Tengo la manía de dejar siempre las puertas cerradas, pero tras quince años de convivencia con una pareja que tiene la manía de dejar todas las puertas siempre abiertas, me he conformado con dejarlas entornadas.
En el baño las toallas siempre bien puestas y la tapa del water cerrada y sobre todo la puerta.
En la mesa me incomoda que se levanten todos, serviciales, para cambiar los platos. ¡Con lo fácil que sería hacer turnos! Que en el primer plato se levanten uno o dos, el segundo igual y así la mesa no se descompone y acaba como un campo después de la batalla.
Prefería leer con poca luz, aunque ahora lo voy cambiando porque tengo menos vista.
Es feo dejar la cucharita puesta en la taza de café y no en el plato.
Al levantarme, airear la casa dejando entreabierta un rato, al menos, las ventanas.
¡Horror! Una casa con olor de comida. Ya no comería.
Pagar el periódico antes de cogerlo.
Cuando llamo por teléfono, preguntar antes que nada si molesto.
Cuando salgo de un restaurante, desear buen provecho a los comensales.
Como siempre pan después de las comidas, cuando ya hemos terminado los postres y vamos a recoger la mesa.
Levantarme con el pie derecho. No es una manía de siempre, pero hará un año más o menos que cada día me fijo en ello.
Cuando llego a casa después de trabajar quiero encontrarme la cama hecha. No puedo soportar que no lo esté, aunque yo no la hago cuando me voy.
Las piezas de esta sección las han escrito Rosario Bofill, José Ángel Cilleruelo, Jordi Delás, Alejandro Duque Amusco, Pere Escorsa, Joaquim Gomis, Soledad Gomis, Joan Guasp, Lluís Pastor, Jordi Pérez Colomé, Sònia Poch y Eulàlia Tort.