. Su lugar lo ocuparía Edin Barakat Yardas, alias Abu Dahdah, que a la postre se convertiría en el representante de Al Qaeda en España. Durante años reclutó a diversos jóvenes, en su mayoría marroquíes, a los que envió a Afganistán, Chechenia e Indonesia. Algunos de ellos (Amer Azizi, Mustapha el Maymouny o Said Berraj) desempeñarían un papel destacado en los atentados de Casablanca y Madrid. La red fue desmantelada tras diversas operaciones policiales entre abril de 2001 y septiembre de 2003. En septiembre de 2005, Abu Dahdah y otros 18 miembros de la célula fueron condenados a penas de cárcel de entre seis y 27 años.
El 11 de marzo de 2004 estallan en Madrid 10 bombas colocadas en varios trenes de cercanías, causando 192 fallecidos y más de 1.800 heridos. El principal núcleo de la red que organizó el atentado permaneció operativo tres semanas más, e intentó atentar contra el tren de alta velocidad que une Madrid con Sevilla. En abril de 2004, la policía localizaba a la célula terrorista en un piso de la localidad de Leganés. Tras un tiroteo, los miembros de la misma se suicidaron al detonar una carga explosiva que acabó también con la vida de un policía. Aunque en un principio se creyó que la célula había actuado de forma independiente, bajo el liderazgo de Allekema Lamari, Serhane bin Abdelmajid y Jamal Ahmidane, las investigaciones judiciales han encontrado indicios suficientes para creer que existió una conexión operativa entre la red de Madrid y Al Qaeda. Las amenazas de Osama bin Laden contra España, la presencia de tropas españolas en Irak y la cercanía de las elecciones parlamentarias podrían haber sido los detonantes del atentado.
Desde esa fecha, la policía española ha detenido a más de 250 personas acusadas de actividades ligadas al activismo "alqaedista". Se han desarticulado varias redes de apoyo al GSPC (hoy convertido en Al Qaeda en el Magreb) y al Grupo Islámico Combatiente Marroquí, que siguen siendo las organizaciones que plantean mayores riesgos para la seguridad de España. También se han desarticulado varios grupos ligados a organizaciones como Ansar al Sunna o Al Qaeda en Irak, que lideró hasta su muerte el ciudadano jordano Abu Musab al Zarqawi. Fuentes policiales estiman que cerca de 80 jóvenes musulmanes residentes en España podrían haber sido reclutados y enviados a Irak. Entre ellos, se cita a Belgacem Bellil, de origen argelino, responsable del atentado suicida que acabó con la vida de 16 soldados italianos en Nasiriya.
Los retos del islam español
La presencia de importantes núcleos de activismo islámico en España no debe hacernos olvidar que, en líneas generales, los inmigrantes musulmanes en el país son tolerantes, se sienten integrados en la sociedad, practican un islam abierto, tienen una alta opinión de las instituciones españolas y consideran inaceptable el uso de la violencia para difundir sus creencias. Estas son algunas de las conclusiones de sendos estudios realizados por Metroscopia para los ministerios de Asuntos Sociales e Interior en septiembre de 2006 y julio de 2007, bajo el título La comunidad musulmana en España. Los estudios concluyen que la opinión de los musulmanes sobre cuestiones sociales, políticas o culturales no difiere de la que tiene la propia población española.
No obstante, esta situación podría verse modificada en los próximos años si no hay una decidida actuación por parte de los poderes públicos. España no sufre aún muchos de los problemas que ha planteado la deficiente integración de las comunidades musulmanas en los principales países europeos. Muy pronto, y sin que la sociedad haya digerido el significativo aumento de la población musulmana en los últimos años, una segunda generación de musulmanes españoles, principalmente en Madrid y Cataluña, comenzará a interpelarnos sobre nuestro modelo de integración. Si hay una convivencia natural, igualdad de trato y de oportunidades conseguiremos que los musulmanes se conviertan en una comunidad prácticamente indistinguible de la española. Si se sienten discriminados, tenderán a refugiarse en el panislamismo comunitarista y a despegarse afectivamente del significado de España.
Como afirma Ana Planet en el estudio Islam e Inmigración, los esfuerzos para avanzar en un mejor reconocimiento e integración de la minoría musulmana en España pasan por normalizar la presencia de las comunidades y asociaciones, alejando de ellas sospechas sobre violencia o falta de integración, y abriendo los mecanismos de diálogo y cooperación. Todo ello precisa una interlocución amplia y un trabajo de acercamiento a la realidad cotidiana de estas comunidades. Por ello, es preciso abrir un proceso de reflexión sobre la reforma de la CIE para que incorpore a las federaciones que se han creado en los últimos años. También es necesario identificar a las comunidades, asociaciones o centros de culto que no están inscritos en el Registro de Entidades Religiosas ni en otros registros de asociaciones. El registro debe ser obligatorio.
Número de páginas: 5
imprimir


Todos los artículos que aparecen en esta web cuentan con la autorización de las empresas editoras de las revistas en que han sido publicados, asumiendo dichas empresas, frente a ARCE, todas las responsabilidades derivadas de cualquier tipo de reclamación
Página generada el Jueves, 9 de Febrero de 2012 10:37:28