El nicho étnico ha mostrado el camino a seguir para la movilidad social
ascendente, motivo básico del proyecto migratorio familiar chino. Sin embargo,
en la actualidad el crecimiento de la población china es mayor de lo que
el nicho étnico puede absorber por lo que desde hace unos años se
observa la presencia de trabajadores chinos en el mercado laboral nacional, fenómeno
novedoso tanto en nuestro país como en otros europeos (Ceccagno, 2003).
La presencia de trabajadores en industrias autóctonas, como las cárnicas,
fábricas de embalaje, sobre todo, también coincide con la llegada
de chinos del noreste de China, que presentan características diferentes
a los qingtianeses, para quienes por proceder de un qioxiang o comarca de migrantes,
la migración como proyecto vital familiar es algo que afecta a todos sus
residentes, pues la mayor parte de ellos tienen parientes trabajando e incluso
establecidos en los países de destino, es decir, son propietarios de sus
empresas, ya sea un restaurante, una tienda de ropa o una empresa de exportación/importación.
Para los chinos del noreste la migración adquiere otro significado. Muchos
de ellos ya han sido asalariados, con un nivel educativo más alto y con
un estilo de vida más urbano. No todos los procedentes de esta zona vienen
con sus familias; también hay muchas mujeres y hombres solteros, algunos
de los cuales, especialmente ellas, establecen relaciones sentimentales y matrimoniales
con personas autóctonas. Algunos trabajan para sus compatriotas del sur
-los qingtianeses-, bien como trabajadores en los talleres de confección
o como servicio doméstico. Otros se encuentran en las ciudades del interior
trabajando en las fábricas con empleadores nacionales. Para algunos el
proyecto es pasar unos años trabajando aquí y volver con el dinero
ahorrado a establecerse en sus lugares de origen. Otros se casan con los de Qingtian
o Wenzhou y continúan con el negocio familiar. Los de mayor nivel educativo
pueden aprender las lenguas locales con más facilidad y con ellas pueden
manejarse mejor en la sociedad. Conocer las lenguas locales permite ampliar los
límites del espacio social y laboral y salir del nicho étnico.

Los datos que nos ofrece la tabla 4 corroboran lo dicho anteriormente. La contratación
en servicios sigue siendo mayoritaria para todos los trabajadores extranjeros,
y mucho más para los chinos. Sin embargo, desde hace dos años se
ve una tendencia a la disminución de la contratación laboral en
este sector de la que se beneficia sobre todo la construcción, donde el
aumento de trabajadores chinos está siendo significativo. Por otra parte,
la presencia de trabajadores en la industria es mayor que el promedio para todos
los extranjeros, de lo que es responsable en buena parte la participación
china en la industria textil mediante el trabajo en los talleres de confección.
En resumen, los trabajadores chinos consolidan el modelo de empresa familiar en
el nicho étnico a la vez que empiezan su incursión en el mercado
laboral autóctono o nacional, destacándose su presencia en el sector
de la construcción y de la industria.
LAS MUJERES CHINAS Y SU PARTICIPACIÓN EN EL EMPRESARIADO
La familia, como unidad de producción y de consumo que maximiza los recursos
humanos y económicos de que dispone para conseguir una autonomía
económica y laboral, se encuentra en la base del éxito de la migración
internacional china.
Siendo una migración familiar es reseñable y característico
el lugar que ocupan las mujeres en el proyecto migratorio. Hemos visto que hay
menos mujeres que hombres chinos -llegan más varones que mujeres
que luego reunifican a sus familias- y que la tasa de actividad laboral
femenina china es semejante al promedio del total de los extranjeros residentes
en España. Hasta aquí los datos estadísticos perfilan una
pauta normalizada de flujo migratorio tradicional en el colectivo chino.
Si nos adentramos en los datos de contratación laboral según los
permisos de trabajo, obtenemos una imagen peculiar para el caso de las mujeres
chinas. Según la explotación realizada por López de Lera
(2004) sobre la actividad empresarial femenina a partir del stock de permisos
de trabajo a fecha del 31 de diciembre de 2000, de 3.870 permisos por cuenta propia
a mujeres migrantes (lo que suponía el 4% del total de permisos de trabajo
por cuenta propia), la mayoría correspondía a mujeres asiáticas
(41%), básicamente de nacionalidad china. Según los grupos por ocupación
profesional, en la categoría de "directoras" las inmigrantes
chinas suponían el 81% de todas las mujeres asiáticas, lo que a
su vez representaba el 43% del total de las mujeres extranjeras en ese grupo de
ocupación. La mayoría de las directivas chinas estaban en el sector
de la hostelería, acompañadas por un 8% de mujeres indias con permiso
de trabajo como directivas en el comercio.
El perfil de las empresarias es de mujeres casadas entre 30 y 49 años que tienen sus negocios en Madrid y
Barcelona, lugares donde aparecen registradas una de cada tres empresarias chinas.
Estos datos no hacen sino constatar una realidad fácilmente visible en
nuestras ciudades, donde las mujeres chinas no sólo están en los
restaurantes sino también en las fruterías, zapaterías, peluquerías,
etc.
Según los datos de alta de la Seguridad Social a fecha del 10 de abril
de 2002, analizados por el colectivo IOE (2002), el perfil mayoritario de cotizantes
a la Seguridad Social en régimen de trabajadores autónomos era el
de varones europeos, seguido en segundo lugar por las mujeres chinas, que superaban
proporcionalmente a sus compatriotas varones.
El grupo de trabajadores chinos se encuentra por encima del promedio en cuanto
a contratación por cuenta propia, pero las mujeres chinas no solamente
son las más empresarias de todas las mujeres extranjeras con permiso de
trabajo, sino que además lo son en mayor proporción que los varones
chinos, lo cual no deja de ser un dato revelador ya que nos indica que la migración
familiar china no impide que las mujeres tengan un estatus laboral en el país
de destino, como lo tienen sus padres, maridos o hermanos.
La lógica que opera en el funcionamiento y organización de la familia-empresa
permite que sus miembros puedan aparecer no sólo como mano de obra sino
también como propietarios -"directoras", según
la ocupación profesional anteriormente señalada- ya que redunda
en la propiedad comunitaria (familiar) de la empresa y en el prestigio familiar,
puesto que a mayor visibilidad de la propiedad, mayor es el éxito económico
alcanzado. Por otro lado, si ser empresario conlleva un cierto prestigio en el
marco de la migración china, éste afecta por igual a la mujer empresaria,
que además le permite ocupar una posición social y familiar más
cercana -equilibrada, igualitaria- a la del varón. Pero, y
esto es lo importante, el interés de las mujeres en testimoniar su valor
económico no entra en contradicción con la ideología del
modelo empresarial chino porque su trabajo va encaminado a conseguir la movilidad
social de toda la familia, objetivo por el cual las mujeres son respetadas y no
criticadas por querer alterar la jerarquía familiar (Sáiz, en prensa).