www.revistasculturales.com

El portal de la Asociación de Revistas Culturales de España


Última actualización: (CET)

La cultura pasa por aquí
El Ecologista 45 El Ecologista

Los ciudadanos ante el cambio climático

por Francisco Heras Hernández
El Ecologista nº 45, otoño 2005

Número de páginas: 3
imprimir

Es claro que no estamos actuando con la rapidez y decisión que un problema como el cambio climático requiere. En el artículo se repasan algunas de las circunstancias que, en el ámbito de la percepción social y de los comportamientos individuales, están dificultando los cambios necesarios.
El cambio climático es ya considerado por numerosas organizaciones científicas y sociales como el mayor reto ambiental que tendrá que abordar la Humanidad en el siglo XXI. Parece claro que cualquier respuesta racional al fenómeno pasa por reducir de forma sustancial nuestras emisiones de gases de efecto invernadero, causa última del problema.
Para lograr los anhelados recortes de emisiones contamos, desde hace años, con un amplio conjunto de propuestas en el campo del ahorro energético, las energías renovables o los estilos de vida y consumo. Muchas de estas ideas ya han sido probadas y han demostrado su viabilidad y eficacia, pero no se aplican de forma generalizada.
Resulta evidente que la respuesta de las sociedades humanas ante el reto del cambio climático no se corresponde con la gravedad del problema. El tránsito hacia una sociedad libre de combustibles fósiles afecta a intereses corporativos muy importantes y las reacciones contrarias al cambio son intensas en ese sector. Pero ¿cómo interpretar las amplias dudas suscitadas en la opinión pública y la tímida respuesta ciudadana? En este artículo queremos poner de manifiesto cómo, aparte de los retos de carácter económico y tecnológico, ante el cambio climático se plantean otras barreras que dificultan la evolución de las percepciones sociales sobre el problema y la correspondiente acción responsable.
Un fenómeno que choca con nuestras percepciones personales
Existen evidencias de un escaso conocimiento e ideas erróneas en torno al cambio climático, incluso en países en los que se ha realizado un apreciable esfuerzo divulgador [ 1 ] . Sin embargo, el desconocimiento y las ideas erróneas no deben atribuirse únicamente a la complejidad propia del fenómeno. Es preciso reconocer que el cambio climático, tal y como es descrito por la ciencia, choca abiertamente con algunas ideas basadas en las percepciones personales de la gente. G. Marshal [ 2 ] cita algunas de ellas:
La inmensidad de la atmósfera: la atmósfera, tal y como la percibimos, parece inmensa si la comparamos con la escala humana. La gente puede entender que el aire esté contaminado en un área industrial o en una gran ciudad, pero no parece concebir con facilidad que el conjunto de las emisiones de origen humano esté cambiando la atmósfera globalmente.
Unas "pequeñas" variaciones de temperatura que no se ven peligrosas: entre un mediodía caluroso y una noche fría, los españoles podemos experimentar fácilmente variaciones de temperaturas de 20º C o incluso más. Frente a estas oscilaciones, la idea de que la temperatura media de la tierra se vaya a incrementar entre 1,4 y 5,8ºC no parece muy alarmante.
Cambios que se conciben como graduales: Si los cambios del clima se miden con la escala de la percepción humana, se tiene la sensación de que los cambios serán muy graduales, lo que facilitará la adaptación al clima tanto de los humanos como de la naturaleza.
Acciones y emisiones: unas relaciones difíciles de establecer
Los ciudadanos tienen serias dificultades para obtener información significativa sobre sus consumos energéticos y su traducción a emisiones de gases efecto invernadero. Entre los factores que hacen difícil establecer relaciones entre acciones y emisiones podemos citar:
Diversidad de unidades de medida : las gasolinas se compran en litros; el gas en metros cúbicos; la electricidad en kWh. La mayoría de los consumidores no son capaces de establecer comparaciones entre productos energéticos expresados en distintas unidades de medida.
La difícil traducción a gases emitidos: La mayoría de la gente desconoce la relación entre energía consumida y gases emitidos. Establecer estas relaciones se hace especialmente difícil para el caso de la energía eléctrica, ya que las emisiones se generan fundamentalmente en el proceso de producción y no en el consumo final. Esto lleva a muchos consumidores a percibir la electricidad como una energía limpia.
La ausencia de información suficientemente desagregada sobre consumo energético: las actuales facturas de energía han sido comparadas con recibir una única factura mensual para todos los comestibles adquiridos, sin que se desglose el precio de cada producto. ¿Cómo ahorrar en la factura del super sin saber si es más eficaz renunciar a los espaguetis o al lomo ibérico?
La falta de datos para la mayoría de los productos y servicios energéticos : probablemente no sea realista pretender que los ciudadanos conozcamos las implicaciones energéticas de todas y cada una de nuestras opciones de consumo. Pero sí parece posible y deseable contar con información adecuada sobre los elementos más significativos.
Pretender que la gente realice esfuerzos para ahorrar energía sin contar con información adecuada sobre los consumos asociados a los productos o actividades más relevantes podría compararse con un corredor que emprende un plan de entrenamiento en atletismo sin contar con un cronómetro. El ciudadano interesado carecerá de referencias básicas para orientar sus iniciativas y además carecerá de un feed back útil para valorar el resultado de los esfuerzos realizados.
Barreras a la acción responsable
Conocer un problema ambiental, ser consciente de su importancia, incluso reconocer la necesidad de actuar para mitigarlo o resolverlo, no supone que se vaya a actuar de forma responsable en relación al problema. Igual que se plantean barreras al conocimiento, también hay barreras específicas que obstaculizan la acción responsable frente al cambio climático. He aquí algunas de ellas:
Los costes percibidos de la acción responsable: comodidad... y estatus
Entre las opciones personales más efectivas para reducir las emisiones, podríamos citar la limitación en el consumo de productos obtenidos con elevados consumos energéticos, la reducción del uso del vehículo privado o de la energía dedicada a regular la temperatura de nuestra vivienda. Se trata de iniciativas que afectan a aspectos percibidos como componentes significativos del bienestar. Por ello, son consideradas por muchos como sacrificios excesivos.
Además, algunas de las opciones de consumo con mayor incidencia en las emisiones de gases invernadero, como el modelo de coche adquirido, el tipo de casa en que se vive o los viajes que se realizan, se encuentran entre los medios más significativos empleados para establecer la identidad personal y la pertenencia a un grupo [ 3 ] .
Si el hecho de renunciar a determinados comportamientos, sustituyéndolos por otros responsables, es percibido como muy costoso, es más improbable que la gente acceda a cambiarlos. De hecho, la falta de consistencia entre actitudes favorables al medio ambiente y comportamientos responsables es explicada por algunos autores precisamente en función del coste que requieren los comportamientos responsables. Las actitudes positivas en relación con el medio ambiente se expresarían en comportamientos de bajo coste , como reciclar, pero no en comportamientos de alto coste, como renunciar a realizar un viaje.
Número de páginas: 3
imprimir

NOTAS
  • [ 1 ] Pruneau, Liboiron, Vrain, Gravel, Bourque & Langis , (2001). People's ideas about climate change: a source of inspiration for the creation of educational programs. Canadian Journal of Environmental Education , Vol.6: 121-138
  • [ 2 ] Marshall Gilmore , G. (2000). Ten illusions that must be dispelled before people will act on your global warming message. Climate Change Communication. Proceedings of an International Conference. Kitchener-Waterloo, Ontario, Canada, 20-24 jun. 2000
  • [ 3 ] En las modernas sociedades de consumo, los patrones de consumo no sólo son utilizados para satisfacer las necesidades materiales sino también para establecer y comunicar la propia identidad. La combinación de bienes adquiridos es empleada para expresar a los demás la propia personalidad y valores, la pertenencia a grupos sociales particulares o a comunidades y la relación propia con el medio físico y social (IPCC, 2001, Climate change 2001. Mitigation. IPCC Third Assessment Report. WMO-UNEP) .

Todos los artículos que aparecen en esta web cuentan con la autorización de las empresas editoras de las revistas en que han sido publicados, asumiendo dichas empresas, frente a ARCE, todas las responsabilidades derivadas de cualquier tipo de reclamación
Página generada el Miércoles, 2 de Julio de 2008 13:24:43