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El triunfo de la justicia poética. Entrevista con Antonio Gamoneda

por Amalia Iglesias
Minerva nº 4, 04 2007

Número de páginas: 6
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Por delante quisiera decir que, en términos de explicitación voluntaria, no hay en mi escritura un propósito de aleccionamiento moral o de intervención en el hecho social. Al menos, no lo hay de manera explícita. Pero claro, estoy vivo y pertenezco a una colectividad y, necesariamente, tengo que ser sensible ante la justicia y ante la injusticia, ante el sufrimiento mío y el ajeno, ante el placer mío y el ajeno, etc. Incluso en este orden de cosas es importante tener conciencia de que yo tengo mi propia culpa, por ejemplo, en el orden de los hechos existenciales. Tiene que ser así. ¿Por qué? Por algo muy sencillo. Porque vivir es convivir. En una isla desierta, con un solo ser humano, tendría pocas cuestiones de carácter moral que plantearme. Esta propensión a que en la poesía se introduzcan estos datos se debe, precisamente, a que vivimos en convivencia.
¿Cree que su condición de autodidacta ha tenido una influencia especial en su manera de mirar y de contar el mundo?
Sí, es muy posible que me haya condicionado. De todos modos no existe el autodidacta completo. Siempre hay alguien de quien se aprende. En alguna ocasión he reconocido, incluso por escrito, haber tenido un maestro, un único maestro, que en mis libros aparece con el sobrenombre de «el vigilante de la nieve». No se trata de un hombre culto, en el sentido de cultura académica sujeta a un método, pero sí de un hombre muy inteligente, capaz de adivinaciones perturbadoras y, al mismo tiempo, llenas de realidad, cargadas de esa conciencia moral de la que hablábamos hace un momento. Mi autodidactismo es real, pero incompleto.
¿Quién es ese vigilante de la nieve?
Ya está escrito y no tengo ningún inconveniente en repetirlo. Es Jorge Pedrero, un hombre vitalista, pintor de olvidado talento, comunista y suicida.
Su padre, que murió cuando usted tenía apenas un año, era un poeta modernista. ¿Le determinó esto de alguna forma para escribir poesía?, ¿le influyeron sus versos?
Hay una historia que puede ser interesante en este sentido. Vivíamos en Oviedo. Mi madre era asmática y, al morir mi padre, le recomendaron que nos trasladásemos a Castilla -en Asturias se llama «Castilla» a todo lo que está del puerto de Pajares hacia abajo-. Nos trasladamos a León en 1934, dejando en Oviedo prácticamente todas nuestras cosas. De la biblioteca de mi padre, que no es que fuese muy grande, por lo que he oído, pero sí muy interesante (tenía libros dedicados por Rubén Darío, por Valle-Inclán, etc.), mi madre se llevó a León un único libro. Se titulaba Otra más alta vida y el autor era mi padre. Era el año 1936 y, en ese momento, la depuración de los componentes de magisterio determinó que las escuelas estuvieran mucho más cerradas que abiertas. Pero yo tenía cinco años y lo que quería era aprender a leer y andaba dando la lata a todos los que tenía a mi alrededor, a los que se dejaban, con el único libro que había en casa y que era ése, un libro de poemas. De este modo, con dificultad, pero creo que de una manera privilegiada, aprendí a leer y lo curioso es que, simultáneamente, adquirí el conocimiento de la escritura poética. Parece ser que no me desconcertó demasiado, quizás por pura inocencia de chiquillo, que no hace preguntas sobre la significación. Pero ya advertía que aquel lenguaje no era el lenguaje de la comunicación coloquial. Es decir, el conocimiento de la poesía y de los signos de la escritura se dio en mí simultáneamente, trabajando con ese único libro. De todos modos, y contestando a tu pregunta, es muy difícil que pueda darse una relación más intensa entre un padre y un hijo, estando la muerte de por medio.
La desaparición prematura del padre provoca ese hueco permanente y configura a su alrededor un universo de mujeres que aparece a lo largo de toda su obra: la madre, la mujer, las hijas, la nieta... Presencias reales en su biografía, pero que en sus poemas parecen tener también un sentido simbólico.
Efectivamente, es inevitable. El hecho de que mi entorno haya estado básicamente dominado por mujeres no sé si ha sido bueno o malo para mi vida. De todos modos, si nos alejamos del ámbito puramente familiar, he tenido la misma relación con el medio masculino que la que pueda tener cualquier otro niño. Mi vida ha estado llena también de amistades masculinas. Aún así, es posible que haya cierta impregnación en mi escritura que tenga que ver con este entorno femenino.
¿Podría hablarse de su infancia como un paraíso robado o negado? ¿La poesía nace por esas circunstancias o a pesar de ellas?
No creo que todo aquello que he desarrollado en mi vida nazca ni a causa ni en contra de esas circunstancias. Simplemente, se dio en esas circunstancias que, necesariamente, de una u otra manera, han tenido que introducirse en mi pensamiento poético. En relación con mi infancia y mi primera juventud existe algo, que podríamos denominar una cierta «cultura de la pobreza», que sí puede ser un elemento diferencial (no digo favorable sino, simplemente, diferencial) en relación con mis coetáneos que, en su mayor parte, pertenecían a medios burgueses.
¿Habría sido diferente Gamoneda en otro medio, en un medio urbano, por ejemplo?
Hasta los once años mi infancia se desarrolló en el extrarradio de León, más allá del río, una zona que era el principal barrio obrero de la ciudad y, simultáneamente, donde empezaba el mundo campesino. Los que teníamos que cruzar el río decíamos: «Vamos a León». Necesariamente, por esa apoyatura en los elementos físicos que parece tener mi poesía, ese medio ha tenido que influirme. Esto me hace recordar que en las memorias que acabo de terminar, aunque quizás sea necesario retomarlas de nuevo, hay bastantes referencias al frío como algo que entró a formar parte de mi vida, y que es parte de esa cultura de la pobreza de la que hablábamos antes, porque claro, las calefacciones por aquel entonces no existían. En el mejor de los casos, teníamos un brasero.
Estamos hablando fundamentalmente de su experiencia en relación con su poesía. ¿Qué piensa de la utilización que se ha hecho de esta palabra en el mundo poético en los últimos años?
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