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Revista Cidob d'Afers Internacionals 77 Revista Cidob d'Afers Internacionals

La inmigración y el nuevo pluralismo religioso. Una comparación Unión Europea/ Estados Unidos

por José Casanova
Revista Cidob d'Afers Internacionals nº 77, Mayo / Junio 2007

Número de páginas: 11
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En cualquier caso, en toda Europa, desde la década de los sesenta, una parte cada vez mayor de la población ha dejado de participar en las prácticas religiosas tradicionales, al menos sobre una base regular, manteniendo al mismo tiempo niveles relativamente altos de creencias religiosas individuales privadas. En este sentido, deberíamos hablar tal vez de la deseclesiastización de la población europea y de la individualización religiosa, más que de secularización. Grace Davie (1994, 2000) ha caracterizado esta situación europea general como "creencia sin pertenencia" [ 9 ] . Al mismo tiempo, sin embargo, muchos europeos, incluso en los países más seculares, todavía se identifican a sí mismos como "cristianos", aduciendo una implícita, difusa y sumergida identidad cultural cristiana. En este sentido, Danièle Hervieu-Léger también tiene razón cuando ofrece la caracterización inversa de la situación europea como "pertenencia sin creencia" [ 10 ] . Desde Francia a Suecia y desde Inglaterra a Escocia, las iglesias históricas (católica, luterana, anglicana o calvinista), aunque carentes de una feligresía activa, siguen funcionando, vicariamente como si dijéramos, como portadores públicos de la religión nacional. En este sentido, las identidades "secular" y "cristiana" se entrecruzan de uno modo muy complejo y raramente verbalizado entre muchos europeos.
De hecho, la cuestión más interesante sociológicamente no es el progresivo deterioro religioso entre la población europea desde la década de los cincuenta, sino el hecho de que este deterioro sea interpretado a través de los lentes del paradigma de la secularización y vaya, por tanto, acompañado de una autocomprensión "secularista" que interpreta este deterioro como algo "normal" y "progresivo", esto es, como una cuasi normativa consecuencia de ser un europeo "moderno" e "ilustrado". Es preciso considerar seriamente la proposición según la cual la secularización se convirtió en Europa en una de estas profecías que conllevan su propio cumplimiento, una vez que importantes sectores de la población de las sociedades de Europa Occidental, incluidas las iglesias cristianas, aceptaron las premisas básicas de la teoría de la secularización: que la secularización es un proceso teológico de cambio social moderno; que cuanto más moderna es una sociedad más secular se vuelve; que la "secularidad" es un " signo de los tiempos ". Si dicha proposición es correcta, entonces la secularización de las sociedades de Europa Occidental puede explicarse mejor en términos del triunfo del régimen del conocimiento de la secularización que en términos de procesos estructurales de desarrollo socioeconómico como la urbanización, la educación, la racionalización, etc. Las variaciones en este sentido en el interior de Europa pueden explicarse mejor en términos de modelos históricos de las relaciones Iglesia-Estado e Iglesia-Nación, así como en términos de diferentes caminos hacia la secularización entre las diferentes ramas de la cristiandad que en términos de niveles de modernización.
Es la identidad "secular" compartida tanto por las élites europeas como por las personas corrientes lo que paradójicamente convierte a la "religión" y a la apenas sumergida identidad europea cristiana en una cuestión espinosa y desconcertante a la hora de determinar los límites geográficos externos y a la hora de definir la identidad cultural interior de una Unión Europea que está en el proceso de su constitución. Los polémicos debates sobre la integración potencial de la Turquía musulmana en la Unión Europea se superponen a los debates sobre la incapacidad para integrar en Europa a los inmigrantes musulmanes de segunda y tercera generación, todo lo cual contribuye al espectro del "islam" como "el otro" del Occidente secular, liberal y moderno. Además, los debates sobre las referencias textuales a Dios y a la herencia cristiana en el preámbulo de la nueva Constitución europea, han puesto de manifiesto que Europa, y no Turquía, es el "país desgarrado", el país profundamente dividido sobre su identidad cultural, incapaz de contestar a la pregunta acerca de si la unidad europea, y por consiguiente acerca de sus límites externos e internos, debería definirse por la herencia común de la civilización cristiana y occidental o por sus valores modernos y seculares de liberalismo, universalidad de los derechos humanos, democracia política y multiculturalismo tolerante e inclusivo. Públicamente, por supuesto, las élites seculares liberales europeas no pueden compartir la definición que hace el Papa de la civilización europea como esencialmente cristiana. Pero tampoco pueden no verbalizar los requerimientos "culturales" implícitos que hacen que la integración de Turquía en Europa sea un tema tan difícil. El espectro de millones de ciudadanos turcos que ya están en Europa, pero que no son de Europa, muchos de ellos inmigrantes de segunda generación, atrapados entre un viejo país que han dejado atrás y unas sociedades anfitrionas europeas incapaces de, o que no desean, asimilarlos totalmente, sólo hace que el problema sea más visible. Los "trabajadores extranjeros invitados" pueden ser económicamente incorporados de una manera provechosa. Pueden incluso conseguir el derecho al voto, al menos a escala local, y demostrar que son ciudadanos modelos, o al menos ciudadanos corrientes. Pero, ¿podrán pasar las normas no escritas de la pertenencia cultural europea, o tendrán que seguir siendo "extranjeros"? ¿Puede la Unión Europea introducir nuevas condiciones para la clase de multiculturalismo que las sociedades nacionales que la constituyen encuentran tan difíciles de aceptar? Los debates contemporáneos en toda Europa ponen de manifiesto la existencia de una tensión fundamental entre el secularismo cosmopolita y la clase de multiculturalismo que podría llevar al reconocimiento público de las costumbres, convenciones y formas de vida de los musulmanes y de otras comunidades religiosas inmigrantes [ 11 ] .
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NOTAS
  • [ 9 ]

    Davie, Grace. Religion in Britain Since 1945: Believing Without Belonging. Oxford: Blackwell, 1994, y Religion in Modern Europe: A Memory Mutates. Oxford: Oxford University Press, 2000.

  • [ 10 ]

    Hervieu-Léger, Danièle. "Religion und Sozialer Zusammenhalt". Transit Europäische Review. No. 26 (Sommer 2004).

  • [ 11 ]

    Modood, Tariq. Multicultural Politics. Racism, Ethnicity, and Muslims in Britain. Minneapolis: Univer-sity of Minnesota Press, 2005; Modood, Tariq y Werbner, Pnina (eds.) The Politics of Multiculturalism in the New Europe: Racism, Identity, and Community. Londres: Zed Books, 1997.


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