En este contexto, los Latin Kings han ido consolidando un fuerte discurso de reivindicación de los derechos de los inmigrantes latinoamericanos, y especialmente de los derechos de los jóvenes latinos. Pero, ¿cómo se explica esta "milagrosa" transformación? Quizás porque no son simplemente "pandillas" o "bandas", ni en sus orígenes en Estados Unidos ni en España. Son organizaciones con una fuerte presencia en la calle, pero con una estructura interna y un discurso político que las distancia enormemente de agrupaciones como la mara Salvatrucha o la Pandilla de la Calle 18 en Centroamérica, o de los Dominicans Don't Play o los Black Panters en España. A diferencia de estos grupos, los Latin Kings y los Ñetas no se asumen como pandilleros, y, de hecho, rechazan este apelativo. Es muy probable que estos grupos nacieran en España sin bases ideológicas claras, y con una importante recurrencia a la violencia como forma de respuesta a la marginación y al rechazo social de sus miembros. Pero muy rápidamente asumieron en el liderazgo personas con formación política. Hoy, tanto en los Latin Kings como en los Ñetas , hay un discurso místico-político sobre lo latino, la hermandad latinoamericana y la necesidad de cambiar las condiciones de vida de los latinos. Para aquellos jóvenes que no formaban ya parte de estos grupos en sus países de origen (sobre todo en Ecuador y República Dominicana), este discurso es enormemente atractivo, ya que permite una defensa frente a la discriminación que sufren por tener costumbres distintas, por el color de su piel o por su forma de hablar y de vestir.
Si bien el fenómeno de las denominadas pandillas o "bandas latinas" tuvo en sus inicios una cara predominantemente latinoamericana, progresivamente jóvenes españoles y de otras nacionalidades se fueron integrando a estos grupos. De acuerdo con Maria Sabiote, trabajadora social de la Fundación Ateneu Sant Roc, que trabaja en una de las zonas marginadas del área metropolitana de Barcelona, las denominadas "bandas latinas" han tenido un importante éxito social entre los adolescentes de algunos barrios marginados. El prestigio, solidaridad y protección que algunos jóvenes obtienen al pertenecer a alguno de estos grupos, dice Sabiote, hace que españoles, marroquíes o pakistaníes adopten la forma de vestir de los jóvenes latinoamericanos y que incluso imiten sus acentos. Es importante mencionar el papel que tienen los medios de comunicación sobre cómo los políticos y la sociedad abordan, en general, el tema de las organizaciones juveniles. El papel de los medios es fundamental a la hora de transmitir a la opinión pública los cambios y transformaciones que registra cualquier fenómeno social. Sin embargo, en el caso de estas organizaciones juveniles de la calle, varios medios de comunicación siguen refiriéndose a todos los grupos como "bandas latinas", con toda la carga negativa que ello representa. Esta forma de abordar el fenómeno está presente en casi todos los medios de comunicación, independientemente de su orientación política, y no contribuye a apoyar a los grupos que han decidido apostar por normalizar su presencia en la sociedad española. Evidentemente si existen jóvenes que han cometido delitos, deben ser juzgados, pero si hay una voluntad colectiva de transformar una organización es importante no criminalizar a todo el grupo, e incluso a todo el universo de jóvenes latinoamericanos. Es importante resaltar que, hasta donde es posible saber, actualmente ninguna de las dos principales organizaciones en España (Latin Kings y Asociación Ñeta) tiene, o ha tenido, una orientación y estructura de banda criminal.
Está claro que las organizaciones juveniles pueden evolucionar hacia movimientos sociales y culturales, y que, en gran parte, será responsabilidad de las mismas organizaciones juveniles dar este giro, pero también será fundamental que encuentren los apoyos necesarios para esto en la sociedad de acogida.
¿CUÁNTOS SON? LA DIMENSIÓN DEL FENÓMENO EN ESPAÑA
Al igual que sucede en otras partes del mundo, cuando se intenta dimensionar en términos numéricos el fenómeno de las organizaciones juveniles de la calle (ya sea que se les denomine "pandillas", "bandas", "gangas", "barrios", "naciones", etc.), en España las cifras varían enormemente según la fuente consultada, ya sean funcionarios públicos, académicos o los mismos miembros de las organizaciones. Dar cifras siempre es complicado y arriesgado, y sobre todo en un tema que toca tantas sensibilidades y aristas. Sin embargo, es importante intentar un dimensionamiento de este fenómeno social a fin de intentar comenzar a medir su impacto.
En una comparecencia en el Senado español en abril de 2007, un representante del Ministerio del Interior aseguró que el Cuerpo Nacional de Policía tenía identificados, en el primer semestre del año, a un total de 1.529 jóvenes como posibles miembros de "bandas latinas" en toda España. De éstos, 391 (el 25,7%) son menores de edad (entre 14 y 18 años). Sin embargo, la información no hace referencia al grupo al que estarían ligados estos jóvenes
[ 23 ] . Independientemente de lo cercano, o lejano, a la realidad que puedan estar las cifras proporcionadas, lo que se desprende de la información es que el fenómeno de las denominadas "bandas latinas" en España involucra no solamente a "latinos" sino también a españoles y a jóvenes de otras nacionalidades europeas y africanas (véase la tabla 1). También es relevante que cerca de una quinta parte de las personas relacionadas con estas organizaciones juveniles sean mujeres. Y respecto a los españoles que forman parte de estos grupos, un dato relevante es que poco más de la mitad son mujeres; de hecho, las jóvenes españolas son más que la suma de colombianas, dominicanas y peruanas, de acuerdo con estos datos.

Por otra parte, en general se reconoce que las principales agrupaciones juveniles de la calle en España, denominadas "bandas latinas", son las siguientes: Latin Kings (ALKQN España), Asociación Ñeta, Dominicans Don't Play, Black Panters, Trinitarios, Vatos Locos, Forty Twos y Black Lions. También cabe mencionar el caso de la mara Salvatrucha. Si bien hay algunos informes policiales que informan de enfrentamientos entre grupos en los que alguno de los involucrados señala que el otro grupo estaba conformado por mareros, es muy poco probable que estas maras tengan una relación directa con el fenómeno de Centroamérica. Una probable explicación del uso de la denominación mara Salvatrucha o MS-13 por parte de algún grupo en España estaría más relacionada con el miedo que se cree que este nombre puede infundir en grupos rivales. Esto no significa que en el futuro no puedan llegar a desarrollarse grupos encabezados por personas que pertenecen o han pertenecido a alguna de las dos principales pandillas centroamericanas (MS-13 o Calle 18). Sin embargo, las condiciones sociales en España, y los mecanismos de prevención y de intervención (tanto gubernamentales como de la sociedad civil), hacen muy difícil que estos grupos puedan llegar a desarrollar niveles de violencia similares a los de los grupos en Centroamérica.