Apunte final
A pesar de la dureza de los embates que cuestionan su acción de gobierno, la figura de Zapatero parece resistir relativamente bien. Sin embargo, su margen de maniobra se hace cada vez más estrecho y puede agotarse en breve. Pese a su voluntad de concluir la legislatura, los resultados de los comicios municipales y autonómicos del próximo mayo pueden precipitar la anticipación de las elecciones generales.
El PSOE está demostrando una notable capacidad para superar sus propias crisis internas, sin comprometer la estabilidad gubernamental ni dañar el funcionamiento de las instituciones; es más, cuando las crisis afectan al corazón del Estado, el PSOE tiende a desplazar estas tensiones al interior del partido, aún a riesgo de comprometer su cohesión interna con la finalidad de preservar la credibilidad política del régimen.
Una característica de sistema político surgido de la Transición radica precisamente en la alternancia/turno de las dos formaciones estatales, PP y PSOE, en virtud de ser partidos-régimen que transitoriamente vertebran los intereses generales del Estado. Ello evoca, mutatis mutandis, una suerte de segunda Restauración con un mecanismo de turno democratizado y con una base social más amplia. Ahora bien, este mecanismo se hace paulatinamente disfuncional por tres factores que aquí sólo podemos apuntar:
• La erosión provocada por el reiterado uso partidista de las instituciones centrales que afecta a la legitimidad del sistema político.
• La creciente incapacidad de ambas fuerzas para mantener la unidad y la disciplina de los aparatos del Estado.
• La crisis de gobernabilidad del sistema dada la compleja arquitectura territorial del Estado y las tensiones derivadas de las demandas soberanistas.
La tentativa reformista de Zapatero formula un nuevo problema. Durante años se ha tratado de instaurar y consolidar la reforma democrática del Estado, ahora este moderado reformismo plantea el interrogante de hasta qué punto los límites de este proyecto responden a insuficiencias programáticas o señalan las fronteras políticas del régimen.