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Libre Pensamiento 46 especial Libre Pensamiento

Rechazando el proyecto europeo con nuestro NO a la Constitución Europea

por CGT, Ecologistas en Acción y Gentes de Baladre
Libre Pensamiento nº 46 especial, invierno 2005

Número de páginas: 2
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Para muchas y muchos de nosotros fue una sorpresa cuando en el año 2002 cientos de miles de personas se manifestaron, en diferentes ciudades de la Península, contra las reuniones del Consejo Europeo que tuvieron lugar a propósito de la presidencia española de la UE. Fue además un lema radical, "Contra la Europa del Capital y la Guerra", el que convocó las movilizaciones.
Tal rechazo al "proyecto europeo" no se había visto hasta ese momento. No obstante, hoy constatamos que aquellas plataformas, contracumbres, seminarios, talleres, manifestaciones y charlas han dejado muy poco tejido social organizado y crítico con la UE. De hecho el 13 de junio del 2004 se organizó una Consulta Social para interrogar a la ciudadanía sobre la UE y su futura Constitución, pero, a pesar de los muchos esfuerzos para vincular organizaciones y colectivos a la propuesta, la participación a nivel estatal en aquella iniciativa fue escasa [ 1 ] . Incluso las plataformas constituidas contra la Constitución Europea a finales del 2003 y a principios del 2004, han tenido durante meses una actividad y una presencia pública más bien moderada. Por eso nos alegra que, en estos meses antes del referéndum, se pueda observar una mayor confluencia y actividad colectiva entre diferentes sectores políticos en torno a esta cuestión. Máxime cuando los medios de comunicación de masas han cerrado filas para boicotear cualquier crítica al Tratado Constitucional. Pensamos que hoy más que nunca es necesario articular una crítica radical a las estructuras fundamentales de la sociedad de consumo y la economía capitalista, desvelando el papel que la UE juega en todo ello.
Las tres organizaciones que impulsamos la revista que tienes entre las manos, empezamos nuestra andadura conjunta en la campaña contra la Europa del Capital y el Foro Alternativo "La Otra Cara del Proyecto Europeo" [ 2 ] en 1995, con ocasión de la presidencia española de la UE. Igual que hoy los objetivos eran ayudar a introducir la reflexión crítica en torno al "proyecto europeo" a escala estatal, y contribuir a la ardua tarea de impulsar la movilización y resistencia social contra el mismo. El manifiesto de entonces decía: "Contemplada con la perspectiva de casi medio siglo, la historia de la UE no pasa de ser un caso más de ampliación de mercados y defensa de intereses corporativos por procedimientos políticos, en la más pura tradición capitalista.
Un espacio de mercado, sea cual sea su tamaño, nunca es suficientemente grande para un sistema económico que lleva inscrita en sus genes la necesidad de acumular y concentrar indefinidamente la riqueza y el poder.Todas las construcciones de imperios coloniales o de grandes unificaciones nacionales han ocultado sus verdaderos fines mercantiles y de concentración del poder tras grandes ideales benéficos, que sólo han ido cambiando a lo largo del tiempo para ajustarse a los valores socioculturales de cada época y lugar de la historia. (...)
La construcción europea ofrecía a los ciudadanos la hermosa combinación de un cierto progreso moral con un palpable enriquecimiento continuo de la renta." [ 3 ] . Las movilizaciones del 95 dieron paso a la construcción del Movimiento contra la Europa de Maastricht y la Globalización Económica (MAM), donde también nos volvimos a ver las tres organizaciones. Su declaración política denunciaba las "gravísimas consecuencias económicas, sociales y ambientales" para el mundo entero, a causa de "una intensificación sin precedentes de los procesos de ampliación de los mercados y globalización económica". La "expansión creciente de la precarización, el paro, la marginación social y la exclusión", así como una agudización de los desequilibrios ecológicos se concretaban -según nuestro análisis colectivo en ese entonces- en la integración al "proyecto europeo". En fechas más recientes nos hemos vuelto a encontrar, nuevamente junto a mucho más grupos, en las movilizaciones contra la UE del 2002, o la Consulta Social (2004) que antes se reseñaban.
Pero nos equivocamos cuando dijimos, a finales de los 90, que "el mito de la "construcción europea", en su día potente para el conjunto de la sociedad, se desmorona progresivamente a los ojos de amplios sectores sociales, especialmente de aquellos afectados por el despliegue del modelo. (...) Esta creciente quiebra de la imagen del "proyecto europeo" se verá incentivada como consecuencia de la exigencia del capital al poder político de acceder a costa de lo que sea a la moneda única." [ 4 ] Hoy vemos como para la gran mayoría de la población del Estado español las palabras "Constitución" y "Europa" guardan un valor simbólico muy importante, vinculado al fin de la dictadura franquista y el creciente poder adquisitivo del que disfruta una amplia capa social. Incluso para gran parte de la izquierda institucional, ONGs y movimientos sociales sigue pesando el mito de Europa como dogma [ 5 ] del "progreso", "contrapeso al unilateralismo de EEUU", "impulsor de la ayuda al desarrollo y protector de los DDHH", "garante del estado de Bienestar y del pleno empleo" o "salvoconducto para la conservación ambiental y para el desarrollo sostenible".
Pero, con independencia de los elementos retóricos que contiene la Constitución Europea (CE), ¿no demuestra suficientemente la trayectoria del "proyecto europeo" su insostenibilidad ambiental y social. Quizás la debilidad de nuestra crítica es, como ya decía la declaración del Movimiento Antimaastricht, porque la ruptura de la imagen del "proyecto europeo" adopta un carácter disperso, atomizado y por lo tanto no tiene ninguna expresión política que represente un problema para las estructuras de poder. Para la "izquierda", en general, resulta más fácil oponerse a la guerra de Irak o manifestarse contra Bush que desmontar la retórica de la "Europa democrática". Una actitud "europeísta", piensan amplios sectores sociales, es el marco para solucionar los problemas existentes.

Sobre la Constitución Europea

El "Tratado con el que se establece una Constitución para Europa" (CEu) pretende ser "el documento escrito en el que la ciudadanía, ejerciendo la soberanía popular y encarnada en poder constituyente, se dota de unas reglas básicas para su convivencia y sus relaciones con el resto del mundo". Rara vez, desde los orígenes del constitucionalismo, la retórica del orden social se corresponde con la realidad. La UE ha sido, por encima de cualquier retórica, un proyecto económico que en sus estadios más avanzados ha necesitado un proyecto político y tiene su razón de ser en la búsqueda de un mercado unificado a escala europea, para lo cual ha emprendido políticas como la liberalización de los intercambios comerciales o la creación de una infraestructura de transporte y comunicación. Pero la UE ha llegado más lejos al establecer un sistema de administración y control político y social unificados, e imponer una moneda única.

Para lo que necesita una autoridad unificada, dotada de adecuados poderes e instrumentos administrativos, legislativos y judiciales, así como policiales y, en última instancia, militares. En resumidas cuentas la retórica del "europeísmo" va quedando reducida a la necesidad de impulsar, como sea, el crecimiento económico, a través de la liberalización y ampliación de los mercados. Además, la UE no sólo se explica en clave interna, otro de los objetivos de su creación es permitir a sus multinacionales y grandes capitales proyectarse hacia el exterior con la ganancia de potencia que se deriva de la ampliación de su mercado doméstico.
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NOTAS
  • [ 1 ] . Sólo en poco más de 80 puntos (la gran mayoría concentrados en Cataluña y Madrid) se pudo llevar acabo esta acción simbólica.
  • [ 2 ] .Incluidas las tres marchas contra el paro que se convocaron como parte de la Campaña.
  • [ 3 ] .Manifiesto de la Campaña contra la Europa del Capital de 1995.
  • [ 4 ] .Declaración política del Movimiento contra la Europa de Maastricht y la Globalización Económica.
  • [ 5 ] .Cabe recordar que cuando se produjo el ingreso del Estado español en la CEE no hubo ningún voto en contra en el parlamento (el PCE votó a favor). Y cuando se votó el Tratado de Maastricht, sin ningún debate político ni social, el Sí fue abrumadoramente mayoritario (parte de IU votó a favor y otra parte se abstuvo).

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