En realidad, la RAE es tenaz y sabe lo que dice: la revolución soltera tiene una cara oculta de la luna, tenebrosa y en forma de lumpensolterariado . Pero ninguna atención mediática parece merecer.
Un sondeo entre las solteras francesas indica que el 53% "no sabe si llegará a fin de mes". Ni un artículo. El Fondo Mundial de la Población de Naciones Unidas advierte en su último informe sobre el inquietante inc reme nto en la proporción de mujeres solteras y madres solteras en el seno de la población inmigrante. Apenas un breve. Organizaciones de lucha contra el sida alertan sobre la elevadísima prevalencia en el seno de la población de jóvenes jornaleros africanos inmigrantes, condenados a la soltería. Ni una línea. Estadísticas oficiales demuestran que, en la civilizada Europa, las madres solteras y los ancianos singles son la categoría social que corre el mayor riesgo de exclusión social. Ni caso. Por el contrario, cree usted una pyme de servicios pijos para solteros urbanos supuestamente felices y dispondrá de un amplio eco mediático. Probablemente, ahí reside la gran innovación de la revolución soltera: se trata de la primera revolución demográfica que está consiguiendo modelar su imagen por design.
¿Algo más?
Para empezar, un exitazo de librería de Jean Claude Kauffmann: La femme seule et le prince charmant
(Ed. Armand Colin, París, 2006). Una lectura que se queda coja sin los estudios del demógrafo Jean-Louis Pan Ke Shon, investigador del INED francés, (http//:jlpks.free.fr). Hay que añadir un mundial y prospectivo análisis de Gérard François Dumont, del Instituto de Demografía Política, para la Caisse Nationale d'Allocations Familiales de Francia: ‘Adaptación de las Políticas de Familia a la evolución de las estructuras familiares' (dossier d'étude 71 en http//:www.caf.fr), y el informe de la ONU sobre población 2006 (www.unfpa.org). Las estadísticas europeas están en el último anuario Eurostat (http//:epp.eurostat.ec.europa.eu), aunque los datos serios sobre renta sólo se encuentran en los buscadores de http//:www.insee.fr y en la ECV del INE (www.ine.es). Respecto a los precursores: Victor Hugo, con Cosette y les grisettes en la novela Los miserables , y Émile Zola, con Au bonheur des dames, vieron venir en el siglo XIX el impulso de las solteras de las clases modestas.