Para hacer este balance del estado de la cuestión, creemos que es importante, en primer lugar, contextualizar la situación de España en el marco europeo; específicamente respecto a otras situaciones de exclusión social y violencia en que viven muchos jóvenes inmigrantes, o hijos de inmigrantes en Europa. Es importante destacar que España no es el único país europeo donde juventud, inmigración y exclusión social se empiezan a mezclar peligrosamente con actitudes de violencia por parte de muchos sectores sociales. En segundo lugar, es fundamental dimensionar el crecimiento de la inmigración latinoamericana en España en los últimos años, a fin de entender por qué ha sido útil para algunos sectores sociales vincular migración e inseguridad. En tercer lugar, revisamos la historia de los Latin Kings (oficialmente la Todopoderosa Nación de Reyes y Reinas Latinos, o ALKQN, por sus siglas en inglés), una organización con presencia en varios países del mundo, y que en España se ha convertido en el principal referente de las nuevas organizaciones juveniles de la calle que aparecieron con la reciente llegada de miles de latinoamericanos. Es importante, asimismo, retomar la historia de esta organización porque muestra el intento de una organización juvenil de romper con el estigma de pandilla violenta y criminal, y las dificultades a las que se ha tenido que enfrentar. Todo ello nos da pistas para intentar entender por qué los Latin Kings en Barcelona iniciaron un proceso similar de transformación. En cuarto lugar, hacemos un breve repaso de la evolución del fenómeno de las denominadas "bandas latinas" en España. Esta sección se basa en el trabajo Jóvenes "latinos" en Barcelona. Espacio público y cultura urbana , dirigido por Carles Feixa (Feixa, 2006). A continuación, se presentan y analizan las principales cifras que se tienen sobre la dimensión de los grupos denominados "bandas juveniles latinas" en España. Un fenómeno de este tipo siempre es difícil de cuantificar, e intentar hacerlo plantea algunos riesgos, pero es importante intentar dimensionar de "cuántas" personas estamos hablando cuando abordamos el tema. Finalmente, se presentan una serie de consideraciones sobre la evolución que el fenómeno puede tener en los próximos años y las implicaciones que las propuestas de intervención desarrolladas en España y Ecuador pueden tener en otros países de América Latina donde las "pandillas" juveniles están presentes.
Este trabajo puede leerse como un "estado de la cuestión", o una introducción básica al tema de las organizaciones juveniles de la calle en España denominadas "bandas latinas". Un trabajo que intenta poner sobre la mesa varias de sus manifestaciones y de sus orígenes. Y que quiere plantear algunas ideas sobre por qué se ha generado y cómo puede abordarse.
INMIGRACIÓN, EXCLUSIÓN Y JUVENTUD EN EUROPA
La necesidad de estudios sobre el fenómeno de la violencia juvenil en Europa, y especialmente de las organizaciones juveniles de la calle que utilizan cotidianamente la violencia, ha ido cobrando relevancia. Si bien la presencia de grupos de jóvenes organizados que actúan de manera violenta no es un fenómeno nuevo en los países europeos, el aumento masivo de la migración legal e ilegal, los límites de las políticas de integración en varios países (Reino Unido y Francia, por ejemplo), las altas tasas de desempleo o trabajo precario entre la juventud, el creciente consumo de drogas, entre otros aspectos, han generado nuevas dinámicas que influyen en las formas de comportamiento y organización de los jóvenes.
Un reciente estudio de la violencia de las pandillas juveniles en Europa, elaborado por Malcolm Klein, Frank Weerman y Trence Thornberry (Klein, Weerman y Thornberry, 2006), señala que hay un crecimiento de los problemas derivados de grupos juveniles de la calle en varios países europeos, por lo que el estudio de las pandillas europeas puede ser muy importante para entender mejor las causas de la violencia juvenil, en general, en Europa. Los datos recabados sugieren que el nivel, severidad y letalidad de la violencia juvenil son menores en Europa que en Estados Unidos (y podríamos añadir, que en América Latina, especialmente en Centroamérica), tanto para miembros de pandillas como para los jóvenes que no lo son. Sin embargo, la pertenencia a organizaciones juveniles de la calle de carácter violento (pandillas o bandas), tiene el mismo efecto pernicioso en el comportamiento de la juventud europea que en el de la de Estados Unidos. Si se compara la violencia de los jóvenes que no pertenecen a pandillas con la de los que sí forman parte de estos grupos, el nivel de violencia de estos últimos es mayor, el tipo de violencia que pueden llegar a ejercer es substancialmente más elevado, tienden más a utilizar armas y tienen muchísimas más probabilidades de ser seriamente heridos o de morir de forma violenta (Klein, Weerman y Thornberry, 2006: 433).
De acuerdo con Klein, Weerman y Thornberry, la marginalidad social, no una nacionalidad o etnicidad específica, caracteriza el fenómeno de las pandillas juveniles en ambos lados del Atlántico. Las organizaciones juveniles de la calle en Europa están primordialmente integradas por minorías étnicas o nacionales marginadas, o cuyos miembros no han sido aceptados en la sociedad de acogida, reflejando los patrones de inmigración y refugiados en cada país. La situación de exclusión y vulnerabilidad de muchos inmigrantes en Europa, sobre todo de los más jóvenes, tiene también un impacto en la violencia organizada a través de organizaciones de la calle. En Europa se identifican grupos formados predominantemente por jóvenes locales en los Países Bajos, Noruega, Dinamarca, Alemania, Rusia e Italia; aunque las pandillas más comunes están compuestas por argelinos, marroquíes, turcos, indios, paquistaníes, jamaicanos, chinos y albaneses, entre otros (Klein, Weerman y Thornberry, 2006: 421). La inserción social de muchos de estos jóvenes inmigrantes, o hijos de inmigrantes, no ha sido del todo exitosa en muchos países de Europa: muchos sufren discriminación y no ven ninguna oportunidad en la vida. La negligencia de algunos gobiernos y de ciertos sectores sociales con respecto al futuro de estos jóvenes genera sociedades paralelas, cuya manifestación más evidente es la creación de guetos étnicos y culturales que contribuyen a generar una creciente violencia juvenil, como demuestran recientes episodios en Francia y el Reino Unido.
En el "otoño caliente" de 2005 en Francia, el mundo fue testigo del fracaso de un modelo de integración de los hijos de los inmigrantes de primera generación. Miles de jóvenes actuaron violentamente durante varias semanas en los suburbios de las grandes ciudades de Francia. Los disturbios comenzaron el 27 de octubre, después de que dos niños de familias de inmigrantes murieran electrocutados en Clichy-sous-Bois, un distrito pobre ubicado a 30 kilómetros al nordeste de París. Ante los rumores de que una persecución policial había desencadenado los hechos, cientos de jóvenes salieron a las calles a protestar de forma violenta por la brutalidad policial. La situación empeoró por unas declaraciones del entonces ministro del Interior, Nicolás Sarkozy, quien calificó a los manifestantes de "basura". En unos días, los disturbios se extendieron a varias ciudades de Francia, y las autoridades tuvieron que declarar el estado de emergencia para poder hacer frente a la situación. A mediados de noviembre la situación se tranquilizó, y dejó un saldo de 3.000 personas detenidas y cerca de 9.000 coches quemados 1.