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Revista Cidob d'Afers Internacionals 77 Revista Cidob d'Afers Internacionals

La inmigración y el nuevo pluralismo religioso. Una comparación Unión Europea/ Estados Unidos

por José Casanova
Revista Cidob d'Afers Internacionals nº 77, Mayo / Junio 2007

Número de páginas: 11
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Dado que los norteamericanos en general tienden a ser religiosos, más religiosos probablemente que la mayoría de personas en otras sociedades modernas, los inmigrantes en los Estados Unidos tenderán a adaptarse a la norma americana. "Allí donde fueres haz lo que vieres". Caben muy pocas dudas de la existencia de presiones para adaptarse a los estándares de religiosidad norteamericanos. Pregúntenle a cualquier norteamericano candidato a ocupar un cargo político si puede permitirse el lujo de reconocer que "no tiene religión". Lo relevante es la "definición de la situación". Dado que los norteamericanos se definen a sí mismos como un pueblo religioso, piensan y actúan en consecuencia. Todavía más sorprendente es el hecho de que tiendan a mentir en las encuestas y a sobredimensionar sus índices de asistencia a la iglesia, y a exagerar la profundidad y la seriedad de sus creencias religiosas [ 22 ] . En realidad, la propia tendencia de los norteamericanos a exagerar su religiosidad en contraste con la tendencia opuesta de los europeos a dejar de lado o a subestimar su propia persistente religiosidad, tendencias que son tan evidentes entre la gente corriente como entre los eruditos a ambos lados del Atlántico, forman por sí mismas parte de unas definiciones de la situación que son muy diferentes y trascendentales en ambos lugares. Obviamente, los norteamericanos piensan que su religiosidad se da por supuesta, mientras que los europeos piensan que lo que se da por supuesto en ellos es la irreligiosidad. Esto explicaría, al menos en parte, por qué los mismos grupos de inmigrantes tienden a ser más religiosos y a exhibir su identidad religiosa más abiertamente y de forma pública en los Estados Unidos que en la mayor parte de los países europeos.
Pero más importantes que la difusa presión social para adaptarse a las normas religiosas norteamericanas, en mi opinión, son las condiciones estructurales que conforman el pluralismo religioso norteamericano. El hecho de que la religión, las instituciones religiosas y las identidades religiosas desempeñaran un papel central en el proceso de incorporación de los viejos inmigrantes europeos ha sido ampliamente documentado. Más que disminuir, como podría esperarse de acuerdo con las convencionales teorías de la modernización y la secularización, las identidades religiosas tendían a ganar importancia en el contexto particular de la inmigración en los Estados Unidos. La tesis de Herberg implica que las identidades religiosas colectivas han sido una de las vías fundamentales para estructurar el pluralismo social interno en la historia norteamericana, siendo la razón de ello que "casi desde el principio, la estructura de la sociedad americana presuponía una diversidad y una igualdad sustanciales de las asociaciones religiosas" [ 23 ] .
El modelo particular de separación de la Iglesia y el Estado codificado en la cláusula dual de la Primera Enmienda relativa al "libre ejercicio de la religión" y al "no establecimiento" sirvió para estructurar esta diversidad y esta igualdad sustanciales. Después de la independencia, el establecimiento de una iglesia particular cualquiera a escala nacional federal quedaba prácticamente excluida por la distribución territorial y por la fuerza relativamente igual de las tres iglesias coloniales: congregacional, presbiteriana y anglicana. Sin embargo, tanto el múltiple establecimiento como el establecimiento de una religión cristiana (es decir, protestante) generalizada podrían haber sido resultados igualmente probables, de no haber sido por la coalición activa de Jefferson, Madison y los baptistas disidentes de Virginia.
La fórmula constitucional norteamericana ponía en entredicho la noción, que por aquel entonces se daba por sentada y que era compartida por religionistas y secularistas (deístas), de que el Estado o la comunidad política de ciudadanos necesitaba una religión, eclesiástica o civil, como base de su integración normativa y que, además, correspondía al soberano regular la esfera religiosa. La Primera Enmienda levantaba no solamente un "muro de separación" que protegía al Estado de la religión (no establecimiento) y a la religión del Estado (libre ejercicio), sino que de hecho establecía un principio de diferenciación entre la comunidad política de ciudadanos y cualquiera de las comunidades religiosas (o todas ellas). Finalmente, todas las religiones de los Estados Unidos, tanto iglesias como sectas, independientemente de sus orígenes, de sus afirmaciones doctrinales y de sus identidades eclesiásticas, se convertirían en "confesiones", formalmente iguales ante la Constitución y compitiendo en un mercado religioso relativamente libre, pluralista y voluntarista. Como forma de organización y principio de dicho sistema religioso, el confesionalismo constituye el gran invento religioso norteamericano [ 24 ] .
Al principio, esta diversidad e igualdad sustanciales fueron solamente institucionalizadas como pluralismo religioso confesional interno en el seno del protestantismo norteamericano. Estados Unidos fue definido como una nación "cristiana", y cristiana significaba solamente "protestante". Pero, finalmente, tras una serie de prolongados ataques del nativismo protestante dirigidos fundamentalmente contra los inmigrantes católicos, el modelo acabó permitiendo la incorporación de los otros religiosos, católicos y judíos, en el sistema del pluralismo religioso americano [ 25 ] . Tuvo lugar un proceso de acomodación dual en virtud del cual el catolicismo y el judaísmo se convirtieron en religiones norteamericanas, mientras que la religión y la nación americanas también se vieron igualmente transformadas en el proceso. Estados unidos se convirtió en una nación "judeo-cristiana", y protestantes, católicos así como judíos se convirtieron en las tres confesiones de la religión civil norteamericana. Es esta conclusión, la asimilación de los católicos y judíos de la Europa inmigrante en la corriente principal norteamericana, lo que el libro de Herberg celebra [ 26 ] . Y vale la pena recordar que es el mismo contexto de autocongratulación y el discurso inaugural del primer presidente católico lo que sirve de fondo a la tesis de Bellah acerca de la religión civil en América una década más tarde [ 27 ] .
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NOTAS
  • [ 22 ]

    Hadaway, Kirk; Marler, Penny Long y Chaves, Mark . "What the Polls Don't Show: A Closer Look at U.S. Church Attendance". American Sociological Review . No. 58 (1993).

  • [ 23 ]

    Herberg. P. 27

  • [ 24 ]

    Mead, Sydney E. "Denominationalism: The Shape of Protestantism in America". En: The Lively Experiment: The Shaping of Christianity in America. Nueva York: Harper & Row, 1976; Greeley, Andrew M. The Denominational Society; a Sociological Approach to Religion in America. Glenview, III.: Scott, Foresman, 1972. En Europa Occidental, por contraste, el modelo ha seguido siendo el de una sola iglesia, que afirma ser coextensiva con la nación, o el de dos iglesias nacionales (católica y protestante) que compiten pero que tienen una misma base territorial y que coexisten con un número indefinido de minorías religiosas, que tienden a asumir la posición estructural de sectas en relación con la iglesia o iglesias nacionales. La Ucrania posterior a la independencia es tal vez la única sociedad europea que tiene un cierto parecido con el modelo confesional. Véase Casanova, José. "Between Nation and Civil Society: Ethno-Linguistic and Religious Pluralism in Ukraine". En: Heffner, Robert (ed.) Democratic Civility. New Brunswick, N.J.: Transaction Books, 1998.

  • [ 25 ]

    Billington, Ray A. The Protestant Crusade, 1800-1860: A Study of the Origins of American Nativism. Nueva York: McMillan, 1938; Davis, David Brion. "Some Themes of Countersubversion: An Analysis of Anti-Masonic, Anti-Catholic, and Anti-Mormon Literature". Mississipi Valley Historical Review. No. 47 (1960); Higham, John. Strangers in the Land: Patterns of American Nativism, 1860-1925 2ª ed. New Brunswick, N.J.: Rutgers University Press, 1988, y "Instead of a Sequel, or How I Lost My Subject". En: Hirschman, Kasinitz, De Wind, Handbook of International Migration.

  • [ 26 ]

    En realidad, sobre unas bases monoteístas teológicas, el propio Herberg era personalmente muy crítico con respecto al carácter inmanentemente idólatra de la religión americana o de cualquier otra religión nacional civil.

  • [ 27 ]

    Bellah, Robert. "Civil Religion in America". Daedalus. Vol. 96. No. 1 (1967).


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