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El Ciervo 630-631 El Ciervo

Conversaciones: Martín Riquer

por Lorenzo Gomis
El Ciervo nº 630-631, septiembre-octubre 2003

Número de páginas: 4
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M. de Riquer: En Sicilia son unos imitadores, como lo son en Cataluña. La escuela siciliana luego se expresará en italiano. En Cataluña se empleará el provenzal catalanizado. Hasta que llegamos a Ausias March: "Lleixant a part l'estil dels trobadors". March quiere dejar aparte el estilo de los trovadores. Jordi de Sant Jordi, un poquito anterior a March, podía ser aún un trovador. Existe un fenómeno curioso en el catalán medieval: en verso se escribe provenzalizado y en prosa se escribe en catalán puro, el catalán hablado. A los poetas catalanes les costaba desprenderse de la tradición provenzal, estaba muy arraigada. Siempre se escribía en endecasílabos, que es algo terrible. Toda la poesía catalana hasta Ausias March está en endecasílabos. No había una polimetría que le hubiera dado más posibilidades. En Andreu Febrer hay un poco de polimetría, porque toma el lai francés.
J. Pérez: El mismo Andreu Febrer que tradujo la Divina Comedia al catalán.
M. de Riquer: Sí, un hombre curiosísimo. Nació en Vic, fue alguacil de Alfonso el Magnánimo, es decir, un cargo que hoy llamaríamos comisario de policía. Se sabe que fue a París a prender rebeldes y extraditarlos, y que los trataba con crudeza. Y después se pone aquí en Sant Cugat del Vallès a traducir la Divina comedia, y la traduce de un modo francamente maravilloso. La han criticado mucho, pero yo encuentro que no lo merece, a pesar de que recurre a italianismos. Traducir la Divina comedia en verso en 1429 es extraordinario. Me acuerdo una vez en Catania (Sicilia) hablando de la traducción de la Divina Comedia de Febrer, leí en catalán varios cantos. Con estupefacción de los italianos, porque oían la Divina comedia pero en una lengua extraña, en una lengua que les recordaba el siciliano. Es un gran acierto porque la traducción de la Divina comedia de Enrique de Villena al castellano es ilegible. En cambio, en prosa se escribía un catalán puro. El mismo Ramon Llull, que escribe una prosa catalana purísima, cuando se pone a hacer versos lo hace ya en provenzal.
J. Pérez: De Ramon Llull ha dicho que escribió el mejor catalán de la historia.
M. de Riquer: Es que es una gran suerte que el creador de la prosa catalana fuera un filósofo, alguien que sabía perfectamente lo que es un sujeto y un atributo. Alfonso el Sabio, su contemporáneo, que crea el castellano, escribe frases yuxtapuestas, no se atreve a un período largo. Ramon Llull se atreve a frases que llenan una página y es porque sabe que nunca perderá el sujeto. La prosa de Ramon Llull es extraordinaria, maravillosa, no se ha superado.
L. Gomis: ¿Por qué llamaban a Ramon Llull lo foll, el loco?
M. de Riquer: La vida de Ramon Llull es una vida sorprendente. Destruyó su obra poética por su conversión, o más que conversión, asumió un fin religioso en su vida y lo que era obra profana, amorosa, la destruyó. En la obra de Llull se encuentran muchas frases sacadas de los trovadores. Era un trovador de Dios.
L. Gomis: ¿Y Ausias March cómo era?
M. de Riquer: Es una persona muy compleja, con unos grandes problemas de conciencia. Lo podríamos resumir como el creador del creyente pecador. Es decir, en aquellas poesías a la dama muerta, imitando a Petrarca, Ausias March se plantea un terrible problema: una mujer ha muerto, ¿y si está condenada por su culpa? Plantear este problema es de una valentía extraordinaria. El terrible dolor de pensar que eres culpable de que haya un alma condenada. Esto en poesía no creo que muchas veces se haya planteado.
L. Gomis: De la Edad Media qué es lo que más le gusta.
M. de Riquer: Sobre todo la novela y la epopeya. La novela medieval es una maravilla. Con la novela aparece el hermoso libro. En el cantar de gesta, en la épica, el relato empieza con un "Escuchad, oíd" ante la multitud. En cambio la novela se inicia: "Yo, Chrétien de Troyes, me dirijo a ti, María de Francia, y a ti lector, que estás leyendo", con unos libros perfectamente decorados y miniados. Además, en la epopeya si llegas tarde te pierdes el principio; en la novela no, puedes volver atrás, releer, y tienes el libro en la mano: la literatura complementada por el arte del libro. Algo sensacional. Esto ahora sólo pasa en escasos y carísimos ejemplos de bibliofilia. Que son además libros que no se leen.
L. Gomis: La figura del editor también ha cambiado mucho a lo largo de la historia.
M. de Riquer: Antes era impresor-editor. Lo que no existía era una publicidad del libro, era boca a boca. No me imagino un anuncio en Valladolid: 'Compre el Quijote'. La promoción no existía. Pero eso ha pasado en todo el mundo. Y sigue pasando: ¿cuantos libros leemos porque nos los recomienda un amigo?
J. Pérez: Respecto a la edición del Tirant lo Blanc usted hizo un cálculo donde demostraba que desde la primera edición a la última el porcentaje de ejemplares vendidos respecto a la población ha sido el mismo.
M. de Riquer: Sí. Hice un cálculo sobre la edición mía del Tirant respecto a los pobladores de Cataluña, Valencia y Mallorca y salía un porcentaje similar a la de la primera edición.
J. Pérez: ¿Eso significa que crecen los lectores porque crece la población?
M. de Riquer: Exacto, hay más gente. Una edición de tres mil ejemplares en 1480 no la podías publicar. El Quijote sí, pero lo hizo en varias ediciones. El éxito del Quijote fue portentoso.
 
NOS DIVERTIMOS MUCHÍSIMO
J. Pérez: En cuanto a la Historia universal de la literatura que escribió con José María Valverde...
M. de Riquer: Nos divertimos muchísimo.
J. Pérez: En el prólogo Valverde escribe: "Ciertamente la vida es corta y la literatura universal es inabarcable". ¿Cómo se escribe una literatura universal?
M. de Riquer: No sé. Lo que recuerdo es que nos los distribuimos, él prefirió la parte del león porque quería quedarse una serie de autores. Yo pensé que menos trabajo para mí. Y me encontré que tenía que desarrollar la poesía provenzal, el roman courtois...
J. Pérez: Desde la literatura griega.
M. de Riquer: Sí, Grecia y Roma siempre me han gustado porque yo de joven quería ser helenista; estudié griego con Carles Riba. Esta preparación de autores griegos y latinos ha influido mucho en mí, porque había leído muchos libros de investigación literaria sobre Píndaro, Esquilo. Llegué a aprender la técnica de estos helenistas y latinistas y pude aplicarla. Yo siempre decía a mis alumnos en clase: si no conocéis las literaturas griega y latina, nunca podréis conocer las literaturas románicas. Son su prehistoria.
J. Pérez: Y para escribir la historia universal, ¿cómo se puede hablar de todo lo que uno ha leído?
M. de Riquer: Hay un día terrible, que es el primero, delante de la máquina: 'Voy a escribir un libro de 700 páginas; ahora empiezo'. Pero como decía Menéndez Pelayo y tenía toda la razón, el señor que empieza un libro es un discípulo de sí mismo cuando lo acaba. Esto es verdad, porque aprendes tanto.
L. Gomis: Se nota la naturalidad con la que está escrito.
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