Comparto totalmente las ideas de Manuel Castells cuando dice que en nuestra sociedad no hay ningún determinismo tecnológico. En sociedades anteriores sí lo había porque la tecnología estaba vinculada al trabajo de masas; de hecho, se introdujo para limitar la autonomía de los obreros en el trabajo y reforzar la capacidad de mando del capital. Yo empecé mi carrera académica estudiando cómo la división técnica del trabajo es también su división social, según el vocabulario marxista. Las tecnologías actuales son mucho más flexibles; permiten diversas soluciones que no todas las empresas utilizan de la misma manera. Recuerdo un debate con Anthony Giddens, que tuvo lugar precisamente en Madrid, en el que coincidimos en esta idea de que cuanto más avanzadas son las tecnologías, menor es el determinismo tecnológico.
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