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Caimán cuadernos de cine

¿En qué año vivimos? Editorial

por Carlos F. Heredero

Caimán cuadernos de cine nº 79-28, Junio 2014

Parecería que el tiempo se ha detenido. Ha pasado ya un año desde que dimos cuenta de Cannes 2013 y se diría que seguimos todavía en esa misma fecha. De hecho, en nuestro número 17[68], junio, 2013, hablábamos ya de dos películas singulares que habían llamado fuertemente la atención en la pasada edición de aquel certamen: El sueño de Ellis (The Immigrant), de James Gray, y Solo los amantes sobreviven (Only Lovers Left Alive), de Jim Jarmusch. Y aquí estamos ahora de nuevo, un año después, poniendo en valor a estos dos notables trabajos de sendos cineastas norteamericanos de muy distintas generaciones, a la vez que -como si estuviéramos metidos en un bucle sin fin- volvemos a dar cuenta de Cannes...

Mientras en Francia están ya estrenados siete títulos de Cannes 2014, en España  hemos tardado un año en conocer dos de los más relevantes filmes de Cannes 2013. Semejante desfase, del todo perjudicial para las películas que llegan con tanto retraso, genera en este número de Caimán CdC una especie de espejismo: Cannes 2013 y Cannes 2014 coinciden en nuestro Gran Angular y se reflejan, una edición en la otra, y viceversa, como dos caras de un mismo fenómeno: el que, año tras año, convierte al festival francés en el escaparate imprescindible del cine actual.

Jim Jarmusch y James Gray nos vienen a decir, desde dos películas en apariencia muy diferentes, que las cenizas de la gran tradición del cine de su país conservan todavía entre sus rescoldos ardientes la pulsión del deseo, el ímpetu de una búsqueda incesante: la que uno y otro llevan a cabo, cada cual por su propio camino, del sentido que tiene la derrota y la marginalidad en una sociedad que explota a quienes más la alimentan (los emigrantes que enriquecen su tejido social y que van a inyectar renovadas energías en el país) y que expulsa a los seres creativos menos asimilables, obligados a exiliarse a las oscuras calles de Tánger para poder sobrevivir a su propia inmortalidad; y quizás también a los mavericks como Jarmusch, que debe buscar financiación fuera de Estados Unidos (esta vez en Inglaterra y Alemania) para poder mantenerse fiel a sí mismo.

Herederas singulares de ilustres tradiciones intelectuales (por un lado, la que podría representar El Padrino de Coppola; por otro, aquella en la que confluyen William Blake, Paul Bowles y William Burroughs), El sueño de Ellis ySolo los amantes sobreviven nos permiten recuperar a dos importantes autores que luchan por no verse expulsados del engañoso paraíso en que tratan de sobrevivir, como sí les ocurre a los protagonistas de las dos ficciones que firman, quizás a modo de sendos exorcismos personales. Adicionalmente, uno y otro nos devuelven a Cannes, otra vez a Cannes, porque en este número de junio regresamos a las pantallas de la Croisette, exactamente las mismas de las que ellos salieron el año pasado.

Quizás en junio de 2015 estemos hablando, en estas mismas páginas, de Nuri Bilge Ceylan, Lisandro Alonso, Olivier Assayas Naomi Kawase o los hermanos Dardenne, y nos creamos que estamos todavía en 2014. Esperemos que no.

 

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