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Cuadernos de Pensamiento Político 18 Cuadernos de Pensamiento Político

Elecciones en EE. UU. 2008

por Alberto Acereda
Cuadernos de Pensamiento Político nº 18, Abril / Junio 2008

Número de páginas: 6
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Finalmente, hay otra razón para considerar estas elecciones como extraordinarias: el hecho ya apuntado al inicio de la notabilísima atención mundial que estas elecciones -incluidas las primarias- han suscitado. Tanto en los medios de comunicación como en la blogosfera, no faltan informaciones puntuales de lo que se está desarrollando en estas elecciones en Estados Unidos. De igual modo, algunos partidos políticos a nivel mundial empiezan a observar con buenos ojos la viabilidad de realizar un proceso electoral similar en el seno de cada agrupación política a fin de evitar el unilateralismo en las decisiones o la forma un tanto oligárquica -cuando no personal- de elegir a los candidatos. En todo caso, el ejemplo norteamericano muestra lo deseable que resulta que dicho proceso pase por la ciudadanía y que sean los votantes afiliados o registrados en el partido quienes puedan decidir y no sólo algunas personas o los compromisarios.
TEMAS CLAVE PARA LAS ELECCIONES DE 2008
Como es natural en el desarrollo político de una nación, cada elección lleva consigo unos temas que resultan ser más importantes que otros dadas las particulares circunstancias del momento. Además de los temas recurrentes sobre economía y política interior y exterior, estas elecciones tienen la cuestión del terrorismo sobre la mesa, con el espinoso tema de Irak e Irán, así como las disposiciones en torno al tema de la inmigración, la sanidad, la educación. Vale la pena conocer la posición de los tres aspirantes a la Casa Blanca para observar las diferencias. En torno al tema de Irak, por ejemplo, McCain ha sido consistente con este asunto. Votó a favor de entrar en ese país desde el primer momento para quitar de ahí a Sadam Hussein y generar un país estable y democrático. McCain fue el primer crítico de la estrategia inicial de Bush y pidió un aumento de tropas que ha dado ya resultados positivos. En este sentido, la coherencia de McCain se apoya en su permanente visión de que las fuerzas estadounidenses deben permanecer allí hasta que Irak pueda defenderse a sí mismo. McCain se opone a la retirada de tropas que piden los Demócratas al considerar que dicha acción desencadenaría un genocidio en la región. Por su parte, Hillary Clinton ha sido la menos consistente sobre el tema de Irak: votó a favor de la entrada en Irak en 2003 pero luego ha asegurado algo demagógicamente que hubiera actuado de forma diferente de saber lo que sabe ahora. Con la presión de su partido, la Clinton se opuso al aumento de tropas en 2007 y abogó por una retirada gradual de los soldados norteamericanos de Irak. En el otro lado del espectro -diametralmente opuesto a McCain- aparece Obama, quien se opuso desde el inicio a la Guerra de Irak y que ha venido reiterando que no existe una solución militar para el conflicto. Como la Clinton, apoya el retiro paulatino de tropas y aboga por una convención de Naciones Unidas para alcanzar lo que él llama la reconciliación en Irak. Ligada directamente al asunto de Irak aparece la cuestión iraní y la actuación y amenazas nucleares de su líder Mahmoud Ahmadineyad. McCain no quiere ceder ante la constante provocación de Irán y no descarta una solución militar en caso de que sea necesaria para evitar la creación de un Irán nuclear. Aun así, apuesta por reunir una liga de democracias para aumentar las sanciones económicas contra Irán. En el otro lado aparece la Clinton, quien se opone a la acción militar y se escuda en el Congreso aun en caso de urgencia. También la Clinton prefiere la vía diplomática y las sanciones antes del uso de la fuerza. Clinton, sin embargo, resulta más realista que Obama en este particular al mostrarse opuesta a conversar con líderes iraníes sin que éstos hagan las concesiones necesarias para iniciar un diálogo diplomático. En el otro extremo aparece Obama, quien ha expresado su disposición a reunirse con cualquier líder del mundo, incluidos los líderes iraníes, y sin ninguna condición previa. En su retórico discurso de llevar adelante una diplomacia personal agresiva, Obama juzga que los líderes del mundo -y particularmente los iraníes- cambiarían de actitud si recibieran algún incentivo. Los temas de Irak e Irán lindan, por tanto, con la cuestión de la seguridad nacional y en este particular la percepción actual de las encuestas presenta a un McCain como el aspirante más preparado para ser el comandante en jefe de las fuerzas armadas norteamericanas. Con todo, tampoco McCain ha sido capaz de articular un discurso convincente para muchos votantes en su partido al tratar sobre la cuestión de las mal llamadas "torturas" de los prisioneros en Guantánamo. Aun así, sus posiciones en materia de seguridad son más sólidas que las de Clinton u Obama, quienes no han dejado de criticar la "Ley Patriota" ( Patriot Act ), si bien han votado después para renovarla. La percepción que al respecto de la seguridad nacional da Obama es la más floja de todas, producto de lo que el electorado percibe como posiciones de un político inexperto todavía en este terreno.
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