Tanja Bastia nos hace volver al fenómeno de la migración. Aunque buena parte de los problemas relativos a la falta de cohesión responden, según se señala en la nota introductoria del Especial, al desmantelamiento de normas e instituciones de protección e integración ligadas al proceso de trabajo, la inmigración suele aparecer casi siempre en el centro de los discursos como el elemento crucial que explica las dificultades de cohesionar unas sociedades cada vez más plurales y multiculturales y, como consecuencia, el elemento crucial a regular -normalmente con estrictos criterios de control y represión- en tiempos en que se desregula todo lo demás. Sin embargo, hay que tener en cuenta que la homogeneidad no es un requisito de cohesión y que las políticas de inmigración que plantean controles más estrictos, lejos de ser la solución a la crisis de la cohesión, suelen contribuir a agravar el problema generando más exclusión, a través de la irregularidad, y más discriminación por motivos étnicos y culturales.
Otra faceta de la cohesión que se resalta en la sección del Especial de la revista es la que se refiere a la estructura de relaciones interpersonales que genera la vida asociativa y las redes ciudadanas. La expresión "capital social" ha sido utilizada con distintas intenciones por diversos autores -en la década de los sesenta por la urbanista Jane Jacobs, en los ochenta por Pierre Bourdieu y James S. Coleman y, en la actualidad, adquiriendo enorme popularidad, por el profesor de la universidad de Harvard Robert D. Putnam- para expresar la idea de que los lazos y vínculos sociales hacen más fructíferas nuestras vidas. Es, por tanto, un concepto que, en cierto sentido, al subrayar el papel que desempeñan en la vida social las redes y las organizaciones más informales (y las normas de reciprocidad y confianza que de ellas se derivan), está relacionado con las ideas de "comunidad cívica" y "sociedad civil". La aportación de Maxine Molyneux aborda, desde una lectura crítica del enfoque del capital social, la cuestión de cómo los programas sostenidos por las mujeres pueden contribuir al bienestar social y ayudar, al mismo tiempo, a las propias mujeres a superar las diferentes formas de injusticia de género a las que viven sujetas. Para ello, hay que partir del reconocimiento de las características propias del capital social de las mujeres: las redes y movimientos sociales protagonizados por ellas suelen estar más atentos a los problemas domésticos y cotidianos y suelen orientarse a la importante tarea de proporcionar servicios para la satisfacción de las necesidades de las personas. Por esta contribución destacada al bienestar, ha despertado interés la dimensión de género en las políticas de desarrollo. Ahora bien, hay que evitar que este "descubrimiento" suponga un riesgo de sobrecarga, instrumentalización y coaptación de las mujeres que participan en las organizaciones de base. Ante estos riesgos hay que definir unas relaciones del asociacionismo de las mujeres con las agencias externas que, en el marco de un enfoque cooperativo, recoja los principios de titularidad, autoestima y empoderamiento.
Fuera ya del Especial nos encontramos en la sección Panorama con otras tres contribuciones que enlazan con el tema central del número. Helena Villarejo toma la variable espacial, tal vez la más relevante y clara en términos de cohesión, para señalar que los espacios públicos están siendo cada vez menos públicos en la medida en que determinadas organizaciones privadas, de carácter comercial, están asumiendo su gestión y financiación. Nuevas fórmulas, como la de los Business Improvement Districts o la de los "centros comerciales abiertos", que reemplazan al municipio en la prestación de servicios públicos y terminan fragmentando la ciudad, se están implantando en la actualidad con mucha celeridad y sin apenas consideración hacia cuestiones relativas a la integración sociocultural y a la calidad democrática de las ciudades. Noemí Artal se pregunta si el microcrédito es un instrumento de cohesión o de exclusión institucional. Es un interrogante pertinente en la medida en que su potencial ha sido magnificado (presentándolo como la solución a la pobreza) o denostado (tanto respecto a los resultados, porque se afirma que no llega a los más pobres ni está probada su contribución a una salida efectiva de la pobreza, como a su naturaleza, porque se le considera un caballo de Troya del neoliberalismo al propiciar una lectura errónea de la pobreza, una sustitución de la intervención pública y una reorientación de la ayuda al desarrollo a un ámbito puramente individual) por unos y otros en términos extremos y siguiendo, por lo general, prejuicios ideológicos. Karina Pacheco, a su vez, introduce el tema de las agendas educativas en relación con los esfuerzos latinoamericanos de afrontar las desigualdades y los desafíos de la globalización. A pesar del incremento en la cobertura educativa, los resultados en términos de cohesión parece que no son los esperados.
La sección Panorama, que como saben los lectores está orientada a asuntos de más actualidad, se cierra con la valoración que nos ofrece Carlos Taibo del proceso que ha conducido a la declaración de independencia de Kosovo. Taibo sitúa dicho acontecimiento en su contexto histórico y señala las responsabilidades y los alineamientos tanto de los protagonistas internos como de los agentes externos. Termina señalando los debates que este hecho ha provocado en nuestro país, cuestionando las razones que han sostenido una actitud casi general de rechazo.
En la parte de Ensayo Carmen Velayos nos presenta una lectura que, realizada desde la filosofía, refuerza el compromiso de la revista de profundizar en el concepto de sostenibilidad. Monica Di Donato, investigadora del Centro de Investigación para la Paz (CIPEcosocial), entrevista a Sergio Ulgiati sobre el Manifiesto sobre transiciones económicas globales que publicamos en la sección Periscopio del número anterior. En esta ocasión, el Periscopio ofrece un avance de los principales resultados de una investigación que, realizada por el Colectivo Ioé y apoyada por el CIP-Ecosocial, se acaba de publicar íntegramente en forma de libro. Constituye un material que, sin duda, resultará de referencia para quien quiera indagar un poco más en el tema que hemos destacado en este número.