CREATIVIDAD Y DERECHOS
Uno de esos efectos no deseados ha sido la piratería, la posibilidad de
encontrar en Internet La venganza de los sith el mismo día de su estreno
y descargársela, a través de los servidores P2P (peer to peer, persona
a persona, intercambios entre usuarios que practican más de cien millones),
en cualquier lugar del mundo. El informe del Pew señala que en la próxima
década se producirá un estallido de creatividad sin precedentes
en Internet, que utilizarán miles de creadores para compartir sus contenidos
artísticos. El concepto de derechos de autor que conocemos habrá
cambiado de forma radical ya que, además, los analistas consideran en su
mayoría que no se logrará frenar las redes P2P, pese a la reciente
sentencia del Tribunal Supremo de Estados Unidos, que sostiene que las empresas
de software fabricantes de esta tecnología podrían ser juzgadas
como responsables del uso ilegal que le den los usuarios. "Hay varios tipos
de visiones sobre lo que ocurrirá con los derechos de propiedad intelectual,
aunque la mayoría cree que la sociedad cambiará y se acomodará",
asegura el informe.
Las compañías de comunicaciones también tendrán que
adaptarse al futuro: cada segundo 10 personas se descargan el programa Skype,
que permite hablar por teléfono a través de la Red gratis o a precios
ridículos (dos céntimos minuto), que ya tienen 71 millones de usuarios.
Como explicaba recientemente su creador, Niklas Zennströn, "las grandes
compañías telefónicas van a tener que cambiar su negocio".
Este informático sueco es también el inventor del protocolo P2P
más popular, KaZaa, que se ha instalado más de 370 millones de veces
en los ordenadores y permite el intercambio gratuito de canciones, películas
y otros archivos.
Y no sólo los gigantes de la telefonía. Los grandes cambios tendrán
lugar en todos los campos de la producción humana. Como ha dicho Howard
Rheingold, autor de Smart Mobs: The Next Social Revolution (Multitudes inteligentes:
La próxima revolución social), el mundo estaría ante los
comienzos de un nuevo orden económico, con la Red y los aparatos móviles,
que ha producido fenómenos como la tienda virtual eBay (61 millones de
usuarios), con todas las consecuencias que se derivarían. "Es similar a lo que ocurrió con la conjunción de factores
que hicieron posible el capitalismo", aseguró recientemente Rheingold,
que ahora lidera Cooperation Project, una organización formada por académicos
y empresarios que trata de desentrañar cómo será esta nueva
realidad. "Lo que es indudable es que contribuirá a expandir la globalización",
señaló.
Todo este despliegue entraña un peligro evidente porque cada vez más
datos de millones de ciudadanos circulan por la Red y los expertos de Pew prevén
que se incrementarán en los próximos años las detenciones
a través de una vigilancia constante de la misma, que será ejercida
tanto por los gobiernos democráticos como por los regímenes autoritarios.
Y no sólo esto. Además de estar interrelacionados por múltiples
ingenios, algunos científicos especulan con que muy pronto todos, seres
humanos y animales domésticos, llevaremos bajo la piel chips de identificación
por radiofrecuencia (RFID), una especie de DNI digital del tamaño de una
pegatina en el que podrá grabarse, por ejemplo, la historia clínica
de un sujeto. "Ahora nadie sabe qué significan las siglas RFID. Dentro
de 10 años, todo el mundo lo sabrá", asegura un investigador. Sin contar con que, según la consultora tecnológica Forrester Research,
unos 14.000 millones de pequeñas cámaras de vídeo estarán
conectadas a la Red en 2010 en todo el planeta. Parece cada vez más claro
que nos encaminamos hacia una sociedad conectada de forma permanente. Donde llegue
este proceso dentro de 20 o 30 años, tal y como se preguntaba el semanario
The Economist, no importa. La pregunta es: ¿qué finalidad queremos
dar a esta tecnología?
APOCALÍPTICOS E INTEGRADOS
Frente a teorías conspirativas, Tim O' Reilly, uno de los mayores
editores de literatura informática y el creador del primer portal web,
cree que la Red facilitará lo que él llama "una arquitectura
de la participación", que convertirá a millones de ciudadanos
anónimos en una fuerza sin precedentes en la historia. Todo es posible:
desde el simple hecho de compartir un archivo hasta montar una manifestación
espontánea o aupar a un candidato a la presidencia de la Casa Blanca en
contra del aparato del partido (como ocurrió con el aspirante Howard Dean
en las últimas primarias demócratas).
Otros, como sostiene un reciente estudio de la Facultad de Ciencias de la Comunicación
Blanquerna de la Universidad Ramón Llull (Barcelona), creen que el potencial
subversivo del ciberespacio ha que dado reducido por el momento a un enorme supermercado
planetario al que sólo accede una pequeña parte de los consumidores. "Creo, como muchos, que la privacidad está muerta o en peligro de muerte", asegura Pisani. "Y en esto debemos culpar más a las
little sisters, que son las empresas privadas, que al Gran Hermano Estado. Sin
embargo, a diferencia de Scott McNealy (presidente de Sun Microsystem), que dice
‘acostúmbrese', debemos luchar contra ello, conseguir todos
los controles democráticos e imponer el respeto que se nos debe. Ciertos
países de Europa se preocupan por preservar la vida privada de sus ciudadanos,
y sería una lástima que se echaran atrás y aceptaran otro
modelo. Es una de las grandes batallas de la democracia de hoy y de mañana".
¿El futuro deparará comunidades de usuarios libres y bien informados
o simples conglomerados de consumidores? En muchos aspectos, este debate recuerda
al viejo discurso de lo que Umberto Eco llamó "apocalípticos"
e "integrados" en la anterior revolución tecnológica,
con el nacimiento de la comunicación de masas en la década de los
60. Internet transformará la sociedad como ocurrió entonces, y,
como ocurrió entonces, los Gobiernos serán incapaces de controlar
ese flujo de información que, en muchas ocasiones, antes y ahora, acaba
por volverse contra ellos.
EL ABISMO DIGITAL
El futuro ya está aquí, sólo que está muy poco distribuido",
escribió William Gibson, el novelista estadounidense de ciencia-ficción
que utilizó por primera vez el término "ciberespacio"
en su obra Neuromante (1984). En un planeta donde 2.600 millones de personas
no tienen acceso al agua corriente y otros 1.000 millones sobreviven con menos
de un euro al día, la frase de Gibson no es un brillante juego de palabras,
sino una dura realidad. En la actualidad, sólo el 20% de la población
mundial (la mayoría en los países ricos) tiene acceso a la Red,
aunque se prevé que la conexión de alta velocidad será
prácticamente gratis en Occidente para 2008, lo que contribuirá
sin duda a popularizar su utilización, que depende de factores como el
sexo, la raza, la educación o la renta. Esto, en el llamado primer mundo,
porque, según un informe de la CIA, en el año 2020, sólo
India y China habrán llegado a la llamada revolución tecnológica.
El resto, con una tasa prevista de analfabetismo para entonces 17 veces superior
a la de los países de la OCDE, en especial entre las mujeres, tendrá
que seguir esperando.