Los jóvenes latinoamericanos que han llegado recientemente a España son enormemente vulnerables a los retos que supone adaptarse a un nuevo país. Estos jóvenes se enfrentan también a una triple crisis al intentar integrarse a un nuevo contexto social: la propia de la adolescencia, la de una familia transcontinental rota y la del vacío interno y familiar que genera la emigración (Feixa, 2006). Muchos de estos jóvenes van a enfrentarse a la realidad de la soledad (los padres están todo el día trabajando y la red familiar se ha quedado en el país de origen), a una forma distinta de entender el espacio público y las relaciones sociales, a una dinámica escolar más demandante (que muchas veces genera fracaso escolar) y también al rechazo que en algunos sectores sociales produce su color de piel o su forma de hablar. En este contexto, no es extraño que algunos de estos jóvenes busquen a otros que estén en situación similar, y que aquellos que han tenido una vinculación previa con organizaciones de la calle (ya sean "pandillas", "naciones", "barrios" o "gangas") recurran a reproducir localmente esas formas de organización que les permiten una reafirmación indentitaria y establecer mecanismos de solidaridad grupal.
LATIN KINGS: LA EVOLUCIÓN DE UNA ORGANIZACIÓN JUVENIL DE LA CALLE
La llegada de las nuevas organizaciones juveniles de la calle a España comenzó a finales de la década de los noventa, junto con la progresiva llegada de miles de inmigrantes latinoamericanos que buscaban una vida mejor. Sin embargo, la existencia de estos grupos llega a las primeras páginas de los periódicos a mediados de 2003, de la mano de una noticia sobre un asalto y violación de una pareja en un parque de Madrid (La Casa de Campo), a manos de dos jóvenes ecuatorianos que se identificaron como miembros de un grupo llamado Latin Kings. ¿Qué significaba ese nombre? ¿Cuáles eran los orígenes de esa agrupación? ¿Cuántos miembros tenía esta organización en España? ¿Hasta qué punto eran peligrosos? ¿Había más grupos? Este tipo de preguntas comenzaron a ser planteadas desde varios sectores sociales y gubernamentales.
Antes de analizar con mayor detenimiento la situación de las nuevas organizaciones juveniles de la calle en España, vale la pena revisar muy brevemente, sin ánimo de ser exhaustivos, la historia y evolución de un tipo de organización juvenil de la calle que en muchos sentidos es emblemática dentro de lo que algunos denominan "bandas latinas" y otros "organizaciones juveniles violentas". Se trata de la organización de los Latin Kings, los Reyes Latinos, cuyo nombre oficial es el de Todopoderosa Nación de Reyes y Reinas Latinos, en inglés Almighty Latin King and Queen Nation (ALKQN). En España su nombre se ha convertido en paradigma del fenómeno de las nuevas organizaciones de la calle conformadas predominantemente por jóvenes inmigrantes latinoamericanos. La "estética latin king", es una fórmula que es repetida por muchos medios de comunicación para describir la forma de vestir, hablar y comportarse de muchos jóvenes latinoamericanos. A principios de 2007, los dirigentes de la organización reconocían oficialmente su presencia en ocho países
[ 11 ] . La historia de los Latin Kings muestra el intento de una organización juvenil de romper con el estigma de pandilla violenta y criminal, y las dificultades a las que se ha tenido que enfrentar. También permite dar cuenta del impacto transnacional de algunas organizaciones juveniles de la calle, ya que los Latin Kings tienen presencia en las calles y en las prisiones de Estados Unidos, Ecuador, Puerto Rico, República Dominicana, España e Italia
[ 12 ] , entre otros países. La historia de los Latin Kings también puede ser vista como la historia de cientos de inmigrantes que han llevado consigo una
cultura de la calle construida alrededor de elementos identitarios (tatuajes, lenguaje, vestimenta), ritos religiosos, mecanismos de solidaridad y, a veces, también violencia.
Orígenes: Chicago y Nueva York. Los Latin Kings constituyen una organización formada en la década de 1940 en Chicago, con el objetivo de promover y defender los derechos de los hispanos en Estados Unidos y, sobre todo, de los puertorriqueños en el sistema penitenciario. Durante los siguientes treinta años, los Latin Kings fueron perdiendo progresivamente sus objetivos sociales, y la actividad de gran parte de sus miembros se orientó al tráfico de drogas y la delincuencia en general. Desde principios de la década de los setenta, algunos líderes intentaron unificar todas las facciones de Chicago (la madre patria, o "motherland", como la denominan los Latin Kings)
[ 13 ] . Después de varias luchas y enfrentamientos internos se conformó una sola agrupación (
un reino ) que adoptó una corona como símbolo
[ 14 ] . A principios de la década de los ochenta, un joven integrante de los Latin Kings salió de Chicago para ir a vivir a Nueva York. Su nombre: Luis Felipe,
King Blood . Este cometió una serie de delitos e ingresó en el Correccional de Collins, en Nueva York, donde en 1986 fundó el capítulo de los Latin Kings
en Nueva York. Desde la prisión,
King Blood dirigió la organización y la llevó, según algunos observadores, a una de las más violentas etapas de su historia en Nueva York (McShane, 1999). En 1994, después de que Luis Felipe fuera apartado por las autoridades penitenciarias de todo contacto con el exterior, los Latin Kings de Nueva York se rebautizaron como la Todopoderosa Nación de Reyes y Reinas Latinos (ALKQN). La "Nación", como la denominan sus miembros, aseguraba haber roto con un pasado vinculado a actividades criminales (violencia, robos, tráfico de drogas, asesinatos) y estar siguiendo los pasos de las Panteras Negras y los Young Lords (grupo integrado principalmente por puertorriqueños). Estas dos organizaciones habían evolucionado desde organizaciones de la calle hasta plantear posiciones claras de reivindicación política durante las décadas de los sesenta y setenta; las Panteras Negras promovieron las libertades civiles y la autodefensa de los afroamericanos en Estados Unidos, y los Young Lords defendieron el derecho de autodeterminación para Puerto Rico.