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Revista Cidob d'Afers Internacionals 77 Revista Cidob d'Afers Internacionals

La inmigración y el nuevo pluralismo religioso. Una comparación Unión Europea/ Estados Unidos

por José Casanova
Revista Cidob d'Afers Internacionals nº 77, Mayo / Junio 2007

Número de páginas: 11
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Debido a la corrosiva lógica de la racialización, tan prominente y omnipresente en la sociedad norteamericana, la dinámica de la formación de la identidad religiosa asume una doble forma positiva en el proceso de la incorporación del inmigrante. Debido a la aceptación institucionalizada del pluralismo religioso y de las identidades religiosas, por las razones estructurales más arriba mencionadas, no es sorprendente que la afirmación de las identidades religiosas se vea realzada entre los nuevos inmigrantes. Esta afirmación positiva de las identidades religiosas se ve reforzada, además, por lo que parece ser una reacción defensiva común por parte de la mayoría de los grupos de inmigrantes contra una racialización imputada, particularmente contra el estigma de la oscuridad racial. En cualquier caso, los nuevos modelos de migración global están haciendo que nuestras absurdas categorías raciales binarias sean cada vez más confusas e insostenibles. En este contexto, la afirmación positiva de las identidades religiosas por parte de los hindúes de la India y del Caribe, por parte de los musulmanes del África Occidental, o por parte de los criollos católicos de Haití, está añadiendo una dimensión de resistencia a la dinámica de la racialización. En este sentido, las autoidentificaciones y las atribuciones religiosas y raciales representan formas alternativas de organizar el multiculturalismo americano (y global) [ 43 ] . Una de las obvias ventajas del pluralismo religioso sobre el pluralismo racial es la de que, bajo la apropiada institucionalización constitucional, es más reconciliable con la igualdad de principio y la diversidad no jerárquica, y por consiguiente con un genuino multiculturalismo.
El confesionalismo norteamericano funciona a tres niveles diferentes, y cada uno de ellos afecta de un modo distinto a la transformación de las religiones inmigrantes en los Estados Unidos. El primero es el nivel "congregacional" básico de la comunidad religiosa local. Este es el nivel más importante en el que tiene lugar el proceso fundamental de americanización. Como ha señalado Stephen Warner, todas las religiones inmigrantes en los Estados Unidos, independientemente de su forma institucional en su entorno civilizacional tradicional, tienden a adoptar una forma "congregacional" típicamente protestante. Esto es lo que les sucedió a los antiguos inmigrantes, católicos y judíos, y lo que les está sucediendo ahora a los nuevos inmigrantes, independientemente de si tienen ya una forma cuasi congregacional, como los musulmanes, o de si no tienen ninguna tradición congregacional, como los budistas o los hindúes. Todas las comunidades religiosas de los Estados Unidos tienden a asumir una forma asociacional voluntaria y a incorporarse como organizaciones sin afán de lucro dirigidas por laicos. Iglesias, sinagogas, templos, masjids (mezquitas), etc. tienden a convertirse en algo más que en lugares de oración o culto para pasar a ser auténticos centros comunitarios con diferentes clases de servicios educativos y sociales, actividades corporativas y recreativas, y redes asociativas para determinadas tareas específicas. De hecho, como ya apuntó Tocqueville, tienden a convertirse en escuelas de democracia y en los centros de la vida asociativa de las comunidades inmigrantes.
Esta es una diferencia fundamental entre las "confesiones" y las "iglesias" europeas, que nunca han hecho la transición completa a asociaciones congregacionales voluntarias, y que han permanecido ancladas en la iglesia nacional de base territorial y en la "parroquia" local. Estructuralmente significativo es el hecho de que, al menos para algunos grupos, la experiencia norteamericana de la inmigración parece dar lugar a la afirmación reflexiva de las identidades religiosas, es decir, nombrarse a sí mismo y ser nombrado por otros en función de alguna confesión religiosa. Esta activa, completa y reflexiva confesión, además, es muy diferente de la pasiva, atribuida y nominal afiliación a la religión en cuyo seno uno ha nacido. Esta fue, por supuesto, la experiencia de la inmigración católica y judía en los Estados Unidos. No podían mantener simplemente la afiliación nominal, al menos no podían hacerlo si pretendían pasar esa misma afiliación a sus hijos. Tenían que convertirse en miembros voluntarios de una asociación y mantener activamente y transmitir sus tradiciones familiares.
El segundo nivel es el confesional propiamente dicho, en el sentido en el que originalmente emergieron como confesiones plurales doctrinal, organizacional y etnoracialmente diferenciadas dentro del protestantismo norteamericano. Mientras la Iglesia católica romana jerárquicamente organizada fue capaz de incorporar a todos los inmigrantes católicos (con la excepción de la Iglesia Nacional Polaca) en una sola Iglesia católica nortemericana, mediante el sistema de las parroquias étnicas, el judaísmo norteamericano también se diferenció en tres confesiones principales (reformista, conservadora y ortodoxa). Todavía no está claro si las diversas ramas o tradiciones de las otras religiones del mundo (islam, hinduismo, budismo) se institucionalizarán en Estados Unidos como confesiones separadas o si surgirán otras divisiones confesionales.
Finalmente, tenemos el nivel nacional de "comunidad imaginada" en el sentido en que Herberg habla de protestantes-católicos-judíos como de las tres formas confesionales de la religión civil americana. Este es asimismo el nivel en el que las religiones inmigrantes obtienen reconocimiento simbólico y son, de este modo, incorporadas a la nación como "americanas", independientemente de si también desarrollan organizaciones nacionales unificadas.
De todas las nuevas religiones inmigrantes, el islam representa el terreno de pruebas más interesante y pone en cuestión el modelo de incorporación de la inmigración por tres razones interrelacionadas:
1. Debido a motivos geopolíticos y a la representación común del islam como fundamentalista, el islam hoy, como el catolicismo antes, es a menudo representado como "el otro" y en consecuencia como "no norteamericano". De un modo trágico, estos debates no han hecho más que exacerbarse después de los ataques terroristas del 11-S por parte de militantes musulmanes, y después de la respuesta militar norteamericana. Paradójicamente, sin embargo, estos desarrollos están forzando no solamente un debate acerca del supuesto choque entre el islam y Occidente, sino también un reconocimiento de que el islam ha echado raíces en Estados Unidos y se está convirtiendo en una importante religión norteamericana.
Número de páginas: 11
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NOTAS
  • [ 43 ]

    Un ejemplo conmovedor en este sentido puede verse en Kurien, Prema A. "Being Young, Brown and Hindu: The Identity Struggles of Second-Generation Indian Americans". Journal of Contemporary Ethnography . Vol. 34. No. 4 (2005). P. 434-469.


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