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La cultura pasa por aquí
FP, Foreign Policy edición española 10 FP, Foreign Policy edición española

Atrapados en la red

por Cecilia Ballesteros
FP, Foreign Policy edición española nº 10, agosto-septiembre 2005

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CREATIVIDAD Y DERECHOS

Uno de esos efectos no deseados ha sido la piratería, la posibilidad de encontrar en Internet La venganza de los sith el mismo día de su estreno y descargársela, a través de los servidores P2P (peer to peer, persona a persona, intercambios entre usuarios que practican más de cien millones), en cualquier lugar del mundo. El informe del Pew señala que en la próxima década se producirá un estallido de creatividad sin precedentes en Internet, que utilizarán miles de creadores para compartir sus contenidos artísticos. El concepto de derechos de autor que conocemos habrá cambiado de forma radical ya que, además, los analistas consideran en su mayoría que no se logrará frenar las redes P2P, pese a la reciente sentencia del Tribunal Supremo de Estados Unidos, que sostiene que las empresas de software fabricantes de esta tecnología podrían ser juzgadas como responsables del uso ilegal que le den los usuarios. "Hay varios tipos de visiones sobre lo que ocurrirá con los derechos de propiedad intelectual, aunque la mayoría cree que la sociedad cambiará y se acomodará", asegura el informe.
Las compañías de comunicaciones también tendrán que adaptarse al futuro: cada segundo 10 personas se descargan el programa Skype, que permite hablar por teléfono a través de la Red gratis o a precios ridículos (dos céntimos minuto), que ya tienen 71 millones de usuarios. Como explicaba recientemente su creador, Niklas Zennströn, "las grandes compañías telefónicas van a tener que cambiar su negocio". Este informático sueco es también el inventor del protocolo P2P más popular, KaZaa, que se ha instalado más de 370 millones de veces en los ordenadores y permite el intercambio gratuito de canciones, películas y otros archivos.
Y no sólo los gigantes de la telefonía. Los grandes cambios tendrán lugar en todos los campos de la producción humana. Como ha dicho Howard Rheingold, autor de Smart Mobs: The Next Social Revolution (Multitudes inteligentes: La próxima revolución social), el mundo estaría ante los comienzos de un nuevo orden económico, con la Red y los aparatos móviles, que ha producido fenómenos como la tienda virtual eBay (61 millones de usuarios), con todas las consecuencias que se derivarían. "Es similar a lo que ocurrió con la conjunción de factores que hicieron posible el capitalismo", aseguró recientemente Rheingold, que ahora lidera Cooperation Project, una organización formada por académicos y empresarios que trata de desentrañar cómo será esta nueva realidad. "Lo que es indudable es que contribuirá a expandir la globalización", señaló.
Todo este despliegue entraña un peligro evidente porque cada vez más datos de millones de ciudadanos circulan por la Red y los expertos de Pew prevén que se incrementarán en los próximos años las detenciones a través de una vigilancia constante de la misma, que será ejercida tanto por los gobiernos democráticos como por los regímenes autoritarios. Y no sólo esto. Además de estar interrelacionados por múltiples ingenios, algunos científicos especulan con que muy pronto todos, seres humanos y animales domésticos, llevaremos bajo la piel chips de identificación por radiofrecuencia (RFID), una especie de DNI digital del tamaño de una pegatina en el que podrá grabarse, por ejemplo, la historia clínica de un sujeto. "Ahora nadie sabe qué significan las siglas RFID. Dentro de 10 años, todo el mundo lo sabrá", asegura un investigador. Sin contar con que, según la consultora tecnológica Forrester Research, unos 14.000 millones de pequeñas cámaras de vídeo estarán conectadas a la Red en 2010 en todo el planeta. Parece cada vez más claro que nos encaminamos hacia una sociedad conectada de forma permanente. Donde llegue este proceso dentro de 20 o 30 años, tal y como se preguntaba el semanario The Economist, no importa. La pregunta es: ¿qué finalidad queremos dar a esta tecnología?
APOCALÍPTICOS E INTEGRADOS
Frente a teorías conspirativas, Tim O' Reilly, uno de los mayores editores de literatura informática y el creador del primer portal web, cree que la Red facilitará lo que él llama "una arquitectura de la participación", que convertirá a millones de ciudadanos anónimos en una fuerza sin precedentes en la historia. Todo es posible: desde el simple hecho de compartir un archivo hasta montar una manifestación espontánea o aupar a un candidato a la presidencia de la Casa Blanca en contra del aparato del partido (como ocurrió con el aspirante Howard Dean en las últimas primarias demócratas).
Otros, como sostiene un reciente estudio de la Facultad de Ciencias de la Comunicación Blanquerna de la Universidad Ramón Llull (Barcelona), creen que el potencial subversivo del ciberespacio ha que dado reducido por el momento a un enorme supermercado planetario al que sólo accede una pequeña parte de los consumidores. "Creo, como muchos, que la privacidad está muerta o en peligro de muerte", asegura Pisani. "Y en esto debemos culpar más a las little sisters, que son las empresas privadas, que al Gran Hermano Estado. Sin embargo, a diferencia de Scott McNealy (presidente de Sun Microsystem), que dice ‘acostúmbrese', debemos luchar contra ello, conseguir todos los controles democráticos e imponer el respeto que se nos debe. Ciertos países de Europa se preocupan por preservar la vida privada de sus ciudadanos, y sería una lástima que se echaran atrás y aceptaran otro modelo. Es una de las grandes batallas de la democracia de hoy y de mañana". ¿El futuro deparará comunidades de usuarios libres y bien informados o simples conglomerados de consumidores? En muchos aspectos, este debate recuerda al viejo discurso de lo que Umberto Eco llamó "apocalípticos" e "integrados" en la anterior revolución tecnológica, con el nacimiento de la comunicación de masas en la década de los 60. Internet transformará la sociedad como ocurrió entonces, y, como ocurrió entonces, los Gobiernos serán incapaces de controlar ese flujo de información que, en muchas ocasiones, antes y ahora, acaba por volverse contra ellos.
EL ABISMO DIGITAL
El futuro ya está aquí, sólo que está muy poco distribuido", escribió William Gibson, el novelista estadounidense de ciencia-ficción que utilizó por primera vez el término "ciberespacio" en su obra Neuromante (1984). En un planeta donde 2.600 millones de personas no tienen acceso al agua corriente y otros 1.000 millones sobreviven con menos de un euro al día, la frase de Gibson no es un brillante juego de palabras, sino una dura realidad. En la actualidad, sólo el 20% de la población mundial (la mayoría en los países ricos) tiene acceso a la Red, aunque se prevé que la conexión de alta velocidad será prácticamente gratis en Occidente para 2008, lo que contribuirá sin duda a popularizar su utilización, que depende de factores como el sexo, la raza, la educación o la renta. Esto, en el llamado primer mundo, porque, según un informe de la CIA, en el año 2020, sólo India y China habrán llegado a la llamada revolución tecnológica. El resto, con una tasa prevista de analfabetismo para entonces 17 veces superior a la de los países de la OCDE, en especial entre las mujeres, tendrá que seguir esperando.
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