ba . ¿Con la lluvia de críticas que está recibiendo por lo que ha costado, porque no gusta, cómo valora una operación de esta magnitud? ¿Es una buena manera de poner a nuestros artistas en la primera división?.
J.A.S. Barceló ha hecho dos grandes obras: la que acababa de inaugurar en Ginebra y una capilla en Palma de Mallorca; que es una obra sobre todo en cerámica. La de Mallorca es una intervención que impresiona. No estamos muy acostumbrados a que dentro de una catedral, que para mí es la más bonita de España, haya aquella capilla, aunque se tuvo el acierto de no ponerlo en un lugar principal. Con todo, yo diría que al 70% de la gente le gusta y al 30% no. En cambio, la sala de los Derechos Humanos y la Alianza de Civilizaciones del Palau de las naciones o la "sala Barceló", como se lo ha renombrado, es diferente.
ba. ¿En qué sentido?.
J.A.S. Pues que son, si no me equivoco, 1.400 metros cuadrados de una cúpula que la han hecho nueva, han tenido que hacer un soporte de hierro, y que recuerda un poco, no mucho por eso, a las cuevas de Artà. Los colores no son agresivos, los colores son cálidos, es una cosa de muy buen gusto. Gusta en general, no entusiasma, no es como la que hay en la catedral de Mallorca que es impresionante, aquí no, aquí no quedas impresionado, quedas seducido.
ba. Y aparte de la cuestión estética -que ha comportado tanta controversia como el presupuesto- como operación para situar a un artista a nivel internacional no deja de ser pensándolo bien. Supongo que lo que también sucede es que en momentos de crisis las inversiones en cultura siempre se cuestionan.
J.A.S . Se cuestiona que si medio millón ha venido de una partida o de otra. Yo digo que la operación del Barceló en Suiza es una operación de prestigio para los mallorquines, para los catalanes y para los españoles de primera magnitud y que eso pasará a la historia. Ahora, yo no sé cómo lo harán allí para que la gente lo pueda visitar, ya que para entrar hay mucha vigilancia.
ba. Tendremos que utilizar las nuevas tecnologías, las recreaciones en 3D y de todas estas derivaciones.
J.A.S . Quizás sí pero además preparan una exposición itinerante de cómo se hizo. Esta exposición me parece que irá a todo el mundo, a los principales museos del mundo y, por cierto, vendrá al CaixaFòrum Barcelona y al de Madrid. Valdrá la pena.
ba. Hablamos de otros temas culturales. ¿Después de los juegos olímpicos, no exentos de controversia por el tema de la censura, como embajador en la China, ¿qué impresión ha recibido de su cultura y arte?.
J.A.S. No descubro nada diciendo que es una superpotencia mundial. En Arte también creo que hay muy buenas propuestas que se han podido ver con diferentes exposiciones repartidas por todo el mundo. Quizás se ha sobrevalorado en exceso, por su potente mercado, pero la calidad está. Hice un intensivo y salí del país con trescientos kilos de libros
ba. ¡De catálogos!.
J.A.S. No, no, de regalos de todo tipo pero un buen grueso de catálogo de arte. Como curiosidad me regalaron una escultura hecha con trozos del acero del estadio y una cosa más exótica pero divertida: una calabaza con forma de pelota de fútbol.
ba. De la potencia de la China pasamos a una escala más próxima, la catalana. Cómo percibe el momento actual y las inversiones en cultural.
J.A.S . La irrupción de los coleccionistas privados últimamente es impresionante y muy estimulante. Para mí, en estos momentos, hay una persona que se merece un gran homenaje y que es quizás la persona que estos últimos años ha hecho más por la cultura y el arte de Cataluña, Antoni Vila Casas. Vila Casas tiene unas colecciones y unos museos repartidos entre Barcelona y el Empordà impresionantes.
ba . Y ahora, inaugura un nuevo espacio de 6.000 metros cuadrados en el 22@.
J.A.S. Sí, sí, admirable. Es muy interesante que empresarios privados se muevan con esta actitud de mecenazgos, ya que económicamente lo pueden dedicar a otras cosas. Lo que falta es que se lo reconozca más lo que ha hecho y hace, incluso oficialmente. Y hablando de mecenazgo cultural, desde Girona hay que valorar especialmente la tarea cultural que Arcadi Calzada está haciendo en la Fundación Caixa Girona; es para sacarse el sombrero. Que una caja pequeña como Caixa Girona pueda hacer lo que hace, especialmente a nivel artístico pero también con el festival de Cap Roig en Calella de Palafrugell, no deja de tener un valor añadido. También, cómo no, desde la Obra Social de la Caixa estamos exportando el modelo Caixaforum por todas partes y Girona recibirá un buen impulso por su tarea continuada. Un modelo, el Caixaforum que aparte de Madrid quizás también llegará a otros lugares de España.