El factor crítico de un orden político está en su centro de gravedad ideológico. ¿Sobre qué ideología evoluciona el sistema y se desarrolla la sociedad?
Desde hace más de 25 años la política española está dominada por una hegemonía de izquierdas. Intelectual y política. Esa hegemonía se concreta en un privilegio: el país en su conjunto asume que la izquierda puede hacer cosas que al centro-derecha no le están permitidas. Por ejemplo, los socialistas obtienen rentabilidad política y electoral utilizando el voto del miedo contra la derecha. Su campaña anti-PP y de confrontación guerracivilista les ha llevado al poder. ¿Se imagina alguien que el centro-derecha tratase de hacer lo mismo? Además, los socialistas se jactan de ello. Todavía hoy atribuyen la victoria de los populares en el año 2000 a que, entre otras cosas, "el PP aprovechó a fondo la volatilización del miedo a la derecha", como afirmó la ponencia marco del 36 Congreso Federal del PSOE.
Esa hegemonía de la izquierda está presente igualmente en la sociedad civil y la vida privada. Gracias a lo cual los sindicatos tiene una presencia de cuota en los medios de comunicación, especialmente los públicos, que se les niega a los colegios profesionales, los empresarios autónomos, y muchas otras organizaciones que sí representan de una forma muy mayoritaria a la sociedad. A pesar de ser estos el auténtico motor de la sociedad. Ese dominio ideológico de la izquierda supone que al cambiar radicalmente la política del PSOE, como proyecto ideológico, su impacto ha afectado de lleno a todo el sistema constitucional. Hasta el punto de cuestionarlo e iniciar un proceso rupturista del mismo. Algo que como veremos responde a la lógica del modelo de democracia radical , que aunque no ha sido explicitado como proyecto político, los socialistas empezaron a aplicarlo en el año 2001. Entonces pasaron de aquel mensaje de oposición tranquila al de la oposición de las barricadas y las pancartas callejeras. Del brazo de los comunistas y junto a los grupos antisistema.
La lógica de la democracia radical
El PSOE tiene firmados un pacto antiterrorista con el Partido Popular y otro contra el Partido Popular. Ambos vigentes. El segundo con los comunistas e independentistas catalanes, que han negociado y cedido al terrorismo de ETA (para negociar con los terroristas, primero hay que ceder). De igual forma, cuando a España le tocó presidir la Unión Europea durante el gobierno Aznar, y se celebraron los principales actos en Barcelona y Sevilla, los socialistas estuvieron en los actos institucionales y al mismo tiempo manifestándose en la calle con los antiglobalización. De allí salió el mensaje
Contra el eje ultraliberal que dio lugar a la campaña radical de la izquierda contra Aznar, Bush, Blair, y Berlusconi. Era el 14 de Marzo de 2002, y no había tropas españolas en Irak.
[ 1 ]
Pero lo que puede parecer una contradicción, no lo es. Responde a lo que en la teoría pos-marxista se llama lógica de la hegemonía socialista . En la práctica significa jugar todas las posibilidades en los diferentes espacios políticos y sociales, para tener el dominio hegemónico sobre el todo. El hecho de que esta teoría política de la izquierda se quiera implantar en un país desarrollado como España, contiene un significado estratégico. Supone una referencia para la izquierda de los países desarrollados, y no sólo para los subdesarrollados.
Esta estrategia socialista ha tenido inicialmente un triple éxito. El primero, interno: ha conseguido coordinar el apoyo de todos los grupos de izquierdas, incluidos los nacionalistas e independentistas que desde hace años mantienen una red de relaciones con los sectores más extremos, desde los antisistema a los terroristas. Esto les ha dado el poder a los socialistas en Cataluña y en el Gobierno de la Nación. Como consecuencia, han conseguido el segundo objetivo: impedir que se consolidara el primer proyecto liberal que amenazaba con romper la hegemonía ideológica de la izquierda en España. Aunque el proyecto no solamente debe seguir vigente, sino que deberá reforzarse de manera sustancial para hacer frente a este desafío de la izquierda. El tercer objetivo que ha conseguido es de carácter más global: el socialismo español ha demostrado que tiene una alternativa de izquierdas diferente a la tercera vía de Blair, y que es posible implantar su nuevo modelo de democracia radical en Europa. Como alternativa a la democracia liberal.
La izquierda, obligada a ocultar sus verdaderos planes
Uno de los elementos de esta estrategia para conseguir sus objetivos, es que no se conozca. Que no se haga explícita. Que nadie sepa muy bien que está pasando, e incluso que todo parezca muy incongruente. Muchos de los actores principales no saben que están trabajando en este proyecto. "Las reglas y los jugadores no llegan a ser jamás plenamente explícitos", concluyen dos de los teóricos de "este juego", como ellos mismos lo definen y al que ponen nombre: "se llama hegemonía". Son los autores del libro Hegemonía y estrategia socialista: hacia una radicalización de la democracia (LACLAU Y MOUFFE,1987), publicado hace dos décadas, cuando declinaba el socialismo y caía el imperio soviético. Desde entonces, este y otros trabajos relacionados con las futuras alternativas ideológicas de la izquierda, han sido muy debatidos en los foros de la izquierda.
En el citado libro sus autores dicen que el liberalismo no debe ponerse en cuestión "porque está hoy más vigente que nunca". Su objetivo no es entrar a debatir la democracia liberal sino a destruirla. "De lo que se trata -afirman- es de la producción de otro individuo, un individuo que ya no sea mas construido a partir de la matriz del individuo posesivo". Y aunque este lenguaje suene a lo que es (puro marxismo del hombre sin alma y desprovisto de su ser autónomo), y que algunos lo consideren de otra época (que también lo es), sigue formando parte de los discursos teóricos que movilizan proyectos y estrategias de buena parte de la izquierda occidental, y desde luego en la izquierda española.
La Internacional Socialista, que durante la guerra fría jugó el papel de freno al comunismo, ha recogido y procesado los nuevos vientos e ideas radicales, desarrollando un modelo de socialismo global . Se trata de una alternativa a la democracia liberal. "Hay que desarrollar un concepto de gobierno global opuesto a la ideología neo-liberal", dice la IS en uno de sus documentos. "El gobierno democrático debe ser reinventado", explica (IS, 2003)
Uno de estos nuevos inventos socialistas consiste en dar por superado el Estado-nación, y sustituirlo por la unión de los pueblos . En el caso español, se trata de que los poderes autonómicos vayan sustituyendo el poder del Estado. Esta idea, que ya fue expuesta por Felipe González en 1998 con un documento titulado La Unión Europea como una Unión de Pueblos , ha sido recogida posteriormente como doctrina de la Internacional Socialista, y es la que se está aplicando en España por parte del PSOE. Otro de los inventos socialistas es rechazar la tercera vía desarrollada por Tony Blair como alternativa centrista a la socialdemocracia, y apostar por una izquierda más genuina y radical. "Los principios de la izquierda están en los intereses de los países en desarrollo, y los de la derecha en los países desarrollados" (IS, 2003) Eso también coincide con la estrategia y planteamientos seguidos por el PSOE en España.