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El Viejo Topo 239 El Viejo Topo

La mujer pobre y morena es barata. Entrevista a Kama Gutier

por Miguel Riera
El Viejo Topo nº 239, Diciembre 2007

Número de páginas: 2
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Kama Gutier es una mujer misteriosa. Antes de dedicarse a la criminología, había escrito algunos libros sobre exilios y emigraciones, y publicado numerosos ensayos sobre el tema fronterizo. Con Ciudad Final entra de lleno en el territorio de la novela negra: un gran salto, aunque la acción se desarrolle en una ciudad de frontera; un salto dado como autora y como personaje literario.
¿Cuántas mujeres -muy jóvenes en su mayoría- han sido asesinadas en Ciudad Juárez? Las versiones más moderadas hablan de casi quinientos cadáveres hallados, y de más de seiscientas desapariciones sin resolver. La primera víctima apareció en 1993, y la última probablemente ayer. El mundo contempla perplejo cómo esa macabra cifra no cesa de aumentar, sin que las autoridades parezcan capaces de atrapar al asesino o asesinos. Y no sólo han muerto mujeres: algún abogado fisgón, algún periodista entrometido, algún activista mordaz han acabado en el cementerio.
Y, ¿quién las mata? Algún criminólogo llegado de más allá de la frontera ha establecido que debe haber más de un asesino en serie. Incluso se ha dicho que probablemente los asesinos no son mexicanos, sino españoles o chicanos residentes en USA. Una estupidez. Pero Kama Gutier, procedente también del estado vecino, llega a conclusiones bien diferentes.
Así, ¿quién las mata? ¿Por qué con frecuencia aparecen cadáveres desfigurados o mutilados? ¿Por qué sólo mujeres, casi siempre jovencitas trabajadoras de las maquilas? Se ha hablado de rituales satánicos, de venta de órganos, de filmación de snuff-movies, de orgías sangrientas en connivencia con el narcotráfico... Probablemente haya algo de todo eso, que las causas y los asesinos sean múltiples. Pero si en Ciudad Juárez hay barra libre a la hora de matar muchachas, algo tendrá que ver en ello la negligencia policial, judicial, administrativa, la incompetencia real o interesada de los políticos de la zona.
En Ciudad Final Kama Gutier narra cómo fue invitada a participar en las investigaciones como criminóloga, cómo vio obstaculizados sus trabajos, y cómo se acercó peligrosamente al corazón del mal. ¿Novela o realidad? Que el lector juzgue por sí mismo.
-Ciudad final es una obra de ficción, pero tú eres la propia protagonista del relato. ¿En qué medida la ficción coincide con la realidad?
-Es un asunto de verosimilitud y veracidad; la novela es veraz en cuanto a que la realidad es la que plasmo; la verosimilitud hace posible que la trama transmita la realidad. Sí, claro, soy yo en mis mejores momentos.
-¿Quiere eso decir que los hechos narrados en la novela son básicamente ciertos? ¿Que se ha inculpado a inocentes, que hubo abogados asesinados? ¿Que alguna muchacha logró sobrevivir?
- Sí, sí, se inculpó a inocentes, hubo abogados que resultaron asesinados, periodistas cesados, vejados... y alguna muchacha que logró sobrevivir para contarlo.
- Sigamos por ahora en el territorio de la realidad. Si en Ciudad Juárez hubo muchachas que sobrevivieron, y que por tanto pudieron aportar su testimonio, ¿por qué la investigación no ha progresado? ¿puede hablarse de impunidad?
-La investigación no ha progresado porque así se ha querido. Es más, para que no prosperara se ha matado, escondido, comprado, hecho desaparecer personas... sin que eso haya sido registrado o penalizado. Impunidad palmaria... pero hay gente trabajando para que la verdad sea conocida.
-Ese mirar para otro lado de la investigación implicaría muchas complicidades... ¿Se ha atrevido alguien a señalar a los posibles responsables?
-Sí, hay personas, periodistas, criminólogos que manejan las hipótesis más acertadas, basadas en testimonios, pruebas, e incluso en irregularidades que se han denunciado. Hay personas que se han esforzado en buscar la verdad, y que han arriesgado mucho por ello. Sí, sí hay gente que ha señalado las causas, los modos y los perpetradores. Y no hablan por hablar... Los periodistas Sergio Ramírez y Diana Washington... el también periodista Carlos Huerta... criminólogos... el periódico El Norte ... en fin hay gente.
-¿Y a quiénes han señalado? Da la impresión de que en Ciudad Juárez todo el mundo (o casi) tiene licencia para matar.
-Bueno, hay muchos motivos y muchos homicidas, el problema no es ése, aunque lo parezca, porque hay muertes que sí se pueden aclarar: motivadas por robo, abuso sexual, violencia intrafamiliar o pandillerismo; lo complicado es lo otro, la cantidad de muertes "gratuitas" sin causa manifiesta, sin que se puedan achacar a objetivos estipulados criminalísticamente. Y que parece son los que no se resuelven o no se quieren resolver, o se ocultan...
- Bien, si te parece pasemos ahora a Ciudad final , la novela. ¿A qué hace referencia ese título?
-El título quiere significar Ciudad Juárez, digo significar, en el sentido de destacar la enorme importancia que tiene la ciudad en sí como espacio convulso, de laberinto urbano; como lugar de frontera, de inicio y término, de calles sin asfaltar compartiendo espacio con lo más sofisticado de la velocidad y el control. Como espacio generador de historias, muchas de ellas finales.
- Las maquilas tienen un lugar importante en Ciudad final . ¿También en Ciudad Juárez?
-Las multinacionales son el eje de Ciudad Juárez: más de quinientas industrias internacionales, plantas industriales de ensamblaje y producción que, por ser en su mayoría industrias de productos de tecnología y precisión requieren el trabajo de miles de mujeres de manos pequeñas para trabajar en los espacios milimétricos de montaje electrónico, y cuerpos resistentes para soportar extenuantes jornadas laborales. Esta oferta de trabajo mueve millones de personas de todo el país hacia ese polo de producción, que por otra parte genera un espacio sin infraestructura urbana para acoger esos miles y miles de población flotante. Dándose un pastiche humano de gente que durante horas trabaja en los más sofisticados entramados de la ingeniería electrónica y el futuro, y su vida transcurre en chozas sin agua corriente ni luz, ni alcantarillado.
- En tu novela, las maquilas proporcionan la carne de cañón: jovencitas minifalderas que o desaparecen sin dejar rastro o si aparecen lo hacen en forma de cadáver. Las muertas nunca pertenecen a las clases acomodadas...
-Así es, y entra dentro de la lógica de producción capitalista: la mujer pobre y morena está barata. Es la población más desprotegida, la que paga el alto precio de la economía transnacional; la que menos cuesta usar y matar. La puedes hacer desaparecer impunemente.
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