El gobierno del PSOE
La composición del gobierno cumple la promesa de paridad de géneros
y desea combinar preparación y solvencia técnica con el equilibrio
político entre las diversas familias del partido, como las que representan
en sus extremos Bono y Montilla o entre la vieja guardia felipista y la
nueva guardia surgida del 35º Congreso. La designación de Pedro
Solbes como superministro de Economía y Hacienda, con plenos poderes
para controlar el gasto de los demás departamentos, frente al aspirante
Miguel Sebastián, hombre de confianza de Zapatero, procedente del
servicio de estudios del BBV y que elaboró las propuestas del programa
económico del partido (con la oposición de un hombre de Solbes,
Jordi Sevilla, titular de Administraciones Públicas), plantea serias
dudas sobre el alcance de las reformas y la necesaria de expansión
del gasto público, ahora constreñida por el corsé neoliberal
del déficit cero. Solbes personifica la continuidad con la política
económica neoliberal del felipismo y con la ejecutoria de Rodrigo
Rato. Como comisario europeo de Asuntos Económicos fue un firme defensor
del Pacto de Estabilidad, lo que le llevó a enfrentarse sin éxito
a los gobiernos francés y alemán. No obstante, la presencia
de Sebastián en el equipo de asesores de Zapatero en La Moncloa indica
la lejana posibilidad de un recambio en la dirección de la política
económica por la senda moderadamente keynesiana, frente a la ortodoxia
neoliberal de Solbes.
Zapatero llega al poder en una situación compleja, con urgentes
problemas planteados que no admiten demora y después de cuatro años
de tensiones y crispación que han exacerbado los conflictos políticos
y territoriales. Su misma posición no deja ser contradictoria; por
un lado, goza una amplia legitimidad democrática y de un periodo
de gracia que le facultan para un liderar un ciclo reformista y regeneracionista
que puede contar con amplios apoyos ciudadanos; por otro, dispone de un
margen de maniobra muy reducido y está obligado a cumplir sus compromisos
electorales, si no desea que las ilusiones y esperanzas despertadas se transformen
en muy poco tiempo en amarga decepción.
La sesión de investidura, las primeras medidas del gobierno y
el resultado de las europeas planteadas como una reválida de
las generales y que cerrarán el ciclo electoral iniciado el 25 de
mayor del 2003 proporcionarán los primeros indicios para evaluar
cuales son los desarrollos de los procesos políticos aquí
apuntados.