PROCEDENCIA Y ESTRUCTURA DE POBLACIÓN DE LOS RESIDENTES CHINOS: UN ASENTAMIENTO
FAMILIAR
La población china residente en el Estado español tiene distintas
procedencias. En la actualidad la mayoría de los ciudadanos chinos en todo
el Estado español son del sur de la provincia de Zhejiang, del distrito
de Qingtian, y de sus distritos vecinos pertenecientes a la municipalidad de Wenzhou.
Aproximadamente el 70% tiene su origen en estas pequeñas comarcas meridionales
de China, especializadas en la migración internacional desde las décadas
de los veinte y los treinta.
Qingtian es un distrito rural de 2.500 kilómetros cuadrados, que ha prosperado
gracias a la migración internacional y que cuenta con emigrantes con un
gran éxito económico repartidos por todo el mundo, aunque se concentran
especialmente en Europa occidental. España es el país que cuenta
con la mayor proporción de chinos procedentes de Qingtian con respecto
al total del conjunto de los residentes procedentes de aquel país.
Los originarios de Taiwan están presentes en el Estado español desde
el establecimiento de relaciones diplomáticas entre la República
de China en Taiwan y España (1953-1973), lo que supuso la llegada de estudiantes,
algunos de los cuales acabaron estableciéndose aquí y abrieron pequeñas
empresas, como restaurantes, durante los años setenta y ochenta. Muchos
de estos restaurantes cerraron ante la nueva competencia de los continentales
a comienzos de los años noventa. Taiwan ha continuado enviando estudiantes;
algunos se han establecido en el Estado español regentando negocios como
la importación y venta de material informático.
Los ciudadanos chinos procedentes de Hong Kong, muchos de ellos a su vez emigrantes
desde la China continental, llegaron por primera vez a partir de reemigraciones
desde el Reino Unido, los Países Bajos y Bélgica, donde se asentaron
previamente. Los chinos de Hong Kong han mantenido vínculos muy estrechos
con sus parientes de China y se convierten en la plataforma para su emigración
hacia otros países. De este modo llegaron también a España
los procedentes de la provincia de Guangdong, vía Hong Kong.
De los grupos que también tienen su origen en la República Popular
China, cabe destacar la importancia de los de la ciudad de Shanghai, por un lado,
y en menor medida, de Beijing, la capital. También los hay de otras provincias
como Fujian, Anhui, Jiangsu. De cualquier modo, lo más destacable en la
actualidad son las nuevas corrientes migratorias que proceden o bien de la provincia
de Shandong, o bien de las tres del noreste chino: Liaoning, Heilongjiang y Jilin,
región conocida anteriormente como Manchuria. Este nuevo grupo de Shandong
y del noreste está cobrando importancia porque su volumen y proporción
dentro de la comunidad china ha aumentado de forma significativa en los últimos
años y son fácilmente identificables como grupo, en tanto que se
les asignan características comunes por el resto de los residentes chinos,
como lo son, por otra parte, los procedentes de Qingtian y Wenzhou.
El grueso de los residentes chinos en el Estado español son personas en
edad laboral (81,1%, en 2004). Aunque la razón entre los sexos es favorable
a los varones, las mujeres chinas cada vez son más y el grupo de edad menor
de 16 años ha experimentado el mayor crecimiento interperíodo en
el 2004.
Se dice que la migración es una estrategia familiar de movilidad social
ascendente, con independencia del número de miembros familiares que emigren;
la migración filipina al Estado español se ha caracterizado por
estar muy feminizada, es decir, por ser las mujeres las que han venido a trabajar
quedándose el resto de la familia viviendo en su país; por el contrario,
en el caso de la migración pakistaní son los varones los que están
aquí trabajando. En el caso chino, la migración tiene una estructura
familiar de tipo nuclear -padres e hijos menores de edad- pues las
personas mayores de 64 años son muy pocas -los abuelos-, grupo
de edad que ha ido perdiendo peso porcentual en el total de la población
china, a pesar de que ha aumentado en términos absolutos.
Es el grupo familiar, y no las personas, la unidad básica de movilidad,
con lo que ello supone para la sociedad de acogida en cuanto a servicios para
toda la población: escuelas, atención sanitaria, etc. La población
joven china, los menores de 16 años, suponen el 16,7% del total de los
residentes, porcentaje muy similar al mismo grupo de edad del Estado español,
en torno al 17%.
La importancia del grupo familiar como unidad básica de movilidad hacia
el país de destino, lejos de desaparecer -porque los hijos ya nacen
aquí por ejemplo- se mantiene, ya que todavía hay descendientes
en China que van llegando poco a poco. Así, el orden de llegada es primero
los adultos, los que están en edad laboral incluidas las mujeres, y después
los menores de edad; pero la tendencia es a reunirse aquí, por lo que la
reunificación familiar sigue siendo un aspecto importante de la llegada
de ciudadanos chinos al Estado español.
EL TRABAJO: EL EMPRESARIADO EN LA CONSTRUCCIÓN DEL NICHO ECONÓMICO
ÉTNICO
La población china en el Estado español ha constituido un nicho
económico étnico desarrollado en los intersticios de la economía
nacional, que ha tratado de evitar la competencia directa con el mercado laboral
local1. El nicho étnico surge cuando las personas de un mismo origen se
concentran en un sector económico donde controlan la propiedad de empresas
y/o de una parte importante de la fuerza de trabajo. Para el caso chino, en general,
cuenta con una importante y significativa tasa de trabajo autónomo porque
tienden a ser propietarios de empresas, a menudo de carácter familiar,
dentro del ámbito de la industria (talleres de confección) y de
los servicios (hostelería y comercio).

Los datos de la tabla 3 confirman la tendencia de los trabajadores chinos a tener
una tasa mayor de trabajo por cuenta propia que la media de extranjeros e incluso
mayor que la del promedio de los migrantes asiáticos, tendencia que crece
con los años.
Sin embargo, a pesar de la tendencia a la autonomía laboral de parte de
los trabajadores chinos, los asalariados constituyen el grueso de la contratación
laboral porque en el nicho económico la mano de obra empleada y/o asalariada
es fundamentalmente coétnica, circunstancia evidente en el caso de la empresa
familiar, pero también en empresas no familiares que han reclutado a trabajadores
coétnicos mediante el despliegue de redes sociales que incluyen a parientes,
amigos y vecinos.
El trabajo asalariado en el nicho étnico proporciona, por una parte, la
experiencia y el conocimiento necesario para después independizarse dentro
del mismo sector; y por otra, el capital para hacerlo mediante el ahorro de sus
ingresos y/o de créditos que se pueden obtener dentro de la comunidad étnica.
Por lo tanto, el nicho económico se va reproduciendo y recluta a nueva
fuerza de trabajo hasta que satura su oferta, momento en que hay que buscar nuevos
mercados o nuevos sectores para invertir.