No debemos llevarnos a equívoco, la digitalización de obras en papel es un proceso largo y complicado que necesita de grandes sumas de dinero para su financiación. Sin embargo, tal como hemos señalado, el retorno de esta inversión a pesar de que estos textos se encuentren en la Red parece bastante suculento en un futuro y, por ende, puede ser útil para el aumento del volumen del negocio de la venta de libros en la Red. Se podría argüir que el acceso libre y gratuito a una determinada obra no tiene porqué aumentar sus ventas, sin embargo se trata de una conclusión errónea sin necesidad de hacer cábalas sobre el futuro. Así, por ejemplo, disponemos de la experiencia de una de las mayores librerías de Internet que permite el acceso a fondos digitalizados: Amazon .
La pionera tienda de libros por Internet comenzó a firmar acuerdos con distintas editoriales para poder escanear y difundir partes de las obras para sus clientes dentro del servicio Search Inside . En su inmensa mayoría, las partes que son consultables en formato digital incluyen la portada, contraportada, páginas de créditos, índices, a veces prólogos y anexos. Indudablemente, la visualización parcial de los libros otorga cierto valor añadido a la información que Amazon ofrece para la venta de sus obras. De este modo, la posibilidad de ojear los contenidos reales del libro puede decidir una compra o rechazarla, pero el hecho es que las ventas de los libros escaneados por Amazon están aumentando. Lo que ha provocado Search Inside es que convierte a los internaturas buscadores de información en consumidores, y el éxito ha sido tan interesante que la empresa ha dado un paso más allá y ha creado Amazon Pages , un servicio que permite la compra de partes concretas de un libro o incluso de su totalidad para que sea accesible en cualquier ordenador que el usuario desee.
Por supuesto que Google también es consciente de ello, ha movido ficha comenzando a negociar con las editoriales para que puedan vender sus obras que estén sujetas a copyright a través de Google Book Search . La estrategia es doble porque también persigue que se rebaje el recelo que las editoras puedan tener por la digitalización de los fondos de las bibliotecas.
La digitalización, las bibliotecas y los profesionales de la información
En junio de 2006, Isabel Aguilera, directora de Google Ibérica, se aventuró a afirmar que en un futuro nadie tendría que desplazarse a las bibliotecas puesto que toda la información del mundo se podría encontrar en la Red. Con estas declaraciones, la directora de Google en España abrió un debate necesario sobre el futuro de las bibliotecas y, por extensión, del libro dentro del ámbito de los profesionales de la información . Debemos tener presente que los bibliotecarios se erigían hasta hace poco como los encargados del acceso gratuito y libre a la Cultura, pero un hecho incuestionable es que actualmente mucha de la información que se genera se está volcando de una forma masiva en la Red y es previsible que esa tendencia siga aumentando exponencialmente.
De hecho, recientemente la consultora IDC ha publicado un estudio en el que se afirma que en 2006 se crearon 161.000 millones de gigabytes de información , el equivalente a tres millones de veces la información contenida en todos los libros escritos o a 12 pilas de libros que cubrieran, cada una de ellas, la distancia entre la Tierra y el Sol. Por otro lado, siempre según este estudio, en tres años, se estima que esa cifra se multiplicará por seis, llegando a la cifra de 988.000 millones de gigabytes. Sin embargo, debemos señalar que sólo el 25% de la información que se publica en Internet es original, mientras que el resto se encuentra duplicada, y ante esto nos encontramos que debemos gestionarla de alguna forma. Según datos de Estados Unidos, los trabajadores emplean una media de 14,5 horas a la semana en leer y contestar correos electrónicos, 9,6, a buscar información y 9,5, a analizar esa información .
En cualquier caso, no fue Aguilera la que abrió la caja de pandora respecto al futuro del libro, sino uno de los mayores entusiastas ante los proyectos de digitalización de libros y de creación de bibliotecas virtuales: Kevin Kelly. En un artículo publicado en The New York Times titulado Scan this book! , Kelly preconizaba que en muy poco tiempo todos los libros, artículos, periódicos y textos que existen se encontrarán en Internet y serán de libre acceso, por lo que se crearía una nueva biblioteca de Alejandría donde toda la información del mundo se encontraría disponible para aquel que la necesitase. Por supuesto que el entusiasmo de Kelly trató de ser rápidamente contrarrestado por otros expertos que no encontraban una democratización del acceso a la cultura a través de la Red. El acceso a la cultura a través de la Internet debe enfrentarse y superar previamente a la denominada Brecha Digital , esto es, no todo el mundo dispone de un ordenador, puede permitirse una conexión a la Red, sabe cómo utilizarlo y tiene de los conocimientos para poder encontrar la información que busca.
Por otro lado, otras voces nos recuerdan que no podemos olvidarnos del factor humano y proximidad que puede otorgar un bibliotecario experto. Es cierto que realizar una consulta a un buscador de Google puede no ser de gran ayuda dependiendo de ciertos casos. Es decir, ante una consulta a un buscador de Internet, podemos obtener silencio, la información que buscamos está disponible pero hemos realizado una consulta errónea y no obtenemos documentos, o ruido, obtenemos algo que no es lo que estamos buscando. Sin embargo, si acudimos a una biblioteca, siempre podemos recibir el apoyo de un profesional de la información que nos puede guiar hacia la resolución de nuestra necesidad informativa señalándonos títulos similares u obras que pueden servirnos de utilidad por proximidad temática.
Es cierto que el bibliotecario siempre podrá guiarnos gracias a su experiencia, sin embargo, debemos añadir un pero , es probable que Google fracase en darnos vías alternativas ante una consulta, aunque ante esta carencia se está desarrollando lo que se hace denominar la Web 2.0 y, por extensión, la recién bautizada Biblioteca 2.0 .
La biblioteca 2.0