Tanto el modo de producción económico como la degradación ecológica han afectado fundamentalmente a la población en términos de desarrollo. En este sentido, y a principios del siglo XXI, la mayor parte de los habitantes del área vive por debajo del umbral de la pobreza (Tadzhikistán, 83%; Kirguizistán, 50%; Turkmenistán, 48%; Kazajstán, 43% y Uzbekistán, 23%) (véase artículo de Spoor). Existe una escasa y a veces nula asistencia educativa y sanitaria (la contaminación y degradación ambiental es el origen de numerosas enfermedades) si se compara a la existente en la época de la Unión Soviética
[ 16 ] .
Las repúblicas centroasiáticas también sufren el impacto del crimen internacional organizado. La región se ha convertido en zona de paso y de distribución de la droga procedente de Afganistán, el gran productor de la región
[ 17 ] . Tadzhikistán es el primer escalón en el tránsito de las rutas de salida de opio (afgano) y de heroína (pakistaní y afgana), así como de entrada de contrabando de productos químicos, procedentes del resto de países del área, para el refinado del opio. En los últimos años Tadzhikistán y Kirguizistán se están convirtiendo en significativos productores de opio. Entre los grupos mafiosos presentes -georgianos, chechenos, azeríes, chinos, italianos- son los rusos, con vínculos en Afganistán desde la época soviética, los que controlan, en general, las redes de distribución y transporte de la heroína por Asia Central, Federación Rusa y Estados Bálticos (conocida como Ruta de la Seda), para ser distribuida por Europa (Rashid, 2002a). Existen también otras rutas de salida de la droga afgana, como la de los Balcanes (a través de Irán y Turquía), con la variante turkmena (vía Irán). Vinculados a la producción y al tráfico de drogas, aparecen temas con gran trascendencia
político-económica : la corrupción e implicación de autoridades, funcionarios, policía y fuerzas armadas en el narcotráfico y en el blanqueo de dinero; y
social : el tráfico de drogas aparece como medio, a veces el único, de subsistencia, y el consumo de estupefacientes por parte de la población local se está convirtiendo en un verdadero problema (propagación del sida, prostitución, etc.). Cabe mencionar también, dentro del crimen organizado, el tráfico de armas del que la región, no ha sido ajena, dada su calidad de epicentro de los grandes conflictos, Afganistán, Tadzhikistán, Cáucaso, que han tenido lugar en la posguerra fría.
Las características apuntadas, como la presencia del islamismo radical, la existencia de minorías que reivindican representación gubernamental, los regímenes autoritarios, junto al deterioro creciente de las condiciones sociales, el desarrollo limitado por la "criminalización" -mafias, tráfico de drogas y armas- de la economía, paro crónico, etc., contribuyen a la debilidad de la legitimidad del Estado en Asia Central.
Inserción internacional
Respecto a la inserción internacional, las repúblicas centroasiáticas han estructurado sus relaciones internacionales en el ámbito de la economía, de la política y sobre todo de la seguridad
[ 18 ] en función de tres cuestiones:
- Las carencias o déficit que presentan, como la falta de recursos para la explotación de materias primas; insuficiente capacidad militar en casos como el tadzhiko, el kirguizo y el turkmeno; inexistencia de medios y preparación ante graves situaciones medioambientales -contaminación, desertización-; escasez de experiencia y de burocracia diplomática;
- La noción de " amenazas " e inseguridades, particularmente el islamismo radical y el terrorismo;
- La percepción de intereses divergentes entre ellas, surgidos de las diferencias geopolíticas (ya sean geográficas -estados centrales, Uzbekistán, frente a periféricos, los cuatro restantes-; o del hecho de con qué estados se comparte frontera: Kazajstán con Rusia y China; Tadzhikistán, Turkmenistán y Uzbekistán con Tadzhikistán, por ejemplo); medioambientales (especialmente de acceso a recursos, agua, Kirguizistán y Uzbekistán; petróleo y gas, los ribereños al Caspio); y de dimensión de los estados (población y extensión). Sin embargo frente a problemas comunes no han puesto en práctica gestiones comunes; ha habido una resistencia a la gestión multilateral y han prevalecido las divergencias.
Una breve descripción de la situación de cada una de las repúblicas ayuda a comprenderlas. Kazajstán, el más extenso de los países, tiene unas relaciones privilegiadas con la Federación Rusa, Estado con el que comparte casi 7.000 kilometros de fronteras, siendo ésta la mejor garante de su inmenso territorio. La presencia de minorías rusas no ha sido un tema de conflicto entre Moscú y Astaná, ya que el Gobierno kazajo ha tenido cierta política de respeto y tolerancia hacia estos grupos minoritarios. Uzbekistán es la primera potencia militar en Asia Central. La inestabilidad de sus vecinos, Afganistán y Tadzhikistán y la presencia de movimientos islámicos explican la prioridad dada por este país a la defensa. En política exterior sus relaciones con Moscú han oscilado de un progresivo distanciamiento (en materia política y militar), particularmente a partir del 11-S y aproximación a Washington, a un acercamiento estratégico desde finales de 2004. A pesar de las diferencias, han existido siempre importantes contactos comerciales, ya que el principal mercado hacia donde se orientan las importaciones y las exportaciones uzbekas es el ruso. Turkmenistán es el Estado más "cerrado" al exterior y mantiene un estatuto de neutralidad. Las relaciones con Moscú y el resto de las repúblicas de la región no son fáciles (su aislamiento repercute en la adopción de cualquier tipo de iniciativa regional); pero sí son fáciles con Teherán. Este "país del gas" tiene a Estados Unidos como el primer inversor. Tadzhikistán tiene unas relaciones privilegiadas con Rusia, que es el que asegura la defensa del país. Su política está profundamente afectada por lo que sucede en Afganistán. Kirguizistán ha sido reconocido como el Estado más democrático de los cinco, y su economía está estrechamente vinculada a Rusia con la que mantiene vínculos políticos. Moscú aparece como "garante" frente a China, su vecino más importante, cuyas relaciones se han visto afectadas por la presencia militar estadounidense en territorio kirguizo (a raíz de la guerra en Afganistán).