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El Ciervo 630-631 El Ciervo

Conversaciones: Martín Riquer

por Lorenzo Gomis
El Ciervo nº 630-631, septiembre-octubre 2003

Número de páginas: 4
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M. de Riquer: Depende. Quizá sobre Cervantes, o sobre otra cosa que me gusta mucho: la evolución de la novela medieval. Es una novela que al principio es en verso corto y tiene unos 600. Pero de repente, en 1230, aparecen las novelas en prosa, que ocupan diez o doce volúmenes. Esto se debe a un fenómeno curiosísimo, que es la aparición del papel. Antes se escribía en tabletas de cera, y no se podían meter diez mil tabletas de cera y llevarlas al copista. En cambio con el papel, sí. El papel hace cambiar la literatura, porque te da la posibilidad de ir escribiendo, de poner lo escrito a un lado, de volver atrás, corregir, si no te salía bien tirarlo a la papelera, se podía escribir una prosa larga perfecta porque el papel da más juego.
J. Pérez: Y luego la imprenta.
M. de Riquer: La imprenta lo que hace es sustituir al juglar. Ya nadie debe ir por los pueblos cantando el Tristán, por unas pocas perras te lo compras. Pero en el estilo literario no creo que influyera mucho. Creo que ha influido más el ordenador. Porque en el ordenador puedes escribir lo que te va saliendo de la mente sin pensar en la sintaxis. Entonces ya tienes las ideas en la pantalla. Luego ahí hay que poner sintaxis, hay que evitar repeticiones, pules tantas veces como quieras.
 
NOVELAS DE DETECTIVES
J. Pérez: Dicen que para disfrutar de verdad lee novelas de detectives.
M. de Riquer: Para pasármelo bien por las tardes, Agatha Christie y sus seguidores, la novela de misterio y detectives. A mí me gustan las novelas de crímenes, pero crímenes en ciudad. Me han servido mucho, porque te obligan a un ejercicio de imaginación. Es una lucha entre tú y el autor. A ver si ganará él o yo. Él me está engañando, a ver si lo descubro. Es una lucha constante. Además como Agatha lo hace muy bien, nunca le puedes decir: '¡Trampa, me has engañado!' Y esto para deducciones literarias, para averiguar quién es el autor de una obra, esta mentalidad de detective, va muy bien.
J. Pérez: Usted que lee novela negra...
M. de Riquer: ¡Negra no! De detectives. La novela negra norteamericana no me gusta. Siempre de detectives: los seguidores de Conan Doyle.
L. Gomis: Conan Doyle, Agatha Christie, ¿quién más?
M. de Riquer: Hay otros imitadores, pero ahora no recuerdo los nombres. Hay uno ruso muy divertido, otro que la acción pasa siempre en Sicilia, Andrea Camilleri. Es divertidísimo.
J. Pérez: Por lo que dice parece que la lectura de los clásicos medievales sea un 'trabajo' y que en cambio las novelas de detectives sean una verdadera diversión. ¿Hay varios tipos de lecturas?
M. de Riquer: La facultad de leer nos permite muchas cosas. Y gracias a Dios somos gente civilizada y que leemos. Aunque no es corriente, no nos hagamos ilusiones. Estoy seguro que en muchas casas de Barcelona, y en los mejores barrios, el único libro que tienen es el listín de teléfonos.
J. Pérez: ¿Y cómo se puede animar a la lectura?
M. de Riquer: No, no, no se puede.
J. Pérez: ¿No se puede transmitir la inquietud de la lectura?
M. de Riquer: No. Viene en gran parte por la familia. Nosotros nos podemos preguntar: ¿cuándo he aprendido que Buenos Aires es la capital de Argentina? Nunca, fue de comer en casa, que un día una tía nuestra se fue a Buenos Aires. Hay cosas que no se aprenden en el colegio. Que existe Shakespeare, o que existe Cervantes se lo explican a cualquier palurdo en el bachillerato, pero eso no es nada. Lo que tenemos que procurar es que en nuestra casa se hable de libros. Tampoco es necesario que todo el mundo lea libros, no es necesario.
J. Pérez: Ha dicho que a pesar de que los editores realizan grandes libros y que si no las vendieran no las harían, "la cultura de la televisión provoca que mucha gente no lea un solo libro". ¿Tiene algo que ver la televisión con que se lea poco?
M. de Riquer: Al contrario, tal vez ayuda a leer. Porque la gente que ve los programas infectos de televisión tampoco leería. En cambio, la gente que ve un programa de libros o cultural o una novela filmada, se animan con la tele. Por ejemplo, la segunda vez que leí Guerra y paz de Tolstoi fue tras haber visto la película. Pensé qué bonito es, lo volveré a leer. Gracias a la televisión consigues darle un rostro a un personaje y así ya los tenía figurados, lo que me facilitó seguirles la pista durante la lectura. Todo es bueno.
J. Pérez: ¿Y las novelas de detectives en la pantalla?
M. de Riquer: El problema es que no te dan tiempo a reflexionar sobre las pistas. Además al malo le ponen cara de malo. Y el protagonista de la película no será el asesino, ni se morirá al principio.
 
 
LA RELIGIÓN SUBE Y BAJA
J. Pérez: Para usted la religión sube y baja. En algunas épocas tiene mayor presencia y en otras menor presencia. Se entiende que hoy tiene menor presencia.
M. de Riquer: Es evidente que tiene menor presencia, pero esto no es para desesperarse. La historia da muchas vueltas. Hubo una época en que aquí no se podía decir "adiós" porque contenía la palabra "dios"; y nos despedíamos con "salud".
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