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El Viejo Topo 227 El Viejo Topo

Entrevista a Manuel Monereo:

por Miguel Riera
El Viejo Topo nº 227, Diciembre 2006

Número de páginas: 4
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-Es una asociación presidida-dirigida por Felipe González, donde un grupo de jefes de Estado y expresidentes de América Latina se reúnen para hacer una labor de apoyo, de empuje, de dirección y de influencia lobbística, fundamentalmente en los asuntos latinoamericanos. Por ejemplo, de ahí sale la iniciativa tan "progresista" que ha tenido Felipe González de reclamar la vuelta a la energía nuclear, o las posiciones que éste ha expresado para formar a los cuadros del gobierno boliviano o a los dirigentes de la izquierda latinoamericana, aconsejándoles implicarse en las nuevas líneas de la sociedad del conocimiento y de la información vinculadas a la globalización capitalista. Felipe González defiende y difunde eso. Él y su conocido amigo Slim, el tercer hobre más rico del mundo y el más rico de América Latina, que seguramente es uno de los que están financiando este Club de Madrid.
- El tal Slim, ¿no era el hombre de confianza del corruptísimo expresidente mexicano Salinas?
-Efectivamente.
- Has dicho que América Latina es el único lugar donde se están produciendo resistencias contra el neoliberalismo y se proponen alternativas, ¿qué influencia crees que puede tener en Europa esa aparición de propuestas alternativas?
-Desgraciadamente muy poca. En eso soy profundamente pesimista. En mi opinión, la izquierda europea se está suicidando. Un suicidio histórico. Los viejos Paul Baran, Paul Sweezy y Harry Magdoff -la vieja izquierda cultural norteamericana- dijeron algo que hoy se olvida: que fue uno de los mayores errores de la izquierda europea y norteamericana, y del movimiento obrero, pensar que podían salvarse solos, que podía haber en el mundo una clase obrera europea, una clase obrera norteamericana, que podía salvarse a pesar de estan conviviendo con la miseria de los trabajadores del mundo, de los campesinos del mundo, de los desheredados. Es decir, haber perdido eso que se llamaba antes el internacionalismo o la solidaridad internacional. Para mí eso sigue siendo una realidad; hoy la izquierda europea ha perdido una perspectiva antiimperialista, una perspectiva internacionalista, la capacidad de señalar con precisión quiénes son hoy los enemigos de la humanidad, quiénes son hoy las fuerzas políticas que empobrecen el mundo, que liquidan a África y que ponen en peligro la supervivencia de la especie. E igualmente importante es la incapacidad de la izquierda europea para construirse como un sujeto político que transforme la realidad europea. La izquierda europea piensa que puede mantener el nivel actual de derechos y de conquistas sociales sin transformar la realidad de Europa. Pero sin un nuevo impulso reformador, transformador, sin cambiar la lógica dominante, no se mantendrán los derechos que hoy tenemos, e iremos viendo un lento proceso de norteamericanización de la vida pública. Veremos cómo Europa va dejando de ser Europa, cómo un americanismo zafio se impone en la vida pública y en la vida privada. Ese es el gran suicidio. La izquierda europea no está haciendo nada sustancialmente serio para buscar una alianza real de los pueblos europeos en torno a un modelo alternativo de orden político-económico que se enfrente a tres grandes problemas que están íntimamente ligados: el neoliberalismo, la guerra y el militarismo. Esos tres elementos son los que hay que situar como los grandes enemigos de la humanidad en esta fase. En torno a ellos hay que reagrupar a las fuerzas transformadoras de todo el mundo y ofrecer una alternativa. En parte los Foros Sociales están luchando por ello, pero en mi opinión la izquierda europea, en sus tres versiones: socialdemócrata, comunista y verde, no ha sabido extraer las consecuencias ni ha tenido el coraje de enfrentarse con fuerza a estos fenómenos que dramáticamente están estallando en nuestras fronteras con la inmigración por un lado y con las guerra de Iraq o Afganistán por otro.
-Para concluir, regresemos a Perú...
-En Perú el avance del Partido Nacionalista peruano y de Ollanta Humala señala que hay una posibilidad, que hay una disponibilidad. En toda América Latina los pueblos, a pesar de la enorme derrota de la que vienen, han abierto una perspectiva: intentar hacer factible una frase que está en muchas bocas, la de que "Otro mundo es posible". Yo creo que América Latina está luchando por eso, pero también tengo el convencimiento de que sola no lo podró conseguir; es decir, si no se inc reme nta la solidaridad de los pueblos del mundo y específicamente la de una parte sustancial del pueblo norteamericano y de los pueblos de Europa, esta tarea de liberación social, política y cultural no se va a dar o va a tener grandes costes en América Latina porque al final, nos lo dice siempre la historia, la historia de la patria grande latinoamericana, es que el enemigo del Norte, cuando puede y ve que las cosas se le escapan, acaba siempre mandando al Séptimo de caballería.
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