Existen argumentos válidos para ambas opciones. Un Estado centralizado es necesario para vertebrar un país hoy por hoy carente de infraestructuras de comunicación y administrativas, de recaudación fiscal o de prestación de servicios. También existe el riesgo de que la creación de estructuras de poder regionales fuertes, a partir de una situación de no-Estado, degenere en la coexistencia de gobiernos locales soberanos de facto . Por otra parte, la formalización de una zona de influencia ruandesa en el este de la RDC parece una fórmula razonable para satisfacer tanto los deseos de los tutsis congoleños de mantener una interacción privilegiada con Kigali (mucho más cercana que Kinshasa), como de aliviar algunos de los problemas de Ruanda (superpoblación y carencia de recursos naturales, dos de las causas del genocidio y permanente tensión étnica en este país). La cuestión es si los congoleños serán capaces de decidir y poner en práctica un modelo de gobernabilidad por métodos pacíficos, y si sus líderes y los dirigentes de los países vecinos van a aceptar sus límites. La comunidad internacional y los principales actores bilaterales parece que ya han clarificado sus posiciones y están decididos a apoyar un proceso que puede aportar enormes beneficios para la estabilidad regional, mucho más allá de las fronteras de la RDC.
José Luis Herrero es director general de la Fundación FRIDE. Luis Peral es investigador del área de Gobernanza Global de la Fundación. Ambos han visitado recientemente la República Democrática del Congo (RDC).
Europa en el corazón de África
Cómo se reestructuran, en menos de dos años, las fuerzas de orden público en un país africano inmenso, de más de sesenta millones de personas, donde la corrupción llega a lo más alto y el Gobierno -con representantes de facciones hasta hace poco enfrentadas- dedica sus esfuerzos a mantener el frágil consenso de la transición? La pregunta es demasiado ambiciosa, sobre todo si se dirige a la Unión Europea. Pero Bruselas se ha propuesto resolverla en alguna medida, además de financiar buena parte de la muy difícil organización de las elecciones.
El aterrizaje de la Unión en el conflicto se produjo en 2003, con la llamada Operación Artemis en Ituri. Con autorización de la ONU, el Consejo de la UE emprendió su primera operación seria de imposición de la paz en un Estado no miembro, fuera del marco de los Acuerdos Berlín+ (que le permiten recurrir a la logística de la OTAN). Artemis es un precedente de los batallones de combate que los Estados se han comprometido a poner a disposición del Consejo, y también por eso es un éxito oficial de la UE. Pero en realidad fue una operación francesa en la que tropas galas y un 10% de otros países bajo el mando de oficiales franceses actuaron bajo bandera de la Unión.
Ahora, Bruselas quiere contribuir a formar a la policía local en la RDC y a lograr su integración o brassage (el mestizaje de las fuerzas de seguridad, previsto en los acuerdos de transición de 2002) para alejar el fantasma de nuevos choques. La acción europea tiene tres patas : los fondos de cooperación al desarrollo de la Comisión (cinco millones de euros) para formar y equipar a los 1.000 policías de la Unidad de Policía Integrada (UPI), que ha de proteger al Gobierno provisional; la misión policial EUPOL-Kinshasa, como operación testimonial de seguimiento, creada por el Consejo, y aportaciones en dinero o en especie de algunos Estados miembros. El principal problema: que los flamantes policías congoleños ya formados hace meses esperaban en abril a que se habilitase una sede en la capital, con dinero desembolsado por el llamado Mecanismo de Reacción Rápida de la UE. Y ojalá no estén muy lejos cuando se les llame para sustituir a MONUC. Pero los desafíos son mucho más amplios. La misión de la ONU tiene que liderar el brassage de 32.000 policías antes de las elecciones y -más difícil aún- de un Ejército de 300.000 soldados habituado a no cobrar, mientras desmoviliza a las milicias.
El representante de la política exterior europea, Javier Solana, ha anunciado ya que la Unión Europea seguirá ofreciendo ayuda para que el proceso no se detenga. Los Estados ricos han invertido demasiado en MONUC para dejar que el país vuelva a sumirse en una guerra abierta. - Luis Peral
La maldición del ‘coltan'
Hay demasiadas riquezas, sobre todo en el este del país, la zona tensa y espesa de los Grandes Lagos con epicentro en Goma... Y por eso tal vez no es tan fácil la paz. En el corazón de África, donde confluyen las fronteras que también son herencia colonial, proliferan los diamantes y el codiciado coltan [contracción de columbita-tantalita, mineral esencial para fabricar móviles y satélites].
Un grupo de expertos designado por el Consejo de Seguridad de la ONU emitió un informe insólito y espeluznante en 2001 (Doc. S/2001/351), acusando a ciertas multinacionales de expoliar las riquezas naturales del país con total impunidad. De hecho, muchos observadores opinan que la corrupción es el mayor lastre de la transición. No todos los agentes económicos consideran que la estabilidad y la paz reportan mayores ganancias que el caos. Quienes expolian la RDC, incluidos aquellos miembros corruptos del Gobierno cuatripartito, no parecen tener prisa en que las elecciones se celebren.
Por eso es preciso no sólo que la Corte Penal Internacional investigue las violaciones de derechos humanos y condene a los responsables en la RDC, sino también a los responsables de los delitos económicos que constituyen su trasfondo y motor. La comunidad internacional debería impulsar la creación de un órgano con jurisdicción especial sobre delitos económicos, dotado de una potente fiscalía anticorrupción, para que la paz sea justa y duradera. - Luis Peral