En este contexto, no es difícil adivinar que, para los autores, el encargo se convierte en la oportunidad de sus vidas. Bien por las disposiciones que encuentran en su entorno y bien por la naturaleza del proyecto. El paradigma del paquebote como fundamento arquitectónico preconizado insistentemente por Le Corbusier se materializaba en San Sebastián. Los jóvenes arquitectos guipuzcoanos habían identificado cuál era la receta para el éxito: construir un barco de hormigón.
Aizpúrua no tendrá inconveniente en confesarle a Giedion que la similitud del edificio con un barco les ha facilitado el camino. Giedion preguntará primero sobre las dificultades encontradas en la proyectación y construcción del edificio.
Me gustaría pedirle una descripción así como un plano de construcción. Le rogamos tenga a bien enviarnos a Zurich directamente los documentos. Le estaría agradecido si pudiera darme los datos sobre las dificultades, sean morales u objetivas que Vd. haya tenido para la construcción del edificio, el tiempo que ha necesitado para la construcción, los gastos en comparación con otros concursantes, la construcción de las ventanas (¿de dónde viene el modelo?), y si es posible un detalle fotográfico mayor que ese que nos ha enviado en su foto no.6 Biblioteca Náutica. Reciba, sr., mis más respetuosos saludos, N.B.: ¿Qué hace el Grupo Español?
Aizpúrua responde de manera elocuente al suizo:
Tras las indicaciones que Vd. me indica en su carta del mes de Junio, le envío los planos del Real Club Náutico. En lo que respecta a la cuestión técnica le debo indicar que la construcción fue hecha en hormigón armado. Tuvimos bastantes dificultades para la construcción ya que en España esas cosas no están todavía demasiado bien resueltas. El costo del edificio -incluidos los muebles- era de 200.000 pesetas y el plazo para la realización de 9 meses. El proyecto no fue a concurso. La sociedad nos lo pidió directamente porque la idea de la reforma fue iniciativa del Presidente del Club Náutico y nuestra. El proyecto fue aceptado por su similitud con un barco.
En efecto, desde la primera versión del proyecto -las dos restantes modificaciones no alteran en lo sustancial el proyecto- es claro que la idea es proyectar un barco de hormigón. Sin embargo, y volviendo al interrogante planteado, ¿por qué se elude la referencia a la idea de barco en la memoria que se publica en AC ?
Para 1931, la popularidad que la retórica náutica ha cosechado en el panorama arquitectónico es palpable. El fundamento del paquebote se ha extendido y se generalizan los motivos náuticos en todas las construcciones que pretenden apuntarse al carro de la modernidad. Como consecuencia de la popularización de esta tendencia, su esencia se vulgariza. Las revistas de arquitectura publican hasta la saciedad innumerables ejemplos de edificios con motivos náuticos, y las críticas no se hacen esperar.

Real Club Náutico de San Sebastian de Aizpúrua
y Labayen, 1929.GTA Archive, ETH, Zúrich |
Theo van Doesburg, aludiendo al Club Náutico de Aizpúrua y Labayen en uno de sus artículos, es uno de los que advierten de los peligros del
"paquebot-style" en la arquitectura moderna.
[ 15 ] Asimismo, otras referencias de Bruno Taut a propósito del "estilismo" náutico reinciden en estas críticas. Incluso Giedion, en su afán por defender la nueva arquitectura en España, en un artículo que publica en 1931 a propósito del Club Náutico, consciente de que el punto flaco del edificio es su exagerada semejanza con un barco, trata de justificarlo aludiendo a que "con el pretexto de buscar una semejanza con la forma de un navío, los jóvenes arquitectos españoles Labayen y Aizpúrua han creado una de las primeras realizaciones españolas lógicas, estudiadas a fondo y en perfecta conformidad con las tendencias de nuestra época (...) en los países meridionales se necesita mucha iniciativa y un verdadero discernimiento para conseguirlo"
[ 16 ] .
Existe un hecho concreto que puede ayudarnos a comprender este cambio de actitud que no es sino el encendido debate que protagonizan Le Corbusier y los postulantes de la concepción
objetiva del CIRPAC en una de sus reuniones en Basilea en 1929. A esta reunión acude Aizpúrua con el otro miembro del Grupo Norte, Luis Vallejo.
[ 17 ] No sabemos hasta qué punto pudo el donostiarra ser consciente de lo vivido. Lo que es evidente es que había sido testigo directo de la crítica que la objetividad le había lanzado al maestro suizo. El descubrimiento de otra nueva concepción funcionalista -más científica- que hacía frente a la que había defendido Le Corbusier debió hacerle pensar, quizá, que el maestro Jeanneret encarnaba el equivalente arquitectónico al primer amor de juventud. El Club Náutico -un edificio que cumplía a rajatabla los cinco puntos de Le Corbusier y encarnaba la lección del paquebote-, pasaría a ser una locura de juventud.
Es de suponer, que de ser esto así, el desarrollo de esta idea iría madurando paulatinamente. Aún le daría tiempo a hacerse preguntas a propósito de lo que había visto en Basilea y, por lo tanto, a deshacerse poco a poco de las ideas y los impulsos de esa etapa "estudiantil". Al proyecto del Club Náutico le sucederían otros dos, el de las escuelas en Ibarra y el de la ampliación del Casino de Tolosa en el que todavía veremos pilotis , ventanas rasgadas y una estructura desvinculada de la fachada. Los dos se proyectan en 1930. Sin embargo, serán los últimos.
El enorme parecido que el proyecto que Aizpúrua y Labayen desarrollan posteriormente con una construcción de Artaria y Schmidt delata la evidente influencia que la reunión de Basilea tiene en el desarrollo de su obra. En efecto, el viaje a Basilea permitió a Aizpúrua, entre otras cosas, conocer la casa Schaeffer.
[ 18 ] El impacto de la obra en Aizpúrua debió de ser enorme por lo que se deduce de los proyectos que desarrollará más tarde. El entusiasmo por el estilismo náutico y por ese
cocktail de vanguardias característico de su obra de juventud irá transformándose en una sobria y depurada plástica fruto de su madurez arquitectónica.
El día que Le Corbusier visitó San Sebastián conoció el Real Club Náutico de San Sebastián. No sabemos cual fue su impresión al recorrer el edificio y escuchar las explicaciones de sus autores pero, ciertamente, este hecho merece la pena ser considerado por un instante. Por decirlo de alguna manera, el Club Náutico era un edificio que podría ser más de Le Corbusier que del propio Le Corbusier. Quizá el maestro asistió orgulloso a la contemplación del edificio de sus discípulos que materializaba fielmente sus ideales. Quizá, quien sabe, Le Corbusier asintió ruborizado a las explicaciones de los jóvenes arquitectos ante la esperpéntica situación de comprobar tamaña literalidad en la aplicación de sus tesis: los entusiastas guipuzcoanos, en el afán de reproducir el paradigma náutico, habían construido, pues, un barco de hormigón.
[ 19 ]