Cómo queremos ser gobernados
por Rosa Olivares
Exit Express, Revista de Información y debate sobre arte actual nº 32, Diciembre / Enero 2007
La respuesta es muy simple: queremos ser gobernados democráticamente. Aunque no hay un sistema perfecto, estamos casi todos de acuerdo en que la democracia es el menos malo de los sistemas posibles. Por lo tanto todos deberíamos estar satisfechos de que, por fin, el Ministerio de Cultura haya acabado con los nombramientos a dedo, cada vez más difícilmente justificables, y haya convocado por primera vez un concurso internacional para elegir al director del Reina Sofía. Sin embargo, rápidamente han surgido globos sondas cuyo objetivo no puede ser otro que el de desprestigiar no sólo a los actuales ocupantes del Ministerio de Cultura sino de bombardear un concurso que todos los sectores estaban demandando públicamente.
No creemos, ni siquiera los miembros del jurado, que nuestra elección vaya a ser indiscutible. La persona elegida tendrá ante sí un marrón de tamaño gigantesco y sin duda le hará falta, no ya para resolverlo sino para no morir en el intento, suerte, capacidad y un buen equipo que le apoye y trabaje firmemente. Sabemos que una sola persona difícilmente podrá arreglar una estructura funcionarial caduca, motivar a un personal aburrido, hastiado y al que poco o nada parece interesar su trabajo; reinsertar al Reina en un circuito internacional del que ha desaparecido prácticamente; producir muestras interesantes y que sepan captar no sólo el interés de los domingueros sino el de los aficionados y especialistas; montar las muestras con respeto al artista y al público; revisar la ampliación y dignificar sus espacios... Es decir, todo lo que no se ha hecho nunca. Lo que no necesitará será más envidias y malas formas informativas como las que ha demostrado El País, dando informaciones totalmente falsas que solamente han conseguido que se dude de un jurado que hasta la publicación de sus "globos bomba" no sabía absolutamente nada. También han corrido rumores de dimisiones de varios miembros del jurado (entre ellas la mía) absolutamente infundados, pues todos estamos encantados de poder participar en un hecho histórico, que aunque seguramente no sea la panacea que reme die todos los problemas del Reina, al menos nos evite tener que aguantar amigas, amigos y amiguetes cuya incapacidad para el conjunto sólo es comparable con los beneficios que proporcionan a quienes les han aupado a un lugar incómodo y que evidentemente no les corresponde. Porque, ¿cuánto ha cobrado Francisco Calvo Serraller durante la permanencia de su alumna y protegida Ana Martínez de Aguilar en la dirección del Reina Sofía? Se ha publicado y dicho hasta la saciedad que esta campaña de desprestigio del concurso ha sido montada y orquestada por la Asociación de Amigos Damnificados por la Salida de Ana, habría que decirles que ahora pueden seguir comisariando en el Esteban Vicente de Segovia.
En cuanto a todos aquellos que sólo se saben un nombre como única opción posible y con claros tintes mesiánicos, decirles que eso de "sólo él puede hacerlo" me suena a otros tiempos en los que solamente había un partido, un canal de TV, un idioma, una España y un dictador. Siempre hay más de una opción, aunque algunas no nos gusten, y de hecho la realidad museística española y por supuesto la internacional, así lo demuestran.