M. de Riquer: Depende. Quizá sobre Cervantes, o sobre otra cosa
que me gusta mucho: la evolución de la novela medieval. Es una novela
que al principio es en verso corto y tiene unos 600. Pero de repente, en
1230, aparecen las novelas en prosa, que ocupan diez o doce volúmenes.
Esto se debe a un fenómeno curiosísimo, que es la aparición
del papel. Antes se escribía en tabletas de cera, y no se podían
meter diez mil tabletas de cera y llevarlas al copista. En cambio con el
papel, sí. El papel hace cambiar la literatura, porque te da la posibilidad
de ir escribiendo, de poner lo escrito a un lado, de volver atrás,
corregir, si no te salía bien tirarlo a la papelera, se podía
escribir una prosa larga perfecta porque el papel da más juego.
J. Pérez: Y luego la imprenta.
M. de Riquer: La imprenta lo que hace es sustituir al juglar. Ya nadie
debe ir por los pueblos cantando el Tristán, por unas pocas
perras te lo compras. Pero en el estilo literario no creo que influyera
mucho. Creo que ha influido más el ordenador. Porque en el ordenador
puedes escribir lo que te va saliendo de la mente sin pensar en la sintaxis.
Entonces ya tienes las ideas en la pantalla. Luego ahí hay que poner
sintaxis, hay que evitar repeticiones, pules tantas veces como quieras.
NOVELAS DE DETECTIVES
J. Pérez: Dicen que para disfrutar de verdad lee novelas de
detectives.
M. de Riquer: Para pasármelo bien por las tardes, Agatha Christie
y sus seguidores, la novela de misterio y detectives. A mí me gustan
las novelas de crímenes, pero crímenes en ciudad. Me han servido
mucho, porque te obligan a un ejercicio de imaginación. Es una lucha
entre tú y el autor. A ver si ganará él o yo. Él
me está engañando, a ver si lo descubro. Es una lucha constante.
Además como Agatha lo hace muy bien, nunca le puedes decir: '¡Trampa,
me has engañado!' Y esto para deducciones literarias, para averiguar
quién es el autor de una obra, esta mentalidad de detective, va muy
bien.
J. Pérez: Usted que lee novela negra...
M. de Riquer: ¡Negra no! De detectives. La novela negra norteamericana
no me gusta. Siempre de detectives: los seguidores de Conan Doyle.
L. Gomis: Conan Doyle, Agatha Christie, ¿quién más?
M. de Riquer: Hay otros imitadores, pero ahora no recuerdo los nombres.
Hay uno ruso muy divertido, otro que la acción pasa siempre en Sicilia,
Andrea Camilleri. Es divertidísimo.
J. Pérez: Por lo que dice parece que la lectura de los clásicos
medievales sea un 'trabajo' y que en cambio las novelas de detectives sean
una verdadera diversión. ¿Hay varios tipos de lecturas?
M. de Riquer: La facultad de leer nos permite muchas cosas. Y gracias
a Dios somos gente civilizada y que leemos. Aunque no es corriente, no nos
hagamos ilusiones. Estoy seguro que en muchas casas de Barcelona, y en los
mejores barrios, el único libro que tienen es el listín de
teléfonos.
J. Pérez: ¿Y cómo se puede animar a la lectura?
M. de Riquer: No, no, no se puede.
J. Pérez: ¿No se puede transmitir la inquietud de la
lectura?
M. de Riquer: No. Viene en gran parte por la familia. Nosotros nos podemos
preguntar: ¿cuándo he aprendido que Buenos Aires es la capital
de Argentina? Nunca, fue de comer en casa, que un día una tía
nuestra se fue a Buenos Aires. Hay cosas que no se aprenden en el colegio.
Que existe Shakespeare, o que existe Cervantes se lo explican a cualquier
palurdo en el bachillerato, pero eso no es nada. Lo que tenemos que procurar
es que en nuestra casa se hable de libros. Tampoco es necesario que todo
el mundo lea libros, no es necesario.
J. Pérez: Ha dicho que a pesar de que los editores realizan grandes
libros y que si no las vendieran no las harían, "la cultura
de la televisión provoca que mucha gente no lea un solo libro".
¿Tiene algo que ver la televisión con que se lea poco?
M. de Riquer: Al contrario, tal vez ayuda a leer. Porque la gente que
ve los programas infectos de televisión tampoco leería. En
cambio, la gente que ve un programa de libros o cultural o una novela filmada,
se animan con la tele. Por ejemplo, la segunda vez que leí Guerra
y paz de Tolstoi fue tras haber visto la película. Pensé
qué bonito es, lo volveré a leer. Gracias a la televisión
consigues darle un rostro a un personaje y así ya los tenía
figurados, lo que me facilitó seguirles la pista durante la lectura.
Todo es bueno.
J. Pérez: ¿Y las novelas de detectives en la pantalla?
M. de Riquer: El problema es que no te dan tiempo a reflexionar sobre
las pistas. Además al malo le ponen cara de malo. Y el protagonista
de la película no será el asesino, ni se morirá al
principio.
LA RELIGIÓN SUBE Y BAJA
J. Pérez: Para usted la religión sube y baja. En algunas
épocas tiene mayor presencia y en otras menor presencia. Se entiende
que hoy tiene menor presencia.
M. de Riquer: Es evidente que tiene menor presencia, pero esto no es
para desesperarse. La historia da muchas vueltas. Hubo una época
en que aquí no se podía decir "adiós" porque
contenía la palabra "dios"; y nos despedíamos con
"salud".