Estamos tan acostumbrados a que nuestros deseos no se cumplan que cuando la regla se invierte, ni nos damos cuenta. Llevamos años quejándonos del mal funcionamiento del primer museo de arte contemporáneo del país, MNCARS, que podemos llegar a creer que todos los demás museos son menos. Llevamos tantos años queriendo una auténtica descentralización que tal vez no nos demos cuenta de que ésta ya ha llegado. En el pasado mes de abril hemos tenido dos acontecimientos que deben darnos qué pensar. Por muy diversos motivos.

Alfredo Jaar. Desnudo bajando la escalera, 2004 |
El 1 de abril se inauguraba, con un tiempo mucho más frío de lo previsto por las relaciones públicas del evento, el MUSAC, Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León, en León. Uno de los museos más esperados del nuevo panorama museístico. Un edificio nuevo avalado por los arquitectos más museísticos del país (lo que no ha sido suficiente aval para un edificio con fecha de caducidad estética y con serios problemas de funcionamiento museístico), un equipo joven, con relativa experiencia y muchas ganas, y un presupuesto importante junto con una aparente confianza política que todos deseamos que se mantenga. A la inauguración asistimos todos, con especial abundancia de galeristas y artistas que se reconocen en el perfil del museo: es decir todos a los que se les ha comprado y muchos de los que esperan ser comprados y expuestos. En definitiva, un éxito. La exposición de apertura era con su colección seleccionada en torno a un tema, el catálogo a tiempo. Seriedad y novedad. Las críticas las dejamos para más adelante pues ya se sabe,
nobody is perfect .
El 8 de abril se inauguraba en el MEIAC, Museo Extremeño e Iberoamericano de Arte Contemporáneo, en Badajoz, parte de la colección que Helga de Alvear destinará a un nuevo centro en Cáceres, que se levantará en dos etapas en 2007 y 2009. Con esta exposición se celebraba también el décimo aniversario del museo. Cuando se inauguró el MEIAC también estábamos todos: artistas, galeristas, hasta diplomáticos. En su décimo aniversario sólo unos cuantos amigos, algunos amigos de Helga de Alvear, otros amigos del museo y algunos amigos de los dos. El MEIAC se inauguró hace diez años con un edificio problemático que su director y los diferentes directores de montaje han hecho bueno, con una incipiente pero excelente colección que partía también de lo nuevo y con un equipo exiguo, lleno de ganas y de ilusión, pero sin apenas presupuesto y sin la confianza política necesaria. El que nacía como el museo de la frontera, que vive en la intersección, sigue vivo, sigue con un excelente pero exiguo equipo y sigue sin presupuesto. A veces los milagros parecen existir.
En las dos inauguraciones una nutrida y muy importante presencia: la de los directores de otros museos, todos ellos periféricos. No estuvieron ni la directora del MNCARS, ni el del MACBA, ni la del IVAM, los tres grandes no han sabido estar a la altura que se les presupone. Sin embargo sí estaban los directores del DA2 de Salamanca (que está haciendo una excelente programación, sin los recursos de sus predecesores), los directores del CAB de Burgos (una entidad privada que cumple el interés público sobradamente), el director del ARTIUM de Vitoria (que sigue siendo un ejemplo de actividad), el director del CGAC de Santiago (sigue adelante), la directora del MARCO de Vigo (cada vez más silencioso), del Patio Herreriano de Valladolid (buscando su lugar en un panorama difícil), del Centro José Guerrero de Granada, del Centro Andaluz de Arte Contemporáneo, de la Fundación Joan Miró i Pilar Juncosa de Palma, del Centro Santa Mónica, de un CAAM que intenta resurgir del letargo... y espero que no se me olvide nadie. Naturalmente la novedad atrajo más que la experiencia, ya se sabe, y la presencia en León fue más numerosa que en Badajoz, pero tal vez en Badajoz se notaba más el compañerismo que la curiosidad. Y una guinda a valorar y a tener muy en cuenta: la presencia de Rafael Doctor, director del flamante MUSAC, en el aniversario del MEIAC.
Tal vez dentro de 10 años el MUSAC no tenga en su celebración la misma asistencia que en su inauguración, pero sin duda estaremos casi todos, ese casi todos que sí estuvimos en Badajoz y que estamos aquí para celebrar todo lo que se pueda celebrar. Para apoyar al arte y al esfuerzo que hacen todos esos profesionales, con sus equipos, en lugares imposibles para el arte actual: Vitoria, Burgos, Salamanca, León, Valladolid, Las Palmas, Badajoz... para reconocer el trabajo de esos topógrafos de lujo que están marcando el auténtico mapa del arte en este país, el mapa de nuestros deseos.