Para iraníes y turcos, la desaparición de la Unión Soviética dejó "las puertas abiertas" a posibles acciones en la zona. El objetivo de Irán (Tarock, 1999) , que mantiene relaciones satisfactorias con Rusia y Turkmenistán, es contrarrestar la política de aislamiento al que lo tiene sometido Estados Unidos. La influencia política iraní en la zona es relativamente limitada, a excepción de los tadzhikos, la mayoría de etnias son turcófonas y los únicos chiíes de Asia Central son los pamires de Tadzhikistán, que son ismaelitas. Más que una política ideológica, Teherán ha favorecido el desarrollo de lazos económicos con sus vecinos de Asia Central por medio de inversiones en infraestructuras (construcción de un gasoducto entre Turkmenistán y el norte de Irán, de vías férreas turkmeno-iraníes en 1996) y comercio (acuerdos con Kazajstán para la comercialización de su petróleo). Turquía se ha decantado por una actitud prudente y equilibrada hacia las repúblicas centroasiáticas frente a la presencia rusa (Winrow, 1995). Su primigenia política de "Gran Hermano Turco" que generó importantes roces con Moscú fue atemperada. Ankara ha establecido vínculos tanto en el ámbito del comercio (Ankara pretende ser recambio del mercado ruso en materia de exportaciones centroasiáticas) y de la energía, la gran apuesta turca (con ayuda estadounidense) ha sido que la salida de los hidrocarburos del Caspio pasase por su territorio, como en el lingüístico y cultural (enseñanza del turco, becas, bolsas de estudios para alumnos, principalmente de universidades uzbekas, recreación de un pasado histórico común, etc.).
China es otro de los actores regionales, que si bien ha ocupado un lugar secundario respecto a los anteriores, ha tenido un papel discreto pero continuado hacia el área (Kellner, 2002) después de la desintegración de la URSS. A nivel multilateral coopera desde el marco de la OCS y bilateralmente sus objetivos inmediatos hacia la zona son: limitar la actividad de los separatistas uigures (poblaciones turcófonas de Xinjiang) que habitan en Kirguizistán (40.000) y Kazajstán (200.000); solucionar de manera pacífica los diferendos fronterizos que tiene con los mencionados estados; y el establecimiento de relaciones económicas con una región rica en hidrocarburos (desde 1997 existen acuerdos con el Gobierno kazajo para la explotación de yacimientos petrolíferos y la construcción de un oleoducto) que puede subsanar sus carencias energéticas
[ 22 ] .
Completan el cuadro de actores regionales países como India, Pakistán y Afganistán que influyen en la política del área (Allison y Jonson, 2001), en particular a partir del 11-S, cuando Asia Central se convierte en uno de los frentes de lucha contra el terrorismo internacional. Si Afganistán, por su situación geopolítica, fue un país clave en la historia soviética, en la posguerra fría lo es aún más para las repúblicas centroasiáticas, puesto que se ha convertido en un Estado difusor de "inestabilidades"que afecta a algunas repúblicas, como Tadzhikistán y Kirguizistán, a la vez que es generador de políticas para otros, Pakistán (apoyo al Gobierno talibán, por ejemplo). Hay que destacar las siempre tensas relaciones indo-paquistaníes, generadas por el conflicto de Cachemira y la rivalidad nuclear, que son utilizadas por otros gobiernos (Moscú, Washington, Londres, Pekín) para componer y recomponer alianzas en la zona.
Un actor lejano geográficamente a Asia Central pero que tiene significativos intereses políticos, económicos y militares en la región es Estados Unidos, que en su calidad de hiperpotencia en la posguerra fría es, junto a Rusia, el Estado más influyente en el área (Blank, 2001). Este país ha definido la zona en términos de interés estratégico vital y en consecuencia ha formulado sus objetivos (Ebel, 2001). Estratégicamente, su política pasa por romper el dominio ruso, limitar la presencia iraní y favorecer y promover el papel turco. Políticamente, persigue favorecer la estabilidad en la región y desarrollar "solidaridades" en la lucha contra el tráfico de drogas y el terrorismo. Económicamente, su gran objetivo pasa por controlar y usufructuar las vías de salida de los recursos presentes; es el primer inversor en la región. En el marco de las relaciones bilaterales, ha privilegiado a Kazajstán (el país con mayores reservas de petróleo y de gas) y desde el 11-S a Uzbekistán y Kirguizistán (despliegue de efectivos e instalación de bases militares para acceder a territorio afgano). Respecto a estos dos últimos países, la política de Washington ha sido revisada. Mientras que se han afianzado los lazos con Bishkek, mediante el apoyo a los procesos de democracia y buen gobierno, ha habido cierto alejamiento con Tashkent, debido a la actuación en materia de derechos humanos del Gobierno uzbeko y por la diversificación de alianzas estratégicas (Uzbekistán ya no es prioritario para Estados Unidos). Estos cambios se han traducido en la merma de la ayuda económica, en el caso uzbeko y en el aumento de la presencia estadounidense, en el kirguizo, circunstancia que ha generado tensiones con Pekín. Junto a Estados Unidos, también hay que señalar la presencia del Reino Unido, Francia, Alemania, Noruega, Corea del Sur, Israel y Japón, estados para los que Asia Central ocupa cada vez más un lugar significativo en sus políticas comerciales. Un hecho significativo, respecto a la presencia de actores en la zona, es la posible conformación de bloques de intereses estratégicos en la región (Alexandrov, 2001) como los que podrían constituir Rusia, India y China; Estados Unidos, Europa Occidental, Turquía y Pakistán; o Rusia, India e Irán (Reiter, 2001).
Organizaciones internacionales
De las organizaciones internacionales presentes se cita sucintamente la labor de tres
[ 23 ] , puesto que cada una ha tenido una función de peso en la región ya sea en el campo de la gestión de conflictos, en el de la cooperación política y en el de la cooperación económica. La primera es Naciones Unidas que, fundamentalmente, ha tenido presencia en Asia Central a través de la gestión del conflicto en Tadzhikistán
[ 24 ] . Su labor, "permitida" por la Federación Rusa, se ha basado en el "establecimiento de la paz" (
peace-making ), y en el establecimiento de una Misión de Observadores (MONUT). Bajo su patrocinio tuvieron lugar una serie de reuniones que conducirían a la firma de un acuerdo entre las partes en conflicto. Naciones Unidas delegaría, a partir de entonces, en dos actores la gestión del conflicto: la CEI y la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE); esta última es la de mayor actividad desplegada en el área.