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Cuadernos de Pensamiento Político 15 Cuadernos de Pensamiento Político

El movimiento cívico del País Vasco

por Iñaki Ezquerra
Cuadernos de Pensamiento Político nº 15, Julio / Septiembre 2007

Número de páginas: 5
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El paso a la asociación legalmente constituida fue otro de los elementos de discusión del Foro Ermua que se sumaba al de la rivalidad "cantonalista" que ha existido siempre en el País Vasco entre Guipúzcoa, Álava y Vizcaya o -más exactamente- entre San Sebastián, Vitoria y Bilbao. Cantonalismo que podía ser más problemático incluso que las diferencias políticas. Lo cierto es que la Asociación se creó en Bilbao y cuando todavía el grupo vizcaíno tenía suficiente cohesión, como lo prueba que en la junta directiva fundadora compuesta de diez miembros estuvieran el propio terceto de José María Portillo, Juan Olavarría y Javier Fernández Sebastián junto a Vidal de Nicolás, Antonio Giménez Pericás, Sonsoles Arroyo, Javier Elorrieta, Txema Soria, Pablo Setién y un servidor. Los diferentes orígenes profesionales y posturas frente al asociacionismo, el cantonalismo y las diferencias políticas a la hora de dar un mayor crédito al nacionalismo y al propio PSOE, que veía con prevención la iniciativa, fueron las causas principales de tensiones e incluso divisiones internas que hay que dar hoy por buenas a la vista de los resultados y del hecho de que aquel naciente colectivo fuera el detonante de la saludable explosión de grupos y plataformas que se irían sucediendo en los siguientes años, desde el mismo ¡Basta ya! y la Fundación para la Libertad a los Profesores por la Libertad o al Foro El Salvador, que abrirían cada uno sus respectivas brechas en la Universidad y la Iglesia vascas. También hay que mencionar como parte del Movimiento Cívico, aunque con unas causas distintas en sus orígenes, a COVITE o a las fundaciones de víctimas Gregorio Ordóñez y Miguel Ángel Blanco, así como la recientemente creada Fundación para la Defensa de la Nación Española, que se diferencian en su fiel apoyo a la causa constitucionalista de otras entidades como la Fundación Fernando Buesa, José Luis López de Lacalle o Maite Torrano, más dentro de la órbita del PSOE y por lo tanto reacias en muchas ocasiones a las iniciativas del Movimiento Cívico, que pueden crear tensiones con los nacionalistas o cuestionar la gestión del actual Gobierno.
LAS CONSECUENCIAS
El Foro Ermua nació en un momento en el que la política pactista de Ramón Jáuregui, lo que él llamó "el giro vasquista", había llegado al descrédito y en el que, por otra parte, había adquirido un gran prestigio la figura de Jaime Mayor Oreja al frente del Ministerio de Interior. Sería injusto no mencionar a este último como gran referente aglutinador del sector más intelectual y constitucionalista del PSE-EE, el mismo del cual se nutrían las filas del Foro. O bien se trataba de afiliados o de personas que se hallaban en los aledaños de ese partido y que lo habíamos apoyado mientras se presentaba como una alternativa de poder en el País Vasco. Por otra parte, el Gobierno de Aznar se hallaba a mitad de camino de la legislatura iniciada en las elecciones del 96 y ya estaba abandonando la línea negociadora con el PNV. De este modo, las relaciones con el PP sólo podrían tender a mejorar y las que tendríamos con el PSE-EE aún podrían empeorar notablemente, en la medida en que este partido se hallaba apurando los restos del último Ejecutivo compartido con el PNV de Ardanza. Era inevitable que el Movimiento Cívico se convirtiera en el nexo y la línea de transmisión ideológica del PP con ese voto prestado del antinacionalismo en el País Vasco y no sólo en el País Vasco. Era inevitable que tal situación convirtiera al PP en un relevo a la alternativa de poder a la que había renunciado el PSE-EE. El acercamiento a esa línea del PP y el giro definitivo que dio Nicolás Redondo Terreros al dejar el Gobierno de Vitoria ante la evidencia de Lizarra sirvieron paradójicamente para contener la huida de sus votantes al PP, creándose un microclima político constitucionalista en el que el Foro Ermua se encontraba como pez en el agua y que desembocó en las elecciones del 13 de mayo, interpretadas erróneamente como un fracaso superior al que realmente representaron, con 25.000 votos de diferencia entre los dos bloques en pugna.
La antítesis de esa situación vendría con las elecciones generales del 14 de marzo, que sabotearían toda la cultura de la unidad constitucionalista y hasta democrática. ¿Cómo no iba a desmontar el PSOE de Rodríguez Zapatero el "espíritu de Ermua" si desmontó el propio espíritu de la Transición?
Otra consecuencia que nunca se ha tomado en cuenta fue la del cambio en el panorama de la prensa española que provocó el nacimiento del Foro Ermua. Al ser trescientas las firmas que avalaban aquel manifiesto, y al pertenecer muchas de ellas a un grupo intelectual vasco tan amplio, quedaba dinamitado el monopolio que hasta entonces había ejercido PRISA en el discurso contra ETA y el nacionalismo.
La generación de Savater y de Juaristi, que alguna vez se había llamado también con más o menos fundamento real "la generación de ETA" porque tenía la edad de los polimilis reinsertados de Euskadiko Ezkerra, había creado escuela intelectual y tenía en la prensa vasca (en El Correo y El Diario Vasco ) lo que podemos llamar "hijos" o "hermanos menores". Esa generación siguiente que pugnaba por acceder a la prensa nacional ya no cabía en un periódico como El País , que, por otro lado, tomaría pronto -si no lo había hecho ya- la dirección hacia el entendimiento con los nacionalistas que ha tomado el propio PSOE. Y además a ese problema de espacio físico e ideológico de PRISA para acoger a la joven generación antinacionalista se añadía la circunstancia de una prensa española que había crecido y madurado a la vez. En unos años habían nacido y crecido nuevos periódicos ( El Mundo , La Razón ...) y el ABC , el único diario nacional de derechas superviviente de la Dictadura, había asimilado totalmente ese mismo discurso democrático frente a ETA y el nacionalismo que en la Transición era sólo patrimonio de El País .
Discurso democrático que delataba el reaccionarismo de ETA y el PNV al oponer al secesionismo y al terrorismo no los valores de una España esencialista sino los valores de una izquierda universal. ETA comenzó a ser débil ideológica y moralmente cuando fue delatada no como enemiga de la patria española sino de la igualdad, la solidaridad y la libertad. El nacimiento del Movimiento Cívico era depositario de ese discurso, y lo puso sobre el tapete mediático español de una forma generalizada y ya no exclusiva de ningún grupo, constituyendo una verdadera explosión de firmas en nuestros periódicos, las principales de ese núcleo vasco de resistencia intelectual, de esa escuela que había dado frutos y que no tenía que ver necesariamente con la ETA crecida en el antifranquismo y abandonada en la democracia.
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